Busca en el blog :)

  • Twitter
  • Facebook
  • Google+
  • RSS Feed
Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones Prohibidas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones Prohibidas. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de mayo de 2012

Summary: Bella es la prometida de Edward Cullen. Pero, ¿por cuánto tiempo? ¿Cuál será la elección de Bella una vez que asuma los sentimientos hacia el hermano mayor de su prometido, su mejor amigo, Emmet Cullen? R: M. Bella/Emmet.
ADVERTENCIA: Contiene lenguaje fuerte y escenas sexuales explícitas. Personas que no les gusta ese tipo de temas, vuélvase por donde llegó. Bajo advertencia, NO HAY RECLAMO.


4.-Capitulo Cuatro: Primera Parte.
Relaciones Prohibidas
By Ally C-B.
&.
Bella POV
—Son dieciséis dólares, señor. —Dijo el chofer del taxi que nos había llevado hasta aquel lugar.
Emmet me sonrió mientras me indicaba que bajara del auto con un movimiento de su cabeza y sacaba su billetera para pagarle al taxista. Él había insistido en que esa noche, luego de que estuviera mejor por la resaca, saliéramos a bailar como lo hacíamos cuando éramos adolescentes.
Solíamos salir juntos a bailar, como dos amigos, y de vez en cuando alguno volvía, o mejor dicho no volvía a su casa ya que había encontrado con quién divertirse esa noche. Pero dejamos de realizar esas salidas cuando conocí a Edward, su hermano, y mi prometido.
En fin, luego de que Emmet me secara la cabeza insistiendo con que saliéramos, acepté. Por lo que en ese momento nos encontrábamos en la puerta del bar al que siempre íbamos.
Bajé del auto con un poco de dificultad, gracias a mis nuevos zapatos de tacones altos. Yo vestía un simple vestido floreado, de color blanco y negro, que se encontraba debajo de mi tapado, ya que afuera estaba algo ventoso. Los zapatos, también negros, eran regalo de Alice, enviados desde Londres.
Ella era mi hermana menor, y mi mejor amiga. Aunque hacía ya bastante tiempo, prácticamente desde que terminamos la Universidad, no la veía, gracias al trabajo que tenía en Londres.
Esa noche, había decidido que mi cabello fuera natural, ya que no tuve tiempo, ni ganas, para peinarlo gracias a Emmet, que estaba ansioso con la salida.
Él se bajó del auto una vez que el taxista le entregó el vuelto, y me sonrió mostrándome esos blancos dientes una vez que llegó a mí, provocando que me estremeciera.
Durante el día casi ni habíamos hablado. Para ambos, o más para mí, era incómodo verlo a los ojos, por lo que me la pasé encerrada en mi cuarto, pensando, o mejor dicho durmiendo.
Luego de que tomara mi ducha, que según Emmet necesitaba urgente gracias a mi olor a vómito y alcohol mezclados, me volví a la cama a dormir un rato más, ya que todo mi cuerpo dolía. Con respecto al sueño que había tenido en ese momento, me hacía mojarme con solo recordarlo.
Mi mente no había tenido mejor idea que mostrarme todo lo que había pasado con Emmet la noche anterior en ese sueño, haciendo que me despertara agitada y completamente mojada.
¿Por qué me había gustado tanto tener sexo con Emmet? Eso no era normal. Él era mi mejor amigo, y en cierta forma, dudaba que él sintiera lo mismo. Para Emmet seguramente, lo que había pasado, no había sido otra cosa que un simple revolcón, y nada más. ¡No entendía porque yo no podía verlo de esa forma!
—¿Lista para divertirnos? —Dijo sacándome de mis pensamientos mientras alzaba sus cejas varias veces y sonreía divertidamente. Le devolví la sonrisa mientras asentía.
Nos pusimos en marcha hacia el bar, y en mitad del camino, Emmet me tomó por la cintura, acercándome a su cuerpo. Él estaba vestido con una playera negra, un Jean gris medio verdoso y gastado por el uso, y unas zapatillas Converse grises. Muy típico de él vestirse tan informal hasta para ir al mejor restaurante de la ciudad. Sonreí ante ese pensamiento acerca de Emmet. Tan único, especial…
Sacudí mi cabeza. ¿En qué demonios estaba pensando? Tenía que controlarme.

*Unas horas más tarde…* 
Emmet POV
“Malditos y estúpidos pendejos…” Pensé para mis adentros mientras hacía otro fondo blanco a mi trago, maldiciendo a esos hombres que la tocaban. ¿Por qué mierda se me había ocurrido ir a aquel lugar?
Bella se encontraba bailando sensualmente en la pista entre medio de dos hombres, mientras yo me había quedado sentado en la barra, tomando algo. Podía notar cómo eso dos pendejos se le apoyaban a MI Bella, podía ver como la toqueteaban y le susurraban cosas al oído. Inspiré profundamente antes de volver a tomar de mi trago.
Me giré a devolverle el vaso al barman, que resultó ser mi primo, James. El sabía de todo con respecto a Bella, ya que le confiaba hasta los peores secretos de mi persona. James era como un segundo hermano para mí.
—Creo que deberías ver eso… —Dijo recibiendo el vaso y señalándome hacia atrás.
Me volví hacia la pista y vi a uno de los sucios pendejos lamiendo el cuello de Bella. Eso fue lo que rebalso el vaso. Casi a trote, fui hacia ella y la saqué de entre medio de los pendejos con furia.
¿Por qué ellos podían tocarla y yo no? Yo era el “mejor amigo”, no ellos. Pero planeaba dejar de ser el amigo comprensible y cuidadoso, esa noche le demostraría a Bella cuan hombre podía llegar a ser. La arrastré en dirección al baño de mujeres, ya no lo soportaba más.
—¿Qué haces, Emmet? Suéltame. —Chilló con algo de miedo tratando de salirse de mi agarre, pero le era imposible.
Una vez que comprobé que no había nadie allí, la empujé hacia adentro, y sin soltarla, me metí con ella. La pegué contra la pared que había al frente del espejo, colocando mis manos en la pared, a los costados de su cuerpo, para impedirle el escape.
—Emmet, se supone que… —Logró decir algo agitada por nuestra cercanía antes de que la interrumpiera estampando mis labios contra los suyos. No aguantaría más tiempo si ella no volvía a ser mía, la necesitaba, y urgente.
—Lo siento, pero no lo resisto más… —Dije soltando sus labios y bajando por su cuello.
Nunca me hubiera esperado su reacción final. Me había hecho la idea de que seguramente me empujaría y me insultaría, pero no de que se pusiera a gemir de placer, sin alejarse y disfrutar de mis caricias.
Ella enredó sus dedos en mi pelo y me alejó de su cuello, antes de atacar mi boca, metiendo su lengua en ella sin temor a nada, provocando que le correspondiera con la misma ferocidad mientras la abrazaba por la cintura, pegándola lo más posible a mi cuerpo.

Bella POV
Por segunda vez, había mandado todo al diablo. Lo único que cruzaba por mi mente era en tenerlo dentro de mí, sin importar el costo.
Emmet me correspondió con la misma desesperación que la mía, lo que me excitó aún más. Sus manos comenzaron a subir por mis piernas y se metieron dentro de mi vestido. Respiré pesadamente cuando tocó con sus dedos mi centro sobre la tela de mis bragas.
—Edward… —Gemí mientras el bajaba por mi cuello. —A-aquí no…
—¿Por qué? —Preguntó seductoramente en mi oído mientras masajeaba mi centro sobre la tela. Gemí sin controlarme.
—Es un… baño público… —Dije entre gemidos.
—¿Y? —Dijo lamiendo mi cuello sin piedad.
Okey, tenía que hacer algo. No podíamos seguir allí, en cualquier momento podría entrar alguien. Comencé a bajar con mis manos por su pecho, hasta llegar al botón de su Jean. Seguí de largo y toqué su miembro, que ya se encontraba con vida, sobre la tela del pantalón. Un gemido se escapó de sus labios.
—Si sigo, en el momento en que alguien entre, tendré que parar… —Dije en su oído tratando de hacer un tono seductivo, que creo no salió muy bien como me hubiera gustado. Pero es que Emmet estaba masajeando mi centro de una forma tan exquisita, que me hacía delirar. —Y tú no quieres que pare, ¿no es cierto?
Emmet jadeó mientras se alejaba completamente. Tomó mi mano, y me arrastró hacia fuera. Pasamos a buscar mi abrigo y nos fuimos hacia la casa.
La tensión, la calentura que había en el ambiente en el taxi no me dejaba respirar, aparte de que Emmet comenzaba a acariciar mis piernas, desde la rodilla hasta arriba. Sabía sus intenciones, y cuando llegaba cerca de mi sexo, atrapaba su mano juntando mis piernas para que no siguiera. Aunque sus caricias me gustaban, y mucho, estábamos en un taxi. 
Una vez que llegamos, bajé primera y corrí hacia adentro. Tiré mí tapado encima del sofá junto con mis tacos, que me los había quitado en el taxi apenas nos subimos en él.
Tenía intenciones de darle una pequeña sorpresa a Emmet, pero sus brazos me tomaron por detrás sorpresivamente. Bajó las tiras de mí vestido delicadamente, el cual, una vez que cayó al suelo, lo corrí con mis pies. Yo no llevaba puesto sostén, gracias al corte del vestido, por lo que quedé únicamente vestida con mis bragas.
Un brazo de Emmet rodeó mi cintura, mientras que con la mano del otro comenzaba a masajear mi sexo sobre la tela. Relajé mi cabeza sobre su hombro, cerrando mis ojos y dejándome llevar por esa sensación tan placentera.
Luego de unos minutos eternamente placenteros para mí, Emmet me giró sin despegarme de su cuerpo. Me besó con dulzura y delicadeza mientras sus manos bajaban de mi cintura a mi trasero, el cual apretó y masajeó antes de elevarme del suelo, provocando que por inercia rodeara su cintura con mis piernas y nuestros sexos se rozaran. En ningún momento soltó mis labios, sino que fue profundizando el beso más y más.
Segundos más tarde, sentí la suavidad de las sábanas de su cama, otra vez. Abrí mis ojos para mirarlo, y me encontré con los ojos de Emmet oscuros por el deseo, y sin su remera y Converse. ¿En qué momento se había quitado la ropa?
Comenzó a bajar por mi cuello, tomándose su tiempo para lamer y saborear toda porción de piel existente en mí, hasta llegar a uno de mis pechos y capturar uno de mis pezones con su boca mientras una de sus manos acariciaba el otro. Me mordí el labio para no gemir más de la cuenta.
Emmet continuó su camino hacia abajo, besando mi cuerpo y acariciándolo. Cuando llegó a mi ombligo, temblé ansiosa, ya que con sus manos comenzó a bajar mis bragas, que una vez que estuvieron afuera, las tiró por algún lado en la habitación. Trazó un camino de besos húmedos desde el tobillo de mi pierna izquierda hasta mi rodilla; y de mi rodilla hasta el muslo interior.
Yo tenía mi espalda arqueada y mis ojos cerrados de tanto placer que sentía. ¿Cómo era posible que con un simple roce provocara que me excitara en sobre manera?
Sentí los besos húmedos de Emmet en mi ombligo otra vez, pero en ese momento sentí algo más. Él jadeó con fuerza cuando introdujo dos de sus dedos en mi sexo, provocando que soltara todo el aire de mis pulmones mientras movía aceleradamente sus dedos dentro de mí, como si buscara algo. Hasta que un determinado momento, gemí con fuerza mientras sentía todo el aire irse de mis pulmones. Él había encontrado mi bendito ‘punto G’.
Sus dedos bombeaban en mi interior una y otra vez, llevándome a la locura, provocando que mis gritos de placer se escucharan por toda la habitación. Pero, luego de unos minutos sentí algo suave y húmedo acariciar mi sexo. Abrí mis ojos y miré hacia abajo, para encontrarme a Emmet enterrado entre medio de mis piernas. Me dejé caer hacia atrás cuando sentí su lengua entrar en mí.
¡Mierda! Era tan placentero sentirlo ahí, que no podía evitar que gemidos y jadeos roncos salieran de mis labios.
Emmet me embestía con su lengua, provocando que de vez en cuando balanceara mis caderas buscando más fricción. Esa lengua suya me estaba llevando a la locura. Podía sentir en mi estómago como se contraía, indicando que llegaría.
—Emm… Emmet… —Gemí mientras él aumentaba el ritmo de su lengua. —Dios… Ya… ya casi… —No logré terminar.
Me vine en la boca de Emmet, llegando a casi tocar el cielo con la punta de mis dedos. Él no dudo en tomar aquello que mi cuerpo le entregaba, y cuando terminó, trazó un camino de besos húmedos de regreso a mis labios. Saboree en su boca mi propio sabor, mezclado con el tono dulce de los labios de Emmet.
Él se separó de mí para quitarse sus pantalones y sus bóxers, y luego volvió a posicionarse sobre mí. Volvió a besarme, mientras sentía su excitación contra mi vientre bajo. Tomé su miembro entre mis manos, y comencé a masajearlo mientras sus gemidos se acallaban en mi boca.
—B-Bella… —Dijo apartándose de mí mientras gemía.
—¿Si? —Pregunté mientras seguía con mi trabajo.
—Ya… no lo aguanto… —Dijo quitando mi mano de su miembro y entrando en mí de una sola estocada, profundamente, sin piedad.
El grito que salió de mí, creo que llegó a despertar a los vecinos de enfrente. Pero había sido un grito de placer, no como lo había interpretado Emmet, o sea, de dolor. 
—Lo siento… s-soy un animal… —Dijo jadeante y con el ceño fruncido.
Lo conocía perfectamente, y sabía que se torturaría por lo que había hecho.
—No sabes… interpretar a una mujer… —Dije agitadamente. Él me miró confundido.
Le sonreí mientras tomaba su rostro entre mis manos y lo acercaba a mis labios, que una vez que se juntaron, devoré los suyos con ansias. Mientras lo besaba, subí mis piernas por encima de su cadera, quedando totalmente abierta y expuesta a él. Solté sus labios y me dirigí a su oído.
—Hazlo otra vez… —Le pedí en susurro sensual antes de morder el lóbulo de su oreja.
—¿S-segura? —Preguntó tragando en seco e intentando contenerse.
Gruñí mientras me moví con fuerza debajo de él, provocando que gimiera con fuerza. Me sonrió maliciosamente.
—Tú lo pediste… —Dijo y salió casi por completo de mí, para entrar con toda fuerza y rudeza. Grité mientras rasguñaba su espalda y me arqueaba.


 ¡¡Hello people!! :D Cómo están (?) ^-^
Sí, lo sé... ._. Siento dejarlas un tanto olvidadas. :c
Pero sepan que siempre me acuerdo de ustedes, solo que no aparezco porque no tengo caps que subir, y bueno... Es un tanto frustrante, porque sé que ustedes esperan por ellos... :/
Pero, hago lo que puedo, mis niñas... :]
Okey, ahora a lo nuestro... :B <3
¿Les gustó el cap? ¿Opiniones?
Love all ya'.
Peace. Out.
Ally C-B.

jueves, 22 de marzo de 2012

Summary: Bella es la prometida de Edward Cullen. Pero, ¿por cuánto tiempo? ¿Cuál será la elección de Bella una vez que asuma los sentimientos hacia el hermano mayor de su prometido, su mejor amigo, Emmet Cullen? R: M. Bella/Emmet.
ADVERTENCIA: Contiene lenguaje fuerte y escenas sexuales explícitas. Personas que no les gusta ese tipo de temas, vuélvase por donde llegó. Bajo advertencia, NO HAY RECLAMO.
Canción (?): No. Por esta vez, no hay nada. Les doy permiso para que escuchen lo que se les plazca. XD

3.-Capitulo Tres
Relaciones Prohibidas
By Ally C-B.
&.
Bella POV
Evacué otro vómito mientras Emmet sostenía mi cabello por detrás. Si odiaba tanto las resacas, ¿por qué simplemente no evitaba tomar? Esas preguntas ingenuas solo podía hacerlas en ese estado, ya que luego, cuando mejoraba, las olvidaba completamente.
—¿Estás bien? —Preguntó Emmet mientras acariciaba mi espalda desnuda.
No estaba vestida ya que me había dormido en su cuarto por la agitada noche anterior, y lo primero que había hecho al despertarme, fue correr a su baño a vomitar sin importarme el que estuviera desnuda.
Una vez que el vómito cesó, bajé la tapa del retrete y me senté al lado, con la ayuda de Emmet. No quería irme muy lejos, por si las dudas el vómito volviera.
—Aguarda aquí. —Dijo él poniéndose en pie.
Levanté mi vista para verlo únicamente vestido con un bóxer negro saliendo por la puerta del baño. Mi bajo vientre rugió, y no por hambre o dolor.  ¿Cómo era posible que aún estando en ese estado de resaca, me excitara al ver a Emmet en bóxer? Se suponía que él era únicamente mi amigo. No, mi mejor amigo. ¿Cómo iba a mirarlo de ahora en más a los ojos?
“No lo sé, pero mirarlo con algo de ropa encima no vendría mal…” Reprochó mi conciencia.
Bajé la vista a mi cuerpo y lo encontré desnudo, sin absolutamente nada puesto. Ni siquiera una toalla, o algo por el estilo. Levanté la vista y comencé a mirar a mí alrededor, tratando de buscar algo qué usar. ¡Bingo! Detrás de la puerta, había colgada una bata roja, que no tardé en colocármela antes de que Emmet llegara.
—Quizás esto te calme el dolor… —Dijo mientras levantaba su vista hacia mí.
Se quedó sorprendido al verme sentada sobre la tapa del retrete con la bata puesta. No entendí ese comportamiento.
—Gracias. —Dije con mi voz algo ronca de tanto vomitar.
“Y de tanto griterío por lo que ocurrió anoche…” Recalcó mi conciencia. ¡Estúpida conciencia! Sacudí mi cabeza ante la disputa que llevábamos yo y mi arrogante conciencia, parecía demente.
Edward me entregó unas píldoras para el dolor de cabeza, que tomé al instante junto con el vaso de agua que también había traído. Le devolví el vaso vacío, el cual dejó sobre la mesada que había al lado del lavamanos. En ningún momento dejó de mirarme, como si estuviera a la expectativa de algo.
—Gracias. —Volví a repetir sin mirarlo a los ojos, y la situación comenzó a  volverse tensa e incómoda.
Giré dispuesta a salir del baño, pero su mano tomó mi brazo y me volvió a él.
—Bella, por favor, di algo… —Me pidió casi suplicando con los ojos cerrados y el ceño fruncido.
—¿Qué quieres que diga? —Le pregunté confundida.
—No lo sé. —Dijo respirando aceleradamente. —Insúltame, ríete, llora, cualquier cosa. Pero no me ignores, te lo suplico…
—Emmet, lo de anoche no debió ocurrir. —Dije con la voz entrecortada, tomándolo por sorpresa.
Él abrió grandes sus ojos, y noté un brillo de tristeza, el cual creí que había sido solo producto de mi imaginación. Pero, demonios… Hasta a mí me habían dolido mis propias palabras, y no entendía el por qué.
—Yo… realmente lo siento. —Me disculpé bajando mi mirada. —Sé que yo fui la que comenzó todo y… —Alcancé a decir antes de que Emmet me interrumpiera.
—No tienes nada de que disculparte, cariño. —Sonreí ante el apodo por el que siempre me llamaba mi mejor amigo. Él me devolvió la sonrisa antes de abrazarme. —Ambos estábamos igual de ebrios, todo está bien… —Dijo besando mi frente. Le devolví el abrazo con fuerza.
—Gracias. —Susurré con una sonrisa en mi rostro.
—De nada, preciosa. —Dijo alejándose y sonriéndome. —Ahora, ve a darte una ducha. —Dijo antes de taparse el puente de la nariz con sus dedos, haciendo cara de asco. —Hueles a vómito y alcohol. Juntos, no son una buena mezcla…
—Eres un idiota. —Dije golpeándolo en el hombro antes de salir del baño e ir hacia mi cuarto. Él rió estruendosamente, como lo hacía siempre, como lo hacía mi mejor amigo de siempre…

Emmet POV
—Quizás, esto te calme el dolor. —Dije mientras levantaba mi vista hacia ella.
Me quedé sorprendido al verla sentada sobre la tapa del retrete con mi bata roja puesta. ¿Por qué se tapaba? No es como si no la hubiera visto desnuda no más de hacía unas cuantas horas y minutos atrás. Igual, debía admitir que mi bata le favorecía a sus hermosas curvas. Esas curvas que venían trayéndome loco hacía ya dos años, desde la vez que la dejé de mirar como mi mejor amiga y comencé a verla como la hermosa mujer que era.
—Gracias. —Dijo con su voz algo ronca de tanto vomitar.
Le entregué unas píldoras para el dolor de cabeza, que tomó al instante junto con el vaso de agua que también le había traído. Me devolvió el vaso vacío, y lo dejé sobre la mesada que había al lado del lavamanos.
En ningún momento dejé de mirarla a los ojos, esperando su reacción a lo que había ocurrido anoche. Ella hasta ese momento, no había hecho ningún comentario respecto a eso, por lo que me tenía bastante nervioso y ansioso.
—Gracias. —Volvió a repetir sin mirarme a los ojos. ¿Por qué me ignoraba de esa forma? No tenía derecho hacerlo luego de lo que había ocurrido.
Giró dispuesta a irse, pero la tomé del brazo y la volví hacia mí. No estaba dispuesto a dejar que se fuera sin decir nada, no podía torturarme de esa forma. Prefería que me gritara, me insultara, me odiara. Pero que me ignorara, era el peor de los castigos para mí.
—Bella, por favor, di algo… —Le pedí casi suplicando. Patético. Yo nunca había tenido que suplicarle a nadie, y mucho menos a una chica. La primera vez que lo hacía, lo hacía hacia mi “mejor amiga”. PEOR que patético.
—¿Qué quieres que diga? —Preguntó confundida.
—No lo sé. —Dije respirando aceleradamente, mi paciencia estaba decayendo. —Insúltame, ríete, llora, cualquier cosa. Pero no me ignores, te lo suplico…
—Emmet, lo de anoche no debió ocurrir. —Dijo con la voz entrecortada, tomándome por sorpresa.
Abrí mis ojos de golpe. No podía estar hablándome en serio. No después de haberse entregado a mí de esa forma. Yo tenía bien en claro que ella me veía como su amigo, y eso hizo que me entristeciera.
—Yo… realmente lo siento. —Se disculpó bajando su mirada. —Sé que yo fui la que comenzó todo y… —No dejé que terminara.
A pesar de todo, no podía verla sufrir ni por el más minúsculo detalle. Yo me había jurado a mí mismo protegerla de todo y de todos, incluyéndome. Y si eso implicaba que, aún después de lo que había ocurrido, eso que tanto yo había esperado que se convirtiera en realidad y dejara de ser un sueño, tuviera que fingir ser su “mejor amigo”, lo haría. Aunque me doliera.
—No tienes nada de que disculparte, cariño. —La llamé por el apodo por el cual siempre lo hacía, consiguiendo que ella me sonriera. Le devolví la sonrisa antes de abrazarla. —Ambos estábamos igual de ebrios, todo está bien… —Dije besando su frente. Ella me devolvió el abrazo con fuerza.
Yo sabía que aquella última frase había sido mentira. En realidad, ella era la más ebria, yo apenas había tomado una cuantas de las botellas. Eso no quería decir que me había aprovechado de ella, al contrario. En un momento, antes de ir por mis cerezas, le había advertido que se estaba pasando con la bebida. Pero mi Bella siempre fue una niña terca, así que no me sorprendió que no me llevara el apunte.
—Gracias. —Susurró mi Bella con tranquilidad. 
—De nada, preciosa. —Dije alejándome y sonriéndole como si nada. —Ahora, ve a darte una ducha. —Me tapé el puente de mi nariz con los dedos e hice cara de asco. —Hueles a vómito y alcohol. Juntos, no son una buena mezcla… —Traté de calmar las cosas, al menos para ella.
—Eres un idiota. —Dijo golpeándome en el hombro, como hacía siempre, antes de salir del baño e ir hacia su cuarto, eso supuse. Reí sin contenerme.
¿Por qué la amaba tanto y al mismo tiempo la odiaba por hacerme cosas como esas? Cada toque de su piel contra la mía, aunque fuera un simple roce, producía una fuerte corriente eléctrica en mi cuerpo. Una corriente que la mayoría de las veces provocaba que mi amigo de abajo cobrara vida, y a partir de ahora, tendría que tener más cuidado respecto a ello.
“¿Por qué la cuidas tanto?” Me reprochó mi conciencia “Edward no está, y no volverá hasta dentro de varias semanas. ¿Por qué no aprovecharnos, aunque sea, una vez más?” Sugirió con picardía.
Yo no podía aprovecharme de ella, pero dada las circunstancias. Demonios. Era como una maldita adicción. Una vez que la pruebas, si te gustó, no puedes dejarla. Y yo ya había probado a Bella, y no me gustó, amé la sensación de sentirme uno con ella. Amé la sensación de su piel rozando la mía, amé recorrer con mi lengua su entera boca por primera vez, amé todo de ella…
Mierda, se me haría difícil dejarla, por lo que una noche más, no le haría daño a nadie, ¿o no? 

Okey, mucho para decir no tengo, solo pedir otra oportunidad (? *-* :)
¡Las amo!
Peace. Out.
Ally C-B.

domingo, 26 de febrero de 2012

Summary: Bella es la prometida de Edward Cullen. Pero, ¿por cuánto tiempo? ¿Cuál será la elección de Bella una vez que asuma los sentimientos hacia el hermano mayor de su prometido, su mejor amigo, Emmet Cullen? R: M. Bella/Emmet.
ADVERTENCIA: Contiene lenguaje fuerte y escenas sexuales explícitas. Personas que no les gusta ese tipo de temas, vuélvase por donde llegó. Bajo advertencia, NO HAY RECLAMO.
Canción (?): No. Por esta vez, no hay nada. Les doy permiso para que escuchen lo que se les plazca. XD HAY LLEMON, tengan eso en consideración al comenzar a leer. (; Por lo que yo únicamente sugiero algo sexy. :$


2.-Capitulo Dos
Relaciones Prohibidas
By Ally C-B.
&.
Bella POV
No había esperado que Emmet reaccionara de la forma en que lo hizo, pero no podía negarlo, me había encantado.
Estaba sentada a horcadas sobre él, besándolo salvajemente, con mis dedos enredados en su cabello. Sus manos iban de mi espalda a mi cintura, y de mi cintura a mi trasero, el cual acariciaba y masajeaba por debajo de mi falda.
Comencé a bajar dejando besos húmedos por todo su cuello, mientras Emmet cerraba sus ojos e intentaba no perder el control.
—B-Bella… —Intentó hablar pero lo calle poniendo uno de mis dedos sobre sus labios. Sabía lo que iba a decir, pero yo no quería parar.
Estaba tan excitada y tan mojada, que no me importo una mierda de nada.
—Shh, olvídate de todo. Déjate llevar… —Le pedí susurrando sensualmente en su oído antes de volver a su cuello.
—¿E-estas… segura? —Preguntó acariciando mi espalda por debajo de mi musculosa. Tomé su rostro entre mis manos y lo volví a besar, igual que antes. Salvaje.
—¿Es… suficiente… respuesta? —Pregunté entrecortadamente por la respiración una vez que lo solté.
Emmet sonrió burlonamente antes de comenzar a bajar por mi cuello y comenzar a subir mi musculosa. Levanté mis brazos para que le fuera fácil quitármela. Una vez afuera, Emmet comenzó a bajar por mi cuello hasta el inicio de mis pechos mientras que con sus manos acariciaba mi espalda y mi trasero, hasta que pasados unos minutos se decidió por quitarme la falda. La desprendió mientras yo dirigía mis manos al final de su playera y comenzaba a subirla. Él imitó mi acción anterior, levantando sus brazos para que la prenda saliera fácilmente.
Por primera vez, vi a Emmet con otros ojos. Con ojos de cualquier otra mujer y no con los de 'mejor amiga'. El cuerpo de Emmet era enorme, siempre lo fue. Pero se notaba que todas esas horas en el gimnasio con Edward, tenían sus beneficios. Los brazos de Emmet eran musculosos y su pecho estaba muy bien trabajado, con todo su abdomen marcado. Mordí mi labio inconscientemente mirándolo embobada.
—¿Te gusta? —Me preguntó sonriendo burlonamente.
A pesar de encontrarnos de esa forma, de esa manera tan excitada, él no dejaba de ser Emmet, el creído y arrogante amigo de siempre, el 'playboy' que fue en aquellos días de Instituto, el que hacía que todas mis amigas se derritieran por él…
Levanté una de mis cejas dándome cuenta de que quería provocarme.
"Okey, ¿quieres jugar? ¡Juguemos!" Pensé sonriendo mientras me alejaba de él y me paraba al frente suyo.
Emmet me miró confundido, sin entender qué quería hacer, pero él realmente no se esperaba mi jugada. Me di vuelta y bajé mi falda agachándome, dándole la más perfecta de las vistas a mi trasero casi desnudo, ya que llevaba puesta una diminuta tanga. Me paré derecha y tiré mi falda por ahí.
Escuché el gruñido de Emmet y me giré sonriéndole provocadoramente. Él se paró abruptamente y me abrazó por la cintura, pegándome a su cuerpo. Sentí su duro y erecto miembro contra mi pierna y sonreí victoriosa. Había logrado lo que quería, provocarlo.
Lo empujé haciendo que cayera sentado en el sofá mientras me volvía a sentar a horcadas sobre él. Lo volví a besar mientras mis manos bajaban por su pecho a su pantalón. Lo desprendí mientras nuestras lenguas luchaban por el control en la boca del otro.
Emmet se levantó un poco para que pudiera bajar el pantalón, pero terminó quitándoselo con los pies mientras nuestros labios no se despegaban. Metí mis manos en su bóxer y tomé su miembro entre mis manos provocando que gimiera en mi boca. Comencé a acariciarlo por toda su longitud, de arriba hacia abajo, haciendo que él rompiera con el beso y echara la cabeza hacia atrás, disfrutando de la sensación, mientras yo bajaba por su cuello, lamiendo y besando todo lo que tenía en mi alcance.
Sabía que era lo que exactamente le gustaba, y como le gustaba que lo hicieran. Ser la mejor amiga tenía sus beneficios, uno de ellos, era saber cómo le gustaba el sexo.
—B-Bella… ya… ¡Oh, Dios!... Para… —Gemía Emmet tratando de controlarse.
—¿Eso quieres, Emm? —Le pregunté seductoramente en su oído. —¿Quieres que pare? —Pregunté aumentando la velocidad de mis caricias allí abajo, sabiendo que no se resistiría.
—¡Demonios! No… —Dijo acariciando con sus manos mis piernas. —Por favor… no… no… no pares… —Me pidió reposando su frente en mi hombro mientras respiraba aceleradamente.
Podía sentir los temblores de Emmet, indicando que en cualquier momento se vendría en mi mano. Desaceleré el ritmo, torturándolo un poco. Él aprovechó de la concentración en mis acciones y desprendió mi sostén, quitándomelo y tirándolo por algún lugar de la casa.
Le quité su bóxer, obviamente con su ayuda, ya que en la posición en la que nos encontrábamos no era la más cómoda, pero no queríamos parar. Al principio me dio un poco de miedo al ver a su granmiembro, pensé que no entraría en mí, a pesar de haberlo visto antes. Emmet, era el cobrador de todas las bromas pesadas de Jasper, Edward y Jacob, mi hermano mayor. Por lo tanto, su querido amigo, había quedado expuesto a la vista de todos gracias a ellos.
Había quedado algo atónita al pensar si su gran amigo podía llegar a entrar en mí, pero después me convencí a mí misma y lo tomé como un reto. Tenía que entrar, e iba a entrar. Es más, me excitaba pensar en el placer que ese gran amigo podía llegar a otorgar.
Sentí todo el aire irse de mis pulmones cuando Emmet comenzó a besar mis pechos. Los lamía, mordía con desesperación, provocándome, excitándome más si es que era posible, mientras yo gemía cada vez más.
—Sabes, hay algo que me molesta. —Dijo Emmet con voz ronca subiendo por mi cuello.
—¿Ah, sí? —Pregunté tratando de que mi voz saliera. —¿Q-qué cosa? —Pregunté enredando mis dedos en su cabello.
—Esto. —Dijo antes de arrancar mi tanga. Un pequeño gritito salió de mis labios, haciendo que él riera. Le sonreí antes de besarlo otra vez.
De a poco, fui acercando mi centro a su miembro haciendo que se rozaran. Ambos gemíamos en la boca del otro, mientras de a poco comenzaba a entrar en mí. Dolía un poco, no estaba acostumbrada a su grandeza. Cortamos el beso ya que no podíamos evitar gemir con fuerza.
—Eres… jodidamente… estrecha… —Logró decir Emmet entre gemidos. —¿Es que mi hermanito… no te atiende? —Preguntó antes de morder mi hombro. Gracias a esa acción, mi risa sonó entre medio de un gemido audible.
Una vez que entró, me quedé quieta durante unos segundos. Lo sentía tan adentro que dolía, pero a la vez me generaba mucho placer. Cuando me acostumbre a él, comencé a moverme en círculos, haciendo que ambos gimiéramos en jadeos pesados.
Si en ese momento me preguntaran si alguna vez me hubiera imaginado tener sexo con Emmet, yo hubiera contestado que no. Pero allí me encontraba, cabalgándolo, gimiendo de placer al igual que él. Lo peor de todo era que me encantaba, me encantaba su forma de acariciarme mientras me embestía, me encantaba su forma de besarme, tan delicadamente y después pasar a lo salvaje.
Comencé a sentir como estaba punto de tocar el cielo con la punta de mis dedos. Y definitivamente, esto era nuevo. Sentí mis paredes temblar y llegué a un exquisito orgasmo dejándome caer sobre Emmet, apoyando mi cabeza sobre su hombro, pero él aún no había llegado.
Él se paró conmigo en sus brazos, mientras yo enrollaba mis piernas en su cintura haciendo que entrara más en mí. Él gimió antes de sonreírme mientras yo me movía en círculos con los ojos cerrados.
Subió las escaleras con cuidado y tratando de no dar un paso en falso y lastimarme. Dos minutos más tarde, sentí la suavidad de las sabanas en mi espalda. Abrí los ojos para encontrarme en su cuarto, en su cama, con él aún dentro mío.
—¿Lista? —Me preguntó con una sonrisa divertida. Asentí cerrando mis ojos.
Emmet comenzó a embestirme lento, pero profundo, mientras yo rasguñaba su espalda. Sus embestidas comenzaron a acelerarse provocando que arqueara mi espalda, disfrutando del placer que me provocaban sus penetraciones.
Podía sentir a Emmet temblar, ya estaba a punto de llegar, al igual que yo. Volví a enredar mis piernas en su cintura, ayudándolo con las embestidas. Un par más, su respiración comenzó a ser en jadeos pesados, y llegó. Llenándome por completo y llevándome con él.
Él se dejó caer sobre mí, provocando que la fricción de nuestros cuerpos sudados fuera exquisita, escondiendo su rostro en mi cuello mientras yo lo abrazaba y ambos respirábamos aceleradamente.
Pasados unos minutos, se alejó un poco para ver directo a mis ojos con una sonrisa en su rostro antes de volver a besarme tiernamente y salir de adentro mío, dejándose caer a mi lado.
*Fin del flashback*


¡Holis! ^.^
Segundo cap, ¡editado! :D
El próximo, ¡es nuevo capitulo! *salta emocionada* Espero les guste... :)
¡Las amo!
Peace. Out.
Ally C-B.

jueves, 26 de enero de 2012


Summary: Bella es la prometida de Edward Cullen. Pero, ¿por cuánto tiempo? ¿Cuál será la elección de Bella una vez que asuma los sentimientos hacia el hermano mayor de su prometido, su mejor amigo, Emmet Cullen? R: M. Bella/Emmet.
ADVERTENCIA: Contiene lenguaje fuerte y escenas sexuales explícitas. Personas que no les gusta ese tipo de temas, vuélvase por donde llegó. Bajo advertencia, NO HAY RECLAMO.
Cancion (?): No. Por esta vez, no hay nada. Les doy permiso para que escuchen lo que se les plasca. XD HAY LLEMON, tengan eso en consideración al comenzar a leer. (; Por lo que yo unicamente sugiero algo sexy. :$

1.-Capitulo Uno
Relaciones Prohibidas
By Ally C-B.
&.
Bella POV
Podía sentir cómo todo revolvía en mi estómago, cómo mi cabeza daba vueltas, mareándome. Y allí venía el vomito. Estaba arrodillada en frente del retrete, así que evacué todo dentro de él, y muecas de repugnancia se prolongaban en mi rostro. Odiaba las resacas del día siguiente.
Mientras vomitaba, sentí unas manos quitar mi cabello de mi rostro y colocarlo detrás. Agradecí la acción. En esos momentos, odiaba tener el pelo tan largo, estorbaba demasiado.
No me asusté al sentir aquellas manos que me ayudaban al estar un poco más cómoda a la hora de vomitar, sabía quién era. Pero, ¿cómo llamarlo de ahora en adelante? ¿Amante? No, no sonaba bien. ¿Mejor amigo? No, tampoco, lo habíamos arruinado con lo que habíamos hecho la noche anterior.
¿Cómo habíamos llegado al punto de tener sexo sin importarnos una mierda de nada, ni siquiera el hecho de que yo estuviera comprometida? Y no con cualquiera, ¡sino con su hermano menor! Oh, sí. Lo recordaba muy bien, a pesar de tener esa fuerte resaca…
*Flashback*
—¿Cómo que no iremos? —Le pregunté a Edward sorprendida y algo enojada, cruzándome de brazos.
—Lo siento, cariño. —Se disculpó mientras me abrazaba por la cintura y depositaba un pequeño y dulce beso en mis labios. —Pero necesito hacer este viaje con Carlisle y Jasper. —Dijo con una mirada de disculpas en su rostro.
—Sí, lo entiendo. —Dije relajando mis brazos un poco. —Sé que este viaje es importante para tu carrera… Pero, ¿no pudiste habérmelo dicho antes? —Le pregunté triste.
—Sí, lo sé. Perdóname, amor. —Se disculpó apoyando su frente sobre la mía.
—Eddie, ya está todo listo para tu viaje. —Dijo Emmet, el hermano mayor de Edward y mi mejor amigo, desde el umbral de la puerta de la habitación.
Emmet era el mayor de los dos hermanos Cullen, y algunas veces, era un tanto más divertido que Edward. Últimamente, Edward se centraba demasiado en su trabajo, como el mejor de todos los abogados que pudiera haber existido hasta entonces.
Edward gruñó molesto por la forma en que Emmet lo llamó mientras yo reía por lo bajo.
—¿Quieres intentar omitir tus estúpidos apodos? —Le pidió Edward molesto.
—Nop. No quiero, ni puedo, Eddie. —Contestó con una sonrisa burlona en su rostro antes de pegar media vuelta e irse abajo. Reí otra vez.
—¿Estarás bien con el animal? —Me preguntó Edward refiriéndose a su hermano.
—¡No es animal! —Le reprendí divertida. —Y sí, estaré bien. ¿Recuerdas que es como si fuera mi hermano? —Le pregunté con una sonrisa. Él asintió devolviéndome la sonrisa.
—Voy a extrañarte… —Me susurró en el oído sensualmente.
—Yo igual. —Le contesté tomándolo del rostro y besándolo.
Nuestros besos siempre eran… iguales. Lentos, precavidos, suaves. Aunque, no por eso dejaban de ser sensuales y excitantes. Pero a veces, yo necesitaba que dejara de ser tan sobreprotector y dejara salir a su "animal" de adentro. Obviamente, nunca ocurrió.
—¡EDWARD! —Gritó Emmet desde abajo, haciendo que nos separáramos por el susto. Edward bufó.
—Vamos, te esperan… —Le dije tomando su mano y llevándolo abajo.
Cuando llegamos, Emmet estaba sentado en el sofá viendo una película, mientras las maletas de Edward estaban cerca de la puerta.
—Te esperan en el auto. —Dijo Emmet levantándose del sofá. —¡Te extrañaré, Eddie! —Gritó con una sonrisa, abrazando a Edward. Reí junto con mi prometido y mi mejor amigo.
—Yo igual, Emmet. —Contestó Edward devolviéndole el abrazo.
Los tres fuimos juntos hasta el porche, donde me despedí de Edward con un beso. Cuando él se subió al auto, Emmet me abrazó por los hombros y juntos saludamos a todos los que estaban en el auto agitando nuestras manos. Luego nos encaminamos hacia dentro de la casa.
—Okey, ¿qué tienes planeado, Bells? —Me preguntó Emmet con una sonrisa una vez que llegamos al sofá.
—Teníamos pensado con Edward… ir a ver una Opera. —Le contesté apagando la televisión.
Cuando lo miré, tenía una expresión de horror en su rostro pero divertida a la vez. Comenzamos a reír juntos.
—Eso fue idea de Edward, ¿cierto? —Preguntó mientras se sentaba en el sofá. Asentí con una sonrisa.
—Bueno, tendremos que buscar otra actividad. —Dijo suspirando mientras yo me sentaba a su lado.
—¿Qué propones? —Le pregunté entusiasmada.
Las veces que hacíamos actividades juntos, nos divertíamos a lo grande, lo que me llevaba a confiar ciegamente en él.
—¿Te parecen unas pizzas, cervezas y una maratón de películas de terror? —Preguntó divertido levantando sus cejas varias veces.
—¡Suena genial! —Le contesté con una sonrisa.
—¡Estupendo! —Dijo levantándose del sofá. —Iré a llamar al delivery y traeré las bebidas. —Aclaró yendo hacia la cocina. —¡Busca una película! —Me gritó desde la misma.
Me acerqué al mueble donde estaban todas las películas, y escogí dos que sus portadas me habían llamado la atención. No era especialista ni amante en ese tipo de películas, pero en fin… Esto era mucho mejor que ir a ver una Opera.
—¿Ya escogiste algunas? —Me preguntó Emmet con dos botellas de cervezas, una en cada mano.
—¿Qué te parecen estas? —Le pregunté enseñándole las películas. Él frunció el ceño.
—¿Estás segura? —Me preguntó entregándome una botella.
—Sí, ¿por qué no? ¿Tú ya las viste? —Le pregunté tomando un sorbo de la botella que Emmet me había dado. Él asintió.
—Sí, y si esta noche no quieres dormir, veámoslas. Si no, busca otras… —Dijo esta vez hablando en serio.
—Pero quiero verlas, suenan interesantes… —Dije con una sonrisa juguetona. Emmet sacudió su cabeza sonriendo y tomando un sorbo de su botella.
—Tienes suerte de que este aquí… —Dijo sonriendo con superioridad.
—¿Por qué? —Pregunté confundida.
—Porque mis fuertes y sexys brazos te cubrirán si tienes miedo. —Dijo bromeando. Sonreí mientras le atinaba un golpe juguetón a su hombro. Él rió divertido, ya que seguro, ni debió haber sentido mi golpe.

*Una hora más tarde*
Estábamos sentados en el sofá viendo una de las películas. Yo, prácticamente, estaba pegada a Emmet por el miedo que tenía. Ambos estábamos concentrados en la película, cuando en la peor parte, tocaron el timbre.
—¡Aaaaahhhhhhhhhhh! —Grité echándome encima de Emmet abrazándolo. Él se reía a carcajadas mientras ponía en pausa la película.
—¡Ya! No es gracioso… —Dije, pasados unos segundos, soltándolo para que fuera a abrir la puerta.
—Debiste ver… tu rostro… —Dijo tentado de la risa. Sacudí mi cabeza molesta mientras no dejaba de temblar por el miedo.
Luego de unos minutos, Emmet volvió con dos cajas de pizzas.
—La cena está lista. —Dijo con una sonrisa.
Él se sentó a mi lado y dejó las cajas en la mesa que hacía juego con los demás sillones que había en la sala. Cuando miré la televisión, la imagen en pausa me causó escalofríos, así que lo apagué. Emmet me miró divertido.
—Suficiente por hoy. —Dije tomando una porción de pizza. Él rió divertido.

*Cinco horas más tarde*
No sabía con exactitud cuántas botellas de cervezas nos habíamos vaciado con Emmet, pero sabía que estaba lo bastante ebria como para ver todo doble. Emmet estaba igual de ebrio, o quizás más que yo. Ambos nos reíamos de cualquier idiotez que el otro decía. Pero la conversación fue pasando de lo gracioso a lo erótico.
Él estaba contándome de la vez en que se había acostado con una prima lejana -por supuesto que sin saber lo que eran-, cuando mi mirada fue hacia la mesa, donde estaba el plato de cerezas que Emmet había traído hacía un par de horas. Se le había antojado comer cerezas, que eran su fruta preferida. A mí me gustaban, pero no era amante de ellas como Emmet.
En el plato solo quedaba una cereza, y una idea cruzó por mi ebria mente. Si Edward se iba de viaje, de seguro Jasper iba a querer que salieran a divertirse. Entonces, ¿acaso no podía yo divertirme también?
Sin que Emmet se diera cuenta, tomé la mediana cereza que quedaba y me la llevé a la boca, sin morderla, esperando que él no tardara en darse cuenta. Gracias al cielo, no pasó mucho tiempo hasta que quiso comer una.
Emmet se acercó al plato a tomar una y cuando se dio cuenta que no había, frunció el ceño y me miró. Le sonreí juguetona y sensualmente antes de enseñarle la cereza completa con mis dientes. Él me miró sorprendido, pero luego me devolvió la misma sonrisa antes de acercarse a mí. Con sus dientes mordió la cereza, partiéndola a la mitad, compartiéndola.

Emmet POV
Me alejé de Bella masticando la mitad de la cereza. No me había esperado su repentina y rápida acción, pero eso no quería decir que la escena no había sido jodidamente erótica, y que mi amigo comenzara a despertarse gracias a su acción. Eso había sido lo que me había hecho mandar todo al diablo.
Me importó una mierda el hecho de que ella fuera mi mejor amiga o la prometida de mi hermano menor, estaba tan excitado que no lo pensé cuando me lance a ella a besarla salvajemente y me sorprendí aún más cuando ella me correspondió de la misma forma.
Dos segundos más tarde, Bella estaba sentada a horcadas sobre mí, con sus dedos enredados en mi cabello mientras seguíamos besándonos y con mis manos recorría su espalda, su cintura y su lindo trasero.

¡Hola, mis niñas! xD
Okey, aquí esta el cap editado y bien escrito. ;)
Espero sigan confiando en mí, y en esta historia... :)
¡Las amo!
Peace. Out.
Ally C-B.
 
© 2012. Design by Main-Blogger - Blogger Template and Blogging Stuff