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martes, 3 de julio de 2012

Mi segunda vida.
Summary: Cuando Edward dejó a Bella, lo hizo con la esperanza de que ella tuviera una humana y feliz vida… ¿Qué hubiera ocurrido si ella así lo hubiera planeado, a no ser por un minúsculo detalle?
Disclaimer: -Nunca lo aclaro, pero no está demás hacerlo-. Los personajes no son míos –I fucking wish- son de Meyer. La 'blasfemia' que están a punto de leer, sí es mía. XD


La primera caza
Bella POV

Nos detuvimos en seco cuando llegamos a orillas del río al cual yo muchas veces visitaba para aclarar mis pensamientos. Giré mi rostro a él, y lo miré confundida.
—¿Nadaremos? —Edward sonrió divertido antes de negar con la cabeza.
—¿Y estropear tu hermoso atuendo? Claro que no. —Me guiñó un ojo divertido, a lo que yo respondí con una media sonrisa. Si hubiera sido humana, mi corazón hubiera sufrido un lapso ante sus palabras, y de seguro, mi rostro habría sido de una tonalidad profunda de rojo.
—Saltaremos… —Dijo con diversión mientras retrocedía unos tres pasos. Reí sin poder evitarlo mientras me cruzaba de brazos sacudiendo la cabeza.
—Tú primero. —Dije con un eje de inseguridad escondida entre mis risas y la estúpida sonrisa que no se iba de mi rostro mientras lo observaba retroceder.
Edward volvió a guiñarme un ojo desde su posición antes de correr sobre sus pasos y tomar impulso desde una piedra a orillas del río, saltando hacia el otro lado de forma perfectamente elegante y deslumbrante. Su cuerpo se perdió entre los árboles del otro lado del río.
Suspiré embelesada mordiéndome el labio inferior. ¿Acaso nunca dejaría de ser tan perfecto, ni siquiera al momento de saltar una enorme extensión de río? No, claro que no. Él seguía siendo Edward Cullen.
Sacudí mi cabeza volviendo a la realidad al escuchar su socarrona y divertida risa.
—Fanfarrón. —Musité sonriente mientras retrocedía unos cinco pasos.
Oí la confusión de Edward en sus pensamientos por mi acción, a lo que solo solté una seca y corta risa antes de respirar profundo y lanzarme a correr.
Al igual que Edward, tomé impulso de aquella piedra que yacía perfectamente encajada a orillas del río, y salté alto. Quizás… demasiado alto para lo debido y conveniente. Por lo que cuando visualicé, en menos de una milésima de segundo, la figura de Edward parado debajo de mí, logré tomarme de una de las ramas del árbol que había a su lado, y comencé a deslizarme hacia abajo hasta que mis pies tocaron el suelo, a unos pocos centímetros de donde Edward estaba parado.
Cuando llegué al suelo, bufé al verme cubierta de tierra, e intenté quitármela bajo su atenta mirada. Al ver que no había caso, me paré derecha y comprobé su mirada atónita puesta en mí.
—¿Qué? —Pregunté encogiéndome de hombros.
—Bella… —Murmuró Edward sorprendido antes de respirar profundamente, mientras me miraba con los ojos oscurecidos, y con un extraño brillo en ellos que no podía definir de qué se trataba. —Eso ha sido…
—Oh. Mi. Dios. —Ambos nos volteamos al escuchar aquella cantarina voz. Alice y Jasper estaban sentados sobre una rama en lo alto de un árbol, y una resplandeciente sonrisa estaba plasmada en sus rostros.
—Bella… ¡Eso ha sido hermosamente elegante! —Chilló una Alice sonriente mientras bajaba del árbol, seguida obviamente por Jasper.
—Quizás, demasiado elegante si es de Bella Swan de quien estamos hablando… —Jasper me guiñó un ojo mientras su sonrisa divertida y bromista se asomaba por un costado de sus labios.
Lo miré divertida alzando una ceja mientras Alice reía animada. Edward solo bufó cruzándose de brazos ante el comentario “ofensivo”, según sus pensamientos, de Jasper hacia mí.
—Tranquilo, Edward. Solo fue una broma… —Dijo Jasper en dirección al aludido con calma.
—Pues yo no lo vi como broma. —Contraatacó Edward con seriedad mientras rodeaba mi cintura con sus brazos por detrás. Alice rió aún más animada, yo solo sonreí.
—Tranquilo, amor. —Intenté calmarlo acariciando sus manos que me pegaban a su cuerpo. Él suspiró profundo. —¿Qué hacen ustedes aquí? —Le pregunté a Alice cambiando de tema.
—Quería saber cómo estabas… Ya que ahora NO me dejas tener visiones con respecto a ti, necesitaba ver con mis ojos que estabas bien. —Contestó sonriendo, pero también en forma de protesta, mi mejor amiga. Sonreí bajando la mirada.
—Si me dejo encontrar, encontrarán también a mi familia… —Suspiré mientras toda sonrisa se iba de mi rostro. —Y a ustedes… —Sumé dándome cuenta del peligro. Edward apretó su abrazo apoyando su mentón en mi hombro. Volví a suspirar intentando calmar mi preocupación. —No puedo arriesgarme, Alice.
—Tranquila. Entiendo… —Me sonrió asintiendo. —Okey, hora de irnos, Jazz. ¡Nos vemos luego en la casa! —Gritó mientras corrían dirección a mi casa. Sonreí percatándome de todo.
—Eleazar y Carmen saben lo que ocurrió, ¿cierto? —Le pregunté a Edward en tono obvio.
Él suspiró sonriendo. —A ti no se te escapa nada, ¿cierto? —Dijo divertido girándome a él. Rodeé su cuello con mis brazos sonriendo mientras negaba con la cabeza y me acercaba a sus labios.
Él acortó con la distancia y me besó. Suave y lento, pero profundo. Nunca antes me había besado así, casi sin ningún atisbo de temor ni de querer detenerse. Y sin pensarlo le correspondí, pegándome más a él. Era casi imposible no hacerlo, sus besos eran mi adicción.
Edward rodeó mi cintura con sus brazos, despegando mis pies de la tierra un poco sin dejar de besarme. Pero a los pocos segundos, me soltó, cortando con el beso y separándose de mí. Y pude notar que contra su propia voluntad.
—Tenemos que cazar algo, Bella. —Dijo alejándose sin mirarme al rostro y tragando pesado. —Si sigues sedienta, no será un buen… —Lo interrumpí molesta tomándolo del brazo para que dejara de alejarse. Y sabía por qué lo hacía.
—Edward… —Él me miró confundido ante mi enojo. —Ya no soy más una humana. Y yo… te deseo… —Protesté tomándolo del cuello y acercándome a besarlo. Él se sorprendió, pero al instante me correspondió tomándome de la cintura despegando por completo mis pies del suelo.
Realmente no supe lo que él pensaba, y no quise saberlo. Apenas podía con mis pensamientos, con lo que yo sentía, con lo que yo quería. Aunque lo tenía bien en claro…
A él. Yo lo quería a él. Lo deseaba, quería que fuera mío. Completamente mío… Y sus acciones también me lo confirmaban. No sabía en qué momento, pero habíamos acabado en el suelo. Una de sus manos sosteniéndome la pierna alrededor de su cintura, y la otra en mi espalda, acariciándome sobre la ropa. Sus labios, creando una hermosa y sensual danza junto con los míos mientras sus manos me tomaban con fuerza. Él también me quería, me deseaba.
Comencé a desprenderle su camisa sin dejar de besarlo, pero él no hacía nada más que besarme o acariciarme sobre la ropa, por lo que comencé a desprenderme yo misma mi camisa a cuadros.
—Bella, detente. No intentes quitarte la ropa… —Dijo con la respiración agitada, aunque en realidad era solo por costumbre, sin alejarse demasiado.
—¿Quieres hacerlo tú? —Pregunté de igual forma, aunque además algo perpleja.
—No ahora… —Esas dos palabras se sintieron como un baldazo de agua fría. Estábamos a escasos centímetros de distancia, y solo nos bastó unos segundos para darnos cuenta la posición en la que estábamos y en la situación que no iba a ocurrir.
Nos separamos lentamente, pero sin alejarnos demasiado. Suspiré sin poder mirarlo al rostro, si hubiera sido humana, ¡mi Dios! Mi rostro sería más de color morado que rojo. Y en ese momento, así con la rapidez con la que confiaba en que él me amaba, la duda de si realmente me deseaba me llenó.
—Tu… tu no… —Él suspiró confundido, pero yo aún no lo miraba. ¿Podía ser posible que él no me quisiera de esa manera? Suspiré sacudiendo la cabeza. —Olvídalo.
Edward tardó solo unos segundos en darse cuenta a qué me refería, y cuando lo hizo, bufó molesto mientras sentí sus manos tomarme el rostro y levantarlo para poder mirarlo a los ojos. Los cuales me hicieron paralizar cuando los vi. Negros, llenos de pasión y deseo.
—No tienes una idea de cuánto te amo, de cuánto de deseo, Isabella. —Dijo serio mirándome, desarmándome con su mirada. Y sentí mi muerto corazón dar un estruendoso y largo latido por sus palabras. —Pero este no es el momento, ni el lugar… —Su tono y su mirada se suavizaron, y sus manos bajaron hasta encontrar las mías sobre mi regazo. Entrelacé mis dedos con los suyos y le sonreí ligeramente asintiendo mientras me acercaba y lo besaba con dulzura. Él sonrió.
—Anda, vamos a cazar algo. —Dije poniéndome en pie y obligándolo a él a hacerlo, intentando romper con aquel tenso momento. Y comenzamos a correr.
Aún con mi década y media de haber sido transformada, el correr por el bosque me era toda una aventura. Estaba mucho más vivo de lo que siempre supuse, lleno de pequeñas criaturas cuya existencia nunca habría adivinado. Todos se quedaban en silencio tras nuestro paso, con el aliento contenido por el miedo. Los animales tenían una reacción mucho más sabia a nuestro olor que los humanos. Siempre alertas, atentas al peligro que podía acecharlos. Una reacción totalmente contraria a la que los humanos poseían.
—Bella. —Me llamó Edward desacelerando el paso, obligándome a mí también a hacerlo ya que íbamos de la mano. Lo miré confundida. —¿Planeas quedarte en el país? —Dijo en tono burlón. Revolee mis ojos sonriendo divertida mientras nos quedábamos estáticos.
—¿Qué planeas cazar?
—Alces. —Lo miré alzando una ceja. ¿En serio prefería cazar esos aburridos animales en vez de algún felino? Suspiré asintiendo, dándome por vencida cuando sentí mi garganta rasposa por la ponzoña.
Y en ese momento, a tan solo unas ramas más arriba de donde nos encontrábamos, se escuchó un crujido. Sonreí cuando reconocí el aroma del puma. En ese instante, me perdí. Había encontrado algo que me gustaba, estaba sedienta, y en menos de un parpadeo, me encontraba a dos ramas por encima del puma, mientras Edward hacía de carnada en el mismo lugar.
Podía oír sus pensamientos en desacuerdo a mi comportamiento, pero según él, seguía siendo joven, por lo que eran entendibles mis acciones. Sacudí mi cabeza bloqueándome a mí misma, y concentrándome en la cacería que ya había comenzado. Luego hablaríamos, ya que tan pronto como comencé a pensar en la reseca quemazón de mi garganta, se convirtió en lo único en lo que podía pensar, y cada vez se ponía peor. Tenía la boca como si fueran las cuatro de la tarde en pleno junio en el Valle de la Muerte.
Con un pequeño impulso, volé por el aire y aterricé al lado del puma. El sintió temblar la rama y se giró, chillando de sorpresa y desafío. Cerró el espacio que había entre nosotros, con los ojos brillantes de furia. Yo, que estaba ya medio enloquecida por la sed, ignoré sus colmillos expuestos y las garras engarfiadas y salté sobre él, derribándolo hasta caer al suelo del bosque.
No fue una gran lucha. A pesar de siempre fuera un completo desastre al momento de cazar, mis dientes buscaron certeros su garganta y su resistencia instintiva fue lamentablemente débil contra mi fuerza. Encontré con facilidad el punto preciso donde el flujo de calor se concentraba y succioné febrilmente, como si mi eternidad dependiera de ello.
El puma murió antes de que yo terminara. La sed ardió de nuevo cuando se quedó seco, y yo aparté lejos de mi cuerpo su carcasa vacía, disgustada. ¿Cómo podía sentirme sedienta después de todo esto?
Me erguí completamente derecha en un solo movimiento rápido. Una vez de pie, me di cuenta de que estaba hecha un desastre, ni siquiera con Edward presente dejaba de ser desastrosa. Me limpié la cara con el dorso del brazo e intenté arreglarme la ropa llena de tierra, y me percaté de las pequeñas rajaduras de mi pantalón.
—Mmmm…. —Ronroneó Edward. Alcé la mirada y lo encontré reclinado con aire casual contra el tronco de un árbol, observándome con un gesto pensativo en el rostro.
—Creo que debería haberlo hecho mejor. —Me encogí de hombros suspirando. Según lo poco que recordaba, Edward no regresaba de sus expediciones de caza con el aspecto tan desaliñado como el mío.
—Lo has hecho estupendamente. —Me aseguró sonriendo torcidamente. —Es sólo que... ha sido mucho más difícil para mí observar de lo que debería haber sido. —Alcé una ceja, confundida. —Va en contra de mis principios, lo de dejarte luchar con pumas. No sabes el ataque de ansiedad que he sufrido durante todo el rato. —Explicó mientras caminaba hacia mí. Volví a encogerme de hombros sonriendo.
—Aún sigo sedienta… —Comenté mientras tragaba algo de ponzoña.
—Es normal. —Rió divertido acariciando mi mejilla una vez que había llegado a mí. —Aún eres joven.
Esta vez, yo reí divertida. —Tengo una década y media. —Dije en tono divertido con superioridad. —No soy una neófita.
Edward sonrió divertido. —Anda, sigamos de caza. —Resoplé.
—Okey, vamos a cazar algunos de los malolientes herbívoros.
Encontramos un gran rebaño de ciervos mientras corríamos de regreso a mi casa. Esta vez, él cazó conmigo. Me agarré un macho enorme, haciendo un desastre casi tan grande como el del puma. Edward acabó con dos antes de que yo hubiera terminado con el primero, sin que se le moviera un pelo de su sitio, y sin que le cayera ni una mancha en su camisa gris.
Luego perseguimos la manada aterrorizada y dispersa, pero en vez de alimentarme de nuevo, esta vez yo observé con cuidado cómo se las apañaba para hacerlo de un modo tan pulcro.
Todas las veces que había deseado ver a Edward cazar y que él nunca me hubiera dejado, lo agradecía. En definitiva, el verlo cazar lo mostraría ante mis ojos como el vampiro que era en realidad. Pero claro, resultaba muy distinto desde la perspectiva que ahora montaba, siendo vampira yo también. Aun así, dudaba de que incluso a mis ojos humanos, la belleza de todo esto me hubiera pasado desapercibida.
Era una experiencia sorprendentemente sensual observar cazar a Edward. Su salto suave era como el ataque sinuoso de una serpiente. Sus manos eran tan seguras, tan fuertes, tan por completo ineludibles... Sus labios llenos lucían perfectos cuando se separaban gráciles para mostrar sus dientes relumbrantes. Era glorioso. Sentí un estremecimiento tanto de deseo como de orgullo. Era mío. Nada lo separaría de mí a partir de ahora. Era demasiado fuerte para que nadie pudiera arrancarme de su lado.
Cuando terminó de cazar, se volvió hacia mí y observó con curiosidad mi mirada de deleite.
—¿Ya no tienes más sed? —Me preguntó. Yo me encogí de hombros.
—Me distrajiste. Eres mucho mejor en esto que yo.
—Siglos de práctica… —Me guiñó un ojo sonriendo. Sus ojos mostraban un encantador y desconcertante matiz dorado en ese momento, lo cual me hizo suspirar como recién enamorada.
—Sólo uno. —Le corregí. Él se echó a reír.
—¿Terminado por hoy o quieres continuar?
—Terminado, creo… —Me sentía muy llena, incluso a punto de reventar, así que luego asentí segura y sonriente.
—Hora de ir a casa, entonces… —Dijo sonriendo antes de besarme la frente, tomarme de la mano y que ambos saliéramos corriendo de vuelta a mi casa.


 *asoma la cabeza por debajo del escritorio esperando la lluvia de tomates* :B
¿Holó? ¿Alguien a quien le siga interesando el fic? ^^
Bueno, les debo una ENORME disculpa... :c Realmente siento haberme tardado, pero he tenido muchas cosas que hacer y casi no tenía tiempo de sentarme a escribir, cosa que odié bastante. ¬¬
Ok, ¿alguna opinión del cap? ¿Les gustó?
¡Denme amor, mujeres! <3 :D
¡Las amo!
Peace. Out.
Ally C-B.

miércoles, 2 de mayo de 2012


Bella POV
Nos detuvimos en seco cuando llegamos a orillas del río al cual yo muchas veces visitaba para aclarar mis pensamientos. Giré mi rostro a él, y lo miré confundida.
—¿Nadaremos? —Edward sonrió divertido antes de negar con la cabeza.
—¿Y estropear tu hermoso atuendo? Claro que no. —Me guiñó un ojo divertido, a lo que yo respondí con una media sonrisa. Si hubiera sido humana, mi corazón hubiera sufrido un lapso ante sus palabras, y de seguro, mi rostro habría sido de una tonalidad profunda de rojo.
—Saltaremos… —Dijo con diversión mientras retrocedía unos tres pasos. Reí sin poder evitarlo mientras me cruzaba de brazos sacudiendo la cabeza.
—Tú primero. —Dije con un eje de inseguridad escondida entre mis risas y la estúpida sonrisa que no se iba de mi rostro mientras lo observaba retroceder.
Edward volvió a guiñarme un ojo desde su posición antes de correr sobre sus pasos y tomar impulso desde una piedra a orillas del río, saltando hacia el otro lado de forma perfectamente elegante y deslumbrante. Su cuerpo se perdió entre los árboles del otro lado del río.
Suspiré embelesada mordiéndome el labio inferior. ¿Acaso nunca dejaría de ser tan perfecto, ni siquiera al momento de saltar una enorme extensión de río? No, claro que no. Él seguía siendo Edward Cullen.
Sacudí mi cabeza volviendo a la realidad al escuchar su socarrona y divertida risa.
—Fanfarrón. —Musité sonriente mientras retrocedía unos cinco pasos. 

Holó (?) :B Alguien aún interesado en este fic (?) ^-^
Ok, si hay, ¡mil disculpas por la tardanza! ._. Prometo ponerle un poquito más de rapidez a los dedos... :B
El cap entero tendrá que esperar a la semana que viene, ya que tendré que irme por unos días. Pero volveré, no se preocupen. :] (?)
Okey, ahora... ¿Alguna opinión sobre el adelanto? <3
Love all ya'.
Peace. Out.
Ally C-B.

jueves, 2 de febrero de 2012

Mi segunda vida.
Summary: Cuando Edward dejó a Bella, lo hizo con la esperanza de que ella tuviera una humana y feliz vida… ¿Qué hubiera ocurrido si ella así lo hubiera planeado, a no ser por un minúsculo detalle?
Disclaimer: -Nunca lo aclaro, pero no está demás hacerlo-. Los personajes no son míos –I fucking wish- son de Meyer. La 'blasfemia' que están a punto de leer, sí es mía. XD
Canción ultra-mega-super-archi necesaria: (Yiruma) Kiss the rain_Sungha Jung. Si no van a escucharla mientras leen, directamente NO LEAN... Es casi tan necesaria como respirar. Thank you...^^
N/A: Chicas, con respecto a la canción, búsquenla así como está arriba. Es la versión en guitarra acústica. :D Pero si quieren escucharla en versión piano, no hay problema. Como ustedes lo prefieran... :) Pero, si quieren mi opinión, en guitarra acústica, queda MUCHO mejor, y va PERFECTO con el cap. ;)
Ahora sí... ¡Enojy! ^^

Recuerdos
Bella POV
Después de aquel día de preparación para la pelea, todos decidimos marcharnos a nuestras casas. Después de todo, el día siguiente teníamos Instituto y debíamos seguir actuando como si nada. No teníamos el lujo de faltar más de lo debido y que no nos amonestaran.
—Hasta mañana, Bells. Espero que descanses, mañana será un día muy pesado. Y tú, Edward, llega a casa temprano. —Dijo Alice maliciosa antes de romper el abrazo en el que me habían envuelto sus pequeños brazos. No entendía por qué aun se preocupaba porque me cansara, ya no era humana, y ese problema ya no me agobiaba.
—Hasta mañana, Bells. —Me dijeron Esme y Carlisle siendo los últimos de los Cullen en despedirse, ya que Rosalie, Emmet, Jasper y Alice ya se habían perdido en medio del bosque.
—Hasta mañana. —Me despedí abrazando cariñosamente a Esme para luego despedirme de Carlisle. Los vi alejarse, para luego también ellos sumergirse en el bosque.
Me gire con una sonrisa de alegría en mi rostro por lo feliz que me sentía. El día había sido maravilloso, a pesar que se acercaban para nosotros momentos tormentosos. Decidí hacer a un lado aquellos pensamientos, y me fui directo a los brazos de Edward; y fue hasta entonces que me percate que estábamos solos en aquel inmenso claro, sin nadie que nos distrajera.
—¿Y los demás? —Le cuestioné mientras sus brazos me atrapaban y nuestros cuerpos se encontraban.
—Decidieron adelantarse. —Dijo viéndome con amor y anhelo, que de ser humana, probablemente hubiese tenido un colapso nervioso. Alce mis cejas sospechando que tras sus palabras había más, y en sus ojos vi que no podía ocultarlo.
—Ellos solo pensaron que deberían dejarnos solos. —Dijo mientras con la punta de su nariz acariciaba la mía y suspiraba.
—Déjame adivinar, el que nos quedáramos solos fue por decisión de Nicole y Josh, ¿verdad? —Le pregunté aun cuando sabía que esa era la verdad, y él al ver en ese momento mi seriedad no hizo más que lanzarse a carcajear.
—Al parecer conoces muy bien a tus hermanos. —Dijo entre risas.
—No encuentro lo gracioso, Edward. —Dije derrumbándole en el suelo para que dejara de reír como loco, pero él fue más rápido que yo, y me tomo de la cintura haciendo que cayera sobre él a lo que ahora los dos reíamos.
—No sería gracioso si hubieses oído la mente de tus hermanos. —Dijo aun riendo y sin parar.
Me quede sonriendo, mirándolo por unos segundos, contemplando su belleza y esa felicidad que siempre que estábamos juntos solía emanar. Era todo tan perfecto, tan hermoso, que no pude evitar acercarme a sus labios y besarlos con amor y necesidad. Mis labios tomaron al principio dulcemente los suyos, él me correspondió y con la misma intensidad. El beso se fue tornando un poco más profundo sin perder aquella esencia tan pura y tan real, pero lastimosamente debimos separarnos cuando los primeros rayos del sol comenzaron a brillar chocando sobre nuestra piel.
—Amo sentirte tan cerca, tan mía… Pero a veces odio volver a la realidad. —Dijo Edward acariciando con su nariz la mía, sin querer apartarse y sin intensión de dejarme marchar. —Odio tener que alejarme de ti, aun que sea por un par de horas, cuando sé que tenemos una eternidad. Pero en todo el tiempo en el que te estuve tan lejos de ti, solo hizo que te necesitara aun mas…—Volvió a decir para después volver a besarme pero esta vez con deseo, amor y felicidad. Correspondí el beso, pero tuvimos que alejarnos antes de romper con la poca cordura que a ambos nos quedaba.
—Vamos, debemos ir al Instituto. —Le anime poniéndome de pie y extendiendo mi mano para que la tomara. Él sonrió, tomó mi mano y se puso en pie.
Me tomo por la cintura y me beso una última vez. Después me susurro un "Te amo" y se perdió en el bosque en dirección a su casa. No pude evitar suspirar como boba mientras me quedaba unos segundos oyéndolo alejarse. Luego me di media vuelta y me fui corriendo a casa.
Acababa de dejarlo ir y ya lo extrañaba. Pero como él mismo había dicho, teníamos una eternidad para ambos. Ahora lo importante era prepararnos para nuestra batalla y seguir actuando como si nada.
Llegue a casa y justo cuando cruce la puerta me tope con Nicole y Josh. Este par se las verían conmigo, pero por el momento no les seguiría el juego y subiría a ducharme y a cambiarme a mi habitación. Pero justo cuando ponía mi pie en el primer escalón, Josh se cruzó en mi camino.
—Y que valió el abandonarte…—Dijo con voz picara y con mala intensión.
—Por supuesto, querido, pero creo que a ti no te debo ninguna explicación. —Le dije mirándolo totalmente seria y luego seguí mi camino hasta mi habitación.
—Deberías agradecérmelo, al menos di un "gracias, Josh"…—Lo oí gritar cuando subía las escaleras, luego se carcajeó como todos en la habitación.
A veces me ponía de mal humor los chistes mal intencionados de mi hermano, y hasta ahora me daba cuenta que él era una especie de Emmet. No solo tenía que aguantarme las bromitas del enorme oso, sino que también las de Josh.
Resignada a que el resignarme era lo que quedaba, me duche y luego me vestí para ir al Instituto y por lo menos distraerme un rato de toda esta tensión.
.
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.
—¡Bella! —Saltó Alice abrazándome cuando me bajé de mi auto una vez que lo aparqué en el estacionamiento del Instituto.
—Alice…—Reí correspondiéndole. No había pasado más de un par de horas desde que nos separamos y me abrazaba como si no nos hubiéramos visto en semanas.
Una vez que me soltó, y nos volviéramos a saludar entre todos, entramos en el Instituto. Edward tenía su brazo firme alrededor de mi cintura, dejando notar que yo tenía dueño, y era él. Sonreí sin poder evitarlo. Pero toda sonrisa de alegría se fue de mi rostro cuando entramos en ese pasillo con un par de estudiantes merodeando, ya que era tarde, y el olor a sangre humana me golpeara como si fuera una maldita neófita, una principiante.
Me tensé tomando fuerte la mano de Edward que jugueteaba con la mía. Sentía ese ardor en mi garganta matándome, metafóricamente. Estaba a punto de perderme
"¡Edward, está a punto de perder el control!" Escuché el grito de Jasper en mi cabeza y mi mano voló al collar que colgaba de mi cuello.
No. No lo haría. No me perdería como la última vez… No volvería a matar a otro humano por un simple error de autocontrol. No volvería a hacer sufrir a una familia entera por un estúpido error mío. No otra vez…
Cerré los ojos sin soltar la mano de Edward. Él le dio un ligero apretón y respiró profundo.
"Edward… distráeme." Le pedí con súplica por mi mente una vez que me liberé del escudo. Necesitaba que me ayudara, lo necesitaba a él.
Imágenes, recuerdos comenzaron a llenar mi cabeza… Pero no eran míos. Es decir, sí estaba en ellos, pero eran desde la perspectiva de él, de mi Edward…
"—¡No es sólo tu compañía lo que anhelo! Nunca lo olvides, nunca olvides que soy más peligroso para ti de lo que soy para cualquier otra persona… —Y no pude decir nada más.
Después de un momento de mutuo silencio Bella agregó:
Creo que no comprendo exactamente a qué te refieres... Al menos la última parte.
¿Sería posible, que después de todas las cosas que le había mostrado en estas últimas horas, luego de haber confesado una y otra vez lo que mi presencia significaba para ella; que no entendiera?
¿Cómo explicarte? Sin aterrorizarte de nuevo...
Volví a poner mi mano sobre las suyas, fue casi instintivamente ya que deseaba aquel cálido contacto. Al comprender lo que había hecho miré nuestras manos y suspiré. Ya me podía ver a mi mismo acostumbrado a eso, era tan fácil amarla y tan exquisito su contacto.
Esto es asombrosamente placentero... el calor.
Su contacto, la cercanía de nuestros cuerpos, su respiración casi golpeándome. El pulso sobre su muñeca, el calor que subía por mi mano hasta mi brazo. Sus ojos abiertos para mí. Su olor quemando mi garganta…
Sabes que todos disfrutamos de diferentes sabores. Algunos prefieren el helado de chocolate y otros el de fresa. —Asintió. —Lamento emplear la analogía de la comida, pero no se me ocurre otra forma de explicártelo.
La comparación, de verdad hacía que me sintiera avergonzado y miserable. Bella sonrió, seguramente para infundirme valor y yo sonreí lleno de pesar.
Verás, cada persona huele diferente, tiene una esencia distinta. —Traté de explicarme lo mejor posible. —Si encierras a un alcohólico en una habitación repleta de cerveza rancia, se la beberá alegremente, pero si ha superado el alcoholismo y lo desea, podría resistirse. Supongamos ahora que ponemos en esa habitación una botella de brandy añejo, de cien años, el coñac más raro y exquisito y llenamos la habitación de su cálido aroma... En tal caso, ¿cómo crees que le iría?
Al parecer había escogido mal el ejemplo y ella seguramente no entendía nada de lo decía ya que permaneció en silencio, pero no apartó su mirada de mis ojos. Maldecía el no poder leerle el pensamiento una vez más.
Cuando ya no pude aguantar más la curiosidad y el silencio le dije:
Tal vez no sea la comparación adecuada. Puede que sea muy fácil rehusar el brandy. Quizás debería haber empleado un heroinómano en vez de un alcohólico para el ejemplo.
¿Sería ese un buen ejemplo? Me devané los sesos tratando de encontrar alguna buena comparación, pero era demasiado difícil tratar de explicar lo que ella representaba para mí, o por lo menos en la forma que me hacía sentir.
Bueno, ¿estás diciendo que soy tu marca de heroína? —Dijo de pronto pero en un tono juguetón.
¡Bingo! Había dado en el clavo y reí de buena manera. Sí, ella había entendido perfectamente bien.
Sí, tú eres exactamente mi marca de heroína…"
«Siempre serás mi todo, Bella. Mis fuerzas, mi debilidad, mi razón de existir… Siempre lo fuiste, y siempre lo serás.» Me dijo por su mente. Sonreí. Era tan extraño oír todo desde su cabeza, pero a la vez, era tan hermoso…
"—Y por todo eso… —Continué. —Hubiera preferido delatarnos en aquel primer momento que herirte aquí, ahora, sin testigos ni nada que me detenga.
¿Por qué?
Había llegado el momento. Mi corazón casi me salía por la boca, sentía una sensación extraña en el estomago, pero continué adelante. Sentí como si mi cuerpo cayera de una gran altura, pero no sentía miedo, sentía alivio.
Isabella… —Cuidadosamente pronuncié su nombre completo, al tiempo que despeinaba su pelo con la mano libre; se estremeció por el contacto. —No podría vivir en paz conmigo mismo si te causara daño alguno. —Clavé mi mirada en el suelo, me sentía demasiado avergonzado para mirarla a los ojos.
La idea de verte inmóvil, pálida, helada... No volver a ver cómo te ruborizas, no ver jamás esa chispa de intuición en los ojos cuando sospechas mis intenciones... Sería insoportable. —Subí entonces mi mirada para encontrar sus ojos. Casi podía escucharme rogando por su amor. —Ahora eres lo más importante para mí, lo más importante que he tenido nunca.
Y ahí estaba yo, por fin me había declarado al único, verdadero y eterno amor que había conocido."
«Isabella Marie Swan, siempre te amé, y siempre te amaré. Daría lo que fuera por volver el tiempo atrás, y no verte sufrir de esta manera… Pero sé que es imposible. Aún así, nunca dejaste de ser mi razón de existir, por el cual daría mi existencia sin pensarlo una sola veces.» Suspiré profundamente, y sentí mi boca trazar una enorme sonrisa.
Todo era tan… profundo. Nunca creí que sus pensamientos fueran tan puros, tan… de él. Y Dios, cómo lo amaba… Otro recuerdo volvió a llenarme.
"Reía de felicidad, le sonreía al futuro, quedaban atrás mis días, años, décadas de eterna soledad. La amaría eternamente, aun cuando pasaran sus años humanos la amaría.
Mi existencia ya no sería más una sombra, mis noches y días no estarían más llenos de tristeza y desesperanza.
La había esperado tanto tiempo.
Y de ese modo el león se enamoró de la oveja... —Murmure, sin apartar mis ojos de ella.
Desvió su mirada ocultando sus inmensos ojos mientras se estremecía levemente.
¡Qué oveja tan estúpida! —Dijo de pronto.
¡Qué león tan morboso y masoquista! —Agregué tratando de mirar hacia el futuro, tratando de ver aquella delgada línea en la cual me había propuesto caminar. No matarla, no transformarla, solo amarla día a día, tratando de vivir uno a la vez..."
«Soy un ser egoísta, pero tengo que agradecer ese hecho… Me llevó a conocerte, a amarte, desearte con cada célula muerta de mi cuerpo. El no poder vivir, existir si no es a tu lado por ser egoísta es una de las cosas que más agradezco. Hoy te tengo a mi lado, y nunca voy a dejarte… Te amo, Bella.»
Abrí mis ojos, dispuesta a poder controlar aquello que por mi naturaleza era normal. Pero más que eso, por el gran amor que sentía por Edward.
Y me sorprendí. Ya no estábamos en el Instituto, ninguno de nuestros hermanos nos rodeaba, ningún humano había alrededor ni a la vista. Solo Edward, a escasos centímetros de mis labios, rodeándome la cintura con sus brazos, un entero bosque a nuestro alrededor y la luz de un sol de mañana tocando nuestras pieles, haciendo que el reflejo de su brillo llene el ambiente.
Él llevó su mano a mi mejilla izquierda y la acarició suavemente. Sonreí de lado estremeciéndome mientras me perdía en sus dorados ojos.
—Puedes respirar, estamos lejos. —Dijo sonriéndome torcidamente, como siempre lo hacía. Mi sonrisa favorita.
Tragué en seco antes de inhalar con algo de miedo. Ningún olor a sangre humana cerca. Alivio. Exhalé antes de volver a inhalar profundamente cerrando mis ojos, completamente aliviada y calmada. Edward suspiró.
—¿Cómo te sientes, amor? —Preguntó él sin dejar de acariciarme la mejilla.
—Mejor… —Le contesté en un suspiro aliviado mientras abría mis ojos. Él volvió a sonreírme.
Miré a mí alrededor, y no lo reconocí. Esa parte del bosque nunca la había visto cerca de mi hogar. ¿Estaríamos en otro país? Edward rió.
—No, Bella. Aún seguimos en el país. —Contestó a la pregunta de mi mente con un tono divertido. Suspiré devolviendo el escudo a su lugar, y él bufó. —Me gusta escuchar tus pensamientos… —Protestó haciendo un ligero "puchero" con sus labios. Sonreí divertida rodeando su cuello con mis brazos.
—Te amo, Edward. —Él sonrió abrazándome por la cintura.
—Te amo, Bella. —Dijo antes de que sus labios se encontraran con los míos.
Aún era tan extraño para mí besarlo. Yo recordaba sus besos completamente calculados y controlados, pero ahora, eran tan… naturales. Era como si él ya no se contuviera al besarme por miedo a ejercer demasiada fuerza sobre mi antiguo y frágilmente humano cuerpo. No. Él ya no necesitaba preocuparse por lastimarme, y lo demostraba con cada una de sus caricias.
—Bella… —Dijo juntando nuestras frentes. Suspiré. —Tienes que cazar algo. —Se separó unos pocos centímetros con la respiración acelerada. Y yo no estaba diferente. Pero es que… Lo amaba tanto. Lo deseaba. Lo necesitaba…
Me golpeé mentalmente volviendo a la realidad y asentí. Mi garganta ardía, y no podía arriesgarme más tiempo. Nos tomamos de las manos, y corrimos en busca de algo para cazar.
"Dios… ¡Lo veré cazar!" Pensé emocionada. Por primera vez, vería cazar a mi Edward. Sonreí ante la idea mientras corríamos.

¿Alguien detrás de la pantalla? ;)
Okey, tengo que hacer una ACLARACIÓN super importante... *se sienta derecha* :)
¿Vieron la parte de los recuerdos de Edward? Okey, YO NO LO ESCRIBÍ. No voy a llevarme el crédito de algo que no hice, así que les diré quien lo escribió. :D Me tomé el atrevimiento de tomarlos prestados de otra escritora. Y NO, señoritas. NO PLAGIÉ. *-* La escritora sabe, y tengo todo su permiso. :D Ella escribió como una continuación al libro de "Sol de Medianoche", y de allí son sacados estos 'recuerdos'. ;)
La autora es Alexa Cullen o Alexa Fanfic, escritora del blog: "Letras de Medianoche". :)
Bueno, una vez todo aclarado... ^^
¿Que les pareció el cap? ¿Alguna opinión?
¡Denme amor, mujeres!
¡Las amo!
Peace. Out.
Ally C-B.

martes, 10 de enero de 2012

Bella POV
¡Bella! Saltó Alice abrazándome cuando me bajé de mi auto una vez que lo aparqué en el estacionamiento del Instituto.
Alice…Reí correspondiéndole. No había pasado más de un par de horas desde que nos separamos y me abrazaba como si no nos hubiéramos visto en semanas.
Una vez que me soltó, y nos volviéramos a saludar entre todos, entramos en el Instituto. Edward tenía su brazo firme alrededor de mi cintura, dejando notar que yo tenía dueño, y era él. Sonreí sin poder evitarlo. Pero toda sonrisa de alegría se fue de mi rostro cuando entramos en ese pasillo con un par de estudiantes merodeando, ya que era tarde, y el olor a sangre humana me golpeara como si fuera una maldita neófita, una principiante.
Me tensé tomando fuerte la mano de Edward que jugueteaba con la mía. Sentía ese ardor en mi garganta matándome, metafóricamente. Estaba a punto de perderme
“¡Edward, está a punto de perder el control!” Escuché el grito de Jasper en mi cabeza y mi mano voló al collar que colgaba de mi cuello.

 Chicas! ^^ Okey, qué les pareció el adelanto? XD
El cap ya casi esta listo, pero me gustaria saber que opinan... :)
Tengo que agradecerles enomermente por seguir apóyandome a pesar de todo lo que pasó con el blog y mis cuentas... <3
Yolanda: Tu coment, sinceramente, me hizo llorar. <3 Gracias, cariño. Justo ese día no estaba del todo bien, y tus palabras lograron animarme e ¡inspirarme! Te lo agradezco. ;)
Bell.mary: Cariño, gracias por estar siempre. ^^ Siempre allí pendiente y comentando, te lo agradezco. <3
Perdonen si no mencioné a alguna otra, ando con algo de prisa, por lo que en verdad lo siento... :( Pero sepan que cada una siempre tendrá, y tiene, un lugar importante en mi corazon, que me permite seguir adelante con cada una de mis locuras. XD
LAS AMO! <3
Se me cuidan, ¿okey? :D
Peace. Out.
Ally C-B.

viernes, 6 de enero de 2012

 Capitulo Treinta y uno
Entrenamiento
Bella POV
-¿Lista? –me gritó Josh desde la otra punta del claro en el que nos encontrábamos.
Le guiñé un ojo con una sonrisa divertida en mi rostro como respuesta a su pregunta. Él me devolvió la sonrisa y comenzó a correr hacia mí. Si no lo conociera y viera como esa gran montaña, esa bola de músculos imparable corría hacia mí, hubiera salido corriendo con el rabo entre las piernas, metafóricamente. Pero este no era el caso…
Comencé a correr hacia él con el apoyo de mis hermanos, que no dejaban de gritar alientos hacia a mí. En realidad, los que me apoyaban a mí eran Jaime y Lena, mientras que Sophy y Nicole apoyaban a Josh.
-Traidoras…-les dije antes de que “la pelea” con Josh empezara. Ambas me sacaron la lengua antes de abrazar a Josh, una en cada brazo, que iba adelante mío haciéndose el líder. Sacudí mi cabeza riendo.
-Bella, no les des importancia –dijo Lena abrazándome.
-Sí, son una vendidas –dijo Jaime pasando su brazo por mis hombros.
-Cállate, enano –le dijo Josh girando su cabeza hacia nosotros, que estábamos atrás.
-Para tu información, soy chico de edad, NO de estatura –le contestó Jaime a Josh con una sonrisa de suficiencia en el rostro, y haciendo énfasis en el “NO”.
A mi opinión, Jaime estaba bastante dotado, y no lo decía porque fuera la hermana mayor, era la pura verdad. Él era alto, me pasaba por unos tres o cuatro centímetros más, con un cuerpo bien proporcionado; algunos de sus rizos color marrón chocolate caían por encima de sus ojos dorados hacia el costado, que antes de la transformación, habían sido color verde agua, al igual que los de Nicky. Era todo un hombrecito, aparte de ser el caballero que yo le enseñé a ser. Desde niño, lo crié con un lema inventado por mí:
“Las damas son como cristales preciosos, si no los tratas con delicadeza y con el amor que se merecen, se rompen en mil pedazos”
El lema era un poco rudo al final, pero era útil, y fue lo que llevó a Jaime a respetar a cualquier señorita con la que se cruzara, sin importar si la conociera o no. Yo me encargué personalmente de que no fuera el típico joven envuelto por sus hormonas que usa a las chicas para una sola noche y luego las tiran como si fueran un trapo usado y sucio…
-Y te agradezco por ello…-me susurró Jaime en el oído con una sonrisa de agradecimiento.
-Enano, deja de meterme en mi cabeza…-dije antes de sacarle la lengua y abrazarlo por la cintura. Él me devolvió el abrazo riendo por haberle dicho “enano”.
-¡Ah claro! ¿Ella puede llamarte “enano” y yo no? –preguntó Josh haciéndose el ofendido.
-Ella, es mi hermana BIOLOGICA –contestó Jaime riendo. Josh bufó antes de girarse y hacerse el ofendido. Todos reímos.
En el momento en que empecé a correr hacia Josh, se me ocurrió jugar un poco. Al principio parecía que iba a ir directo hacia él, pero cuando estuve a tan solo un par de metros, me desvié perdiéndome entre los árboles, dejando a Josh confuso y algo frustrado. Rápidamente, comencé a treparme por los árboles.
-¡Buenas! –escuché el saludo de Alice desde la altura- Vi que comenzarían con el entrenamiento, y pues, queríamos ser parte de él…-dijo Alice explicando su aparición. Pude distinguir los olores de los vampiros presentes, aparte del de mis hermanos. Entre ellos, estaban Alice, obvio, y Jasper; Emmet y Rose; y el inconfundible olor de mi Edward.
-Está bien, Alice. Perdona nuestra incompetencia por no haberles avisado, pero es que ALGUNAS personas estaban bastantes ansiosas y no nos dieron tiempo a nada –dijo Sophy haciendo énfasis en “algunas”.
-Hey, yo no era el único ansioso –protestó Josh girando, observando todo a su alrededor. Podía verlo desde arriba, se veía nervioso y preocupado de que yo me le apareciera de la nada, como solía hacerlo siempre.
-Hola, Edward -vi como Jaime y Edward se saludaban con un apretón de manos y sonrisas. Ambos se llevaban estupendamente, situación que me alegraba bastante.
-Hola, Jaime –le saludó Edward- ¿Dónde esta Bella? –preguntó confundido antes de que Jaime comenzara a reír junto con los demás al ver cómo Josh se giró preocupado ante la mención de mi nombre.
-¡Aghj! ¡Demonios! –protestó Josh al darse cuenta de que no estaba- ¡¡Elizabeth Isabella O’Conner, sal YAA!!
-¿Por qué? ¿Dónde esta? –preguntó Rosalie confundida.
-Ella y Josh estaban entrenando, y a mí adorada hermana se le ocurrió empezar con sus juegos –dijo Sophy algo molesta. Sabía que no le gustaba ver a Josh de esa forma, pero yo adoraba molestarlo. Escuché las risitas de parte de Alice, Emmet y Edward, aparte de la de mis hermanos.
Josh se acercó más justo debajo del árbol en el que yo estaba “escondida”, así que aproveché para posicionarme para saltar encima de él. Todo yacía en silencio, por lo que cuando sin querer pisé un rama mediana que estaba algo salida del árbol se escuchó, y automáticamente Josh alzó su mirada hacia arriba donde yo estaba.
-Te encontré…–dijo con una sonrisa divertida. Me dejé caer encima de su espalda, abrazándolo por el cuello y rodeando su cintura desde atrás con mis piernas riendo a carcajadas sin poder evitarlo. Amaba jugar de esa forma con Josh, él era grandote y yo diminuta a su lado, por lo que lo hacía más divertido y entretenido.
Josh comenzó a intentar quitarme de su espalda, pero yo estaba prendida a él como garrapata, se lo hacía difícil y complicado. Llegó un determinado momento, luego de todos los malos intentos de querer sacarme de su espalda, me agoté -literalmente-, así que terminé por tirar a Josh al suelo, boca abajo, y tomando sus muñecas por detrás y colocando mis rodillas en su espalda para que no intentara salirse.
-¡Peleas como niña! –me gritó Josh mientras intentaba salir de mi agarre.
-Soy niña… -le contesté firme- ¿Cuál es tu excusa? –todos comenzaron a reírse por mis palabras. Yo únicamente sonreí ladinamente.
Josh gruñó y logró salir de mi agarre, empujándome hacia arriba y lejos por los aires. No me había dolido en lo absoluto, y estaba por reaccionar y volver mis pies al suelo, pero antes de hacer nada, escuché un gruñido enojado, y dos segundos más tarde estaba en los brazos de Edward, cargada en forma nupcial.
-Hola, preciosa –me saludo con una sonrisa divertida. Se la devolví antes de besarlo.
-Hey, se supone que Bella es la profesora aquí –bromeó Jasper.
-¡Ja! Profesora y alumno, ¡eso es ilegal! –le siguió Emmet a Jasper en la broma. Comencé a reírme contra los labios de Edward al escucharlos.
-Idiotas, -protestó Edward antes de darme un corto y casto beso en los labios y devolverme al suelo.
 Tomé su mano, entrelazando mis dedos con los suyos, y juntos fuimos hacia los demás mientras Edward no dejaba de acariciar mi mano con su pulgar.
-¿Empezamos? –preguntaron Emmet y Josh al mismo tiempo. Ambos estaban entusiasmados y ansiosos.
-Faltan Eleazar y Carmen, -dijo Nicky volteando a ver si venían.
-Al igual que Carlisle y Esme –dijo Alice realizando el mismo movimiento que Nicky.
-Aquí estamos –dijeron ambas parejas mientras salían de entre los árboles riendo.
-Okey, entonces, estamos listos para comenzar –dijo Alice saltando de alegría en su lugar. Reí sacudiendo mi cabeza, Alice era imposible. Inclusive con el transcurso del tiempo, seguía siendo ese pequeño monstruito que yo había adoptado como mi mejor amiga.
-Amm, en realidad, aún no estamos todos –dijo Eleazar algo nervioso. Fruncí el ceño confundida.  
-Eleazar…-lo llamé realmente confundida. ¿A que se refería? ¿Quiénes faltaban?
Antes de que estuviera a punto a decir algo, se escuchó un ruido entre los árboles y a nuestro alrededor. Se escuchaban respiraciones agitadas y corazones que latían demasiado rápido para lo normal de un simple humano.
-Tranquilas, sanguijuelas. Vengo en paz…-dijo Jacob alzando sus brazos antes de que una estruendosa carcajada saliera, no solamente de sus labios, sino también de los de Josh, Eleazar y Carmen.
-¡Jacob! –grité antes de correr lo más rápido que pude en su dirección. Había extrañado demasiado a mi mejor amigo, casi hermano, Jacob Black.
-¡Bella! –gritó riendo cuando lo abracé por el cuello- ¡Tanto tiempo sin verte! –comentó correspondiendo a mi abrazo con fuerzas y despegando mis pies del suelo.
Jacob me abrazó levantándome del suelo. Había extrañado tanto a mi casi hermano, que me había olvidado de todo mi alrededor. Cuando escuché que alguien se aclaró la garganta a mis espaldas, reaccioné y recordé a mi amado Edward, su sobreprotección y sus enormes celos.
-Me alegra verte, Jake –dije soltando nuestro abrazo y retrocediendo algunos pasos.
-A mí también, Bells –dijo con una gran sonrisa en su rostro, que desapareció cuando miró a mis espaldas- ¿Qué hacen ellos aquí? –me susurró para que únicamente yo lo escuchara, pero que obviamente Edward escuchó a través de sus pensamientos, mientras cerraba sus manos en puños. Todos los vampiros a mis espaldas se tensaron, al igual que los licántropos detrás de Jake.
-Tranquilo, yo…volví con Edward –Jacob abrió sus ojos como platos ante mi confesión- Fue todo un malentendido –expliqué al notar lo atónito que se había quedado.
-Un malentendido que costó tu vida…-dijo sarcástico y molesto.
-Una vida a la que yo no pertenecía –contraataqué sabiendo que únicamente él me entendería. Jacob se dio por vencido y asintió, volviendo a dejar que en su rostro apareciera esa sonrisa que a mí tanto me gustaba.
En ese momento, miré detrás de la espalda de Jacob, donde había muchos licántropos en su forma lobuna. Pero de entremedio de ellos, se acercó una chica menudita, aunque con músculos y bien proporcionadas curvas, de cabellos color castaño claro que caían en forma de cascada en su espalda, terminados en perfectos bucles casi rubios.
-Bella, te presento a Melody, mi novia –dijo Jake mientras abrazaba a la chica por la cintura una vez que llegó a él. Sonreí de oreja a oreja.
-Es un placer, Melody –dije estirando mi mano hacia ella como saludo. Ella dudó unos instantes, pero luego me sonrió y me tendió la suya como saludo. Por su aroma, supe que era uno de ellos.
-Así que, tu eres la famosa Bella…-dijo abrazando a Jake por la cintura, mostrándose posesiva. Reí sin poder evitarlo junto con Jacob.
-La misma y la única –dije sonriendo antes de que el grito de Seth atrajera mi atención.
Abracé a Seth de la misma forma que a Jake, pero esta vez no escuché nada desde atrás, lo que me dejó algo confusa. Cuando Seth vio a mi familia y a los Cullen a mi espalda, no dudó en ir hacia ellos y saludarlos amistosamente, a diferencia de Jake, que prefería solo un ligero “Hola” desde su posición hacia los Cullen, mientras que mi familia fue envuelta en un abrazo tritura huesos de casi todos los licántropos. Por suerte, los Cullen aceptaron demasiado bien el abrazo confianzudo de Seth, que al parecer le agradaba a Edward.
Una vez que se terminaron los saludos, y que algunos de los lobos prefirieran mirar y no salir de su forma lobuna por protección, el entrenamiento empezó, teniéndome a mí como profesora.
-Los neófitos van a luchar como niños. Las dos cosas básicas que jamás deben olvidar son: primera, no dejen nunca que los atrapen entre sus brazos, y segunda, no busquen matarlos de frente, eso es algo para lo que todos están preparados –dije seriamente mientras mi mirada se paseaba por todos los presentes en el lugar.
Jaime, Lena y Nicky me miraban con diversión y lo único que pasaba por su mente era imágenes graciosas para hacerme reír, que no funcionaron. Eleazar, Carmen, Esme y Carlisle me miraban con suma atención, pero Eleazar no dejaba de repetirme por su mente que los entrenara duro, como lo haría con cualquier otro vampiro. Josh y Emmet me miraban con impaciencia, ellos ya querían llegar a la parte práctica. Alice y Rose también me miraban con atención, al igual que Jasper y Edward. La diferencia era que estos últimos demostraban impresión y admiración. Los lobos solo atendían a cada una de mis palabras.
-En cuanto vayan por ellos de costado y en continuo movimiento, van a quedar demasiado confusos para dar una réplica efectiva. ¿Josh? –lo llamé mientras me moví, colocándome de costado a todos los presentes. Josh sonrió mientras se dirigía al otro extremo, quedando frente a mí y de costado a los presentes- Josh será el primero. Es el mejor ejemplo de ataque de un neófito –expliqué sonriéndole divertida. Josh me sacó la lengua como niño pequeño antes de devolverme la sonrisa.
-Procuraré no romper nada…-dijo guiñándome un ojo. Reí ante su estúpido comentario antes de seguir con mi explicación.
-Con ello quiero decir que confía en su fuerza. Su ataque es muy directo. Los neófitos tampoco van a intentar ninguna sutileza. Procuraran matar por la vía rápida –dije retrocediendo varios pasos más con mi cuerpo en tensión.
No era tarea fácil entrenar vampiros y lobos al mismo tiempo.
-Okey, Josh…intenta atraparme –dije antes de Josh corriera hacia a mí como un oso hambriento, sin dejar de gruñir, pero con una sonrisa divertida en su rostro típica de él.
Cada vez que sus enormes manazas intentaban agarrarme, me escurría yendo hacia todos lados, evitando que sus manos siquiera llegaran a rozarme. Esta vez, él peleaba en serio, al igual que yo. Luego de todos los malos intentos de su parte en atraparme, lo sorprendí por detrás, dejando ver mis colmillos a tan solo unos centímetros de su garganta. Josh comenzó a maldecir haciendo que la mayoría de los presentes rieran.
-Otra vez –insistió Josh, sin ninguna sonrisa en su rostro.
-Eh, ahora es mi turno –dijo Emmet corriendo hacia a mí con diversión.
Cuando estuvo al lado de Josh, ambos se miraron ideando un plan en mi contra.
-Hey, son dos contra uno, eso no es justo…-dije retrocediendo un paso mientras Edward se ponía en pie dispuesto a defenderme si es que fuera necesario.
Mis dos hermanos con cuerpo de oso, desistieron de su malvado plan mientras se giraban resignados, dándome la espalda. Sin siquiera pensarlo, derribé a ambos, uno con cada brazo, dejando a todos los presentes sorprendidos. Ambos giraron sus cabezas a mirarme molestos y sorprendidos, ya que estaban en el suelo boca abajo.
-Regla número uno, nunca confíen en su oponente…-dije haciendo énfasis en el “nunca” mientras los soltaba para que pudieran ponerse en pie. Ambos me miraron molestos. Les dirigí una sonrisa compradora, que no pudieron resistir a devolvérmela.
Me giré y vi a Esme preocupada, mirando a todas las chicas de mi familia y de la suya. Entendí su preocupación.
-Me toca a mí –dijo Edward sonriéndome y dirigiéndose hacia a mí.
-Aguarda, antes quiero demostrarle algo a Esme –dije pidiéndole a Nicky por señas que se acercara a mí, lo cual hizo con una enorme sonrisa.
-Bella, -dijo Esme preocupada al ver a Nicole diminuta a comparación mía.
-Tranquila, Esme. Nicole está preparada –dije guiñándole un ojo y calmándola- Sé que les preocupan los menores, –hablé sobre todo a los mayores- quiero demostrarles por qué no es necesario –dije mientras Nicky se me acercaba con sus despreocupados pasos de bailarina que tanto me recordaban a Alice.
Aunque todos sabían que nunca permitiría que le sucediera algo malo a mis hermanos, en especial a Nicky, seguía siendo duro para ellos mirar como yo retrocedía antes de acuclillarme delante de mi pequeña hermana, dispuesta a atacarla. Ella permaneció inmóvil, pero con una hermosa sonrisa que me hacía recordar a Renné. Me adelanté un paso para luego deslizarme con sigilo hacia la izquierda mientras ella cerraba sus delicados ojos. La mayoría de los presentes se tensaron al ver su acción y verme a mí, tan amenazadora.
Salté los más alto que pude, casi perdiéndome de la vista de todos, hasta luego caer a su lado. Ella ni siquiera se había movido un milímetro. La rodeé, calculando mis movimientos, para luego lanzarme sobre ella de frente. Pero lo único que atrapé fue el suelo, cuando ella se movió veloz, con sus ojos aún cerrados y sin perder su hermosa sonrisa. Justo como yo le había enseñado.
Comencé a lanzarme sobre ella, con todo lo que tenía, pero al mismo tiempo controlándome, no podía perder la noción de mis ataques, y menos con ella. Mientras más rápido yo intentaba atraparla, ella más rápido se movía, se escabullía de mí.
-Pareciera que estuvieran bailando –le susurró Rosalie a Alice sorprendida.
-¡Mira qué bien se ve Bella realizando esos pasos! –dijo Alice entusiasmada aplaudiendo sonriente.
-Parece una danza de parejas, de esas que están bien coreografiadas –dijo Esme sonriendo a Carmen.
El prestar más atención en lo que decían y pensaban los otros, me distrajo, dándole oportunidad a Nicky de treparse a uno de los árboles para luego caer sobre mi espalda con sus colmillos cerca de mi garganta. Edward se tensó al igual que Jasper.
-Te gané –dijo antes de abrazarme y besarme en la mejilla. Reí divertida antes de que ella se bajara y devolverle el beso. Nicky se volvió a su lugar, al lado de su mellizo.
-Eres un monstruito aterrador, en serio –dijo Jaime abrazándola por los hombros, de la misma forma en que abrazaba a Lena. Ella le guiñó un ojo sonriendo.
-Mi turno –dijo Edward acercándose a mí en silencio, para luego comenzar a rodearme con movimientos felinos y atentos, como un puma. Sabía lo que intentaba hacer, quería intimidarme.
Ambos amagábamos el uno al otro mientras acortábamos la distancia, hasta que él se lanzó sobre mí con rapidez y destreza. Pero él no estaba acostumbrado a mis movimientos, por lo que cada vez que él lograba rozarme, me escabullía de sus brazos como gotas de agua. Y cada vez que yo lograba estar cerca de él y atraparlo, se giraba o se movía justo cuando me faltaban milímetros de llegar a él. Ambos teníamos mucha rapidez, por lo que se escuchaba la protesta de algunos de los presentes por no poder ver claramente lo que ocurría.
-Okey, niños, dejémoslo como un empate –dijo Carlisle interceptando la lucha.
Reí mirando a Edward y asentí al mismo tiempo que él, mientras ambos girábamos dándonos la espalda. Aproveche para girarme de nuevo hacia él y atacarlo, pero su fuertes brazos me atraparon levantándome del suelo, haciendo que no pudiera mover mis brazos atrapados entre los suyos.
-No debo confiar en mi oponente –dijo sonriendo engreído antes de guiñarme un ojo y depositar un tierno beso sobre mis labios. Sonreí correspondiéndole.
Casi todos comenzaron a aplaudir riendo mientras Edward me soltaba y volvía a su lugar.  
Luego de mi pelea con Edward, llegó el turno de Jasper. Su mente estaba totalmente fascinada con todo lo que había visto acerca de mis peleas, por lo que ya se daba una idea bastante acertada sobre mis ataques. Jasper comenzó a rodearme, justo como había hecho Edward, pero su mirada felina puesta en mí, debía admitirlo, daba miedo. Era como si él ya supiera todo lo que yo había dicho y enseñado. Miró mis pies atentamente, preparados para saltar lejos si su ataque lo requería, miraba mis manos cerradas en puños, que trataban de contenerse para que ningún don saliera a luz. Pero así como él miraba, yo también lo hacía. Sus pies también estaban preparados para saltar o correr si fuera necesario, capté los deslizantes movimientos de sus brazos y piernas. Algo me decía que él sabía de todo lo que yo hablaba.
Su ataque vino de frente, a lo que me dio oportunidad de esquivarlo, pero como él seguramente sabía de mi movimiento, me tomó por debajo de los brazos para luego lanzarme pasando sobre su cabeza para dejarme en el suelo. Pero fui más rápida, así que para antes de que mi cuerpo tocara el suelo, mi espalda se encorvó y me deslicé por debajo de sus piernas mientras agarraba sus brazos y lo giraba a él, para dejarlo recostado en el suelo boca arriba.
Cuando su espalda chocó contra el suelo, se escuchó como si un accidente de más de veinte autos hubiera sucedido en el medio de la ciudad.
-Sabes pelear…-dijo Jasper sonriendo con su cuerpo aún recostado en el suelo. Sonreí antes de soltarlo y de que él me soltara.
Luego de esa intensa pelea, que dejó a la mayoría de los presentes sorprendidos, hice que formaran parejas y comenzaran a luchar. Carmen luchó contra Esme; Eleazar contra Carlisle; Josh contra Emmet, esa fue una de mis favoritas; Jaime contra Edward; Jasper contra Alice, otra de mis favoritas; Sophy contra Rosalie; y Lena contra Nicky. Los lobos solo preferían mirar.
Fui acercándome a cada pareja, corrigiendo sus ataques cuando hacían algo mal, animándolos y recordándoles los movimientos.
-Eso es, justo así –animé a Alice cuando la vi escabullirse de Jasper por los costados- Los costados, recuerden los costados –repetí al ver a Sophy y Rose.
Me detuve a ver la pelea de Jaime y Edward. Cuando uno de los dos perdía, hacían como si nada ocurriera y seguían, entremedio de sus risas y chistes, a diferencia de Josh y Emmet, que realmente competían. Sonreí al verlos, sin darme cuenta de los dos monstruitos que corrían hacia mí con velocidad.
Lena y Nicole corrieron hacia a mí, empujándome y haciendo que las tres rodáramos en el suelo, gracias a la velocidad en que ellas arremetieron contra mí. Las tres quedamos recostadas en el suelo riendo a carcajadas, seguidas por la de todos los presentes.
-¿Están bien? –preguntó Eleazar riendo mientras se acercaba y me tendía su mano. Asentí aún riendo y tomando su mano.

*se esconde bajo la mesa esperando los tomatazos y abucheos* Okey, sí lo siento... :( Siento haberlas hecho esperar tanto, no tengo excusa, así que... DX
Bueno, que me dicen? ;) Se los dejé bien largo para compensarlas... (:
Reviews? ^^ Chicas, por favor, no se vayan sin dejarme su opinión, sip? Es muy importante tanto para mí -personalmente-, como para mi musa, ok? 3
Peace. Out.
Ally C-B.
 
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