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jueves, 23 de junio de 2011

Capitulo Dieciocho
Último día
Bella POV
-Te vamos a extrañar…-dijo Eleazar abrazándome como despedida. Le devolví el abrazo con fuerza.
No podía creer que los días habían pasado tan rápido y ya tuviera que partir a mi maldito trabajo. Los rostros de todos los integrantes de mi familia eran de dolor y me rompían el alma, pero tenía que irme, por su bien.
-Yo igual, –le contesté suspirando cansada antes de soltarlo y alejarme- a todos…-aclaré con una sonrisa triste en mi rostro- Prometan que se cuidaran, ¿si? –les pedí mientras Josh se acercaba a mí con mi pequeña maleta en su mano. Todos asintieron tristes- Adiós, -dije antes de que comenzáramos a caminar con Josh hacia el bosque.
Él me iba a acompañar hacia la casa de Tiffany, solo para pasar un poco mas de tiempo conmigo. Caminamos en silencio, sin mirarnos, hasta casi sin respirar. Cuando él rompió con el silencio.
-¿Qué…le digo a los Cullen si preguntan por ti? –preguntó mirándome.
Medité la pregunta durante unos segundos. Si les llegaban a decir la verdad, no dudarían en irme a buscar, y no podía arriesgarlos de esa forma…sobre todo a…Edward.
-No les digas donde estoy, -contesté mirando mis pies mientras caminábamos- solo…diles que me fui a un viaje y que no sabes cuando volveré…
-No volverás tan pronto como nos gustaría, ¿cierto? –medio afirmó, medio preguntó Josh. Asentí triste y con desgana.
Escuché el bufido enojado de Josh. Levanté mi cabeza para verlo con los ojos cerrados, el ceño fruncido y las manos cerradas en puños. Gracias a la última acción, el manojo de mi maleta se partió, haciendo que la misma cayera al suelo. Prácticamente, el manojo, quedó hecho trizas, cenizas. Él reaccionó al sentir la “tierra” del manojo en sus manos.
-Lo siento, -se disculpó apenado viendo el desastre que había echo.
Josh se arrodilló en el suelo a levantar mis cosas, ya que la maleta se había abierto y había esparcido mis cosas por todos lados. Interrumpí sus acciones cuando me arrodillé en frente suyo y lo abracé con todas mis fuerzas, antes de comenzar a sollozar. Él me devolvió el abrazo con la misma intensidad.
-¡Como odio cuando tienes que irte! –protestó mi amado hermano.
-Igual yo…-le contesté separándome de él antes de que ambos empezáramos a reír, pero nuestra risa era débil, con tristeza.
Ayudé a Josh a levantar mis cosas, y una vez que estaban guardadas, nos levantamos y fuimos abrazados hasta la casa de Tiffany, quien nos esperaba en la puerta con la misma cara de tristeza y preocupación que la mía.
-Hola, cariño –me saludo con un abrazo y un beso en la mejilla. Sonreí en respuesta.
Tiffany tenía casi la misma edad que Eleazar, por lo tanto era mucho mayor que yo, pero aún así, nos llevábamos muy bien.
-Hola, Tiff –le saludó Josh. Ella le tendió su mano como saludo.
-Hola, Josh. Tanto tiempo…-comentó Tiffany con una sonrisa. Josh asintió con una sonrisa forzada.
-Iré adentro a prepararme –dijo Tiff antes de pegar media vuelta y meterse adentro de su casa.
-Hora de la despedida…-dijo Josh unos segundos después que Tiffany se fue.
-Josh, ¿puedo pedirte un favor? –le pregunté con tristeza.
-Sí, cariño, por supuesto –me contestó con amabilidad y dulzura.
-¿Le puedes dar esto a Edward? –le pregunté sacando un sobre de mis bolsillos y entregándoselo a él.
-Claro, preciosa –dijo recibiendo el sobre y guardándolo en su bolsillo.
Nos volvimos a fundir en un abrazo de despedida, antes de que él se girara y corriera camino al Instituto, ya que todos mis hermanos estarían allí, como mi visión me lo había mostrado. Solo esperaba que Edward, no reaccionara como mi visión me lo había mostrado, y eso dependía de mi carta...
*Flashback*
Luego de la discusión que tuvimos con Nicky, estaba en mi cuarto terminando de hacer mi maleta con desgana. No quería irme, no quería dejar a mi familia aquí, no quería dejar a Edward…
“Edward…” pensé suspirando mientras me sentaba en mi cama, relajándome un poco, cuando tuve una visión…

Mis hermanos llegaban al Instituto, luego de que yo me había ido a Volterra, cuando en el Instituto se encontraron con los Cullen.
-¡Hola! –saludó Alice muy animada- ¿Dónde está Bella? –preguntó con el ceño fruncido.
Edward, al ver que yo no estaba comenzó a preocuparse, y demasiado.
-Bella, -empezó Sophy a explicar- tuvo que irse a un viaje…-dijo con la cabeza baja.
-¿Un viaje? –preguntó Edward confundido.
-Sí, es algo difícil de explicar, -comenzó Jaime pero Josh lo interrumpió.
-Ella no volverá dentro de un largo tiempo, -dijo exasperado a Edward- pero cuando vuelva les dará las explicaciones que necesitan…-dijo a todos antes de soltar a Sophy, ya que estaban de la mano, e irse adentro del Instituto.
-Lo siento, -se disculpó Sophy antes de salir corriendo en dirección a donde se había ido Josh, seguida por Jaime y Nicole.
   -¿Vieron sus rostros? –preguntó Emmet preocupado.
-Sí, y voy a averiguar que ocurre…-dijo Edward antes de salir corriendo dirección a mi casa.
Cuando Edward, llegó a mi casa, le pidió explicaciones a Eleazar y Carmen, y ellos se las dieron. Ellos le contaron toda la verdad, y Edward no tardo en reaccionar demasiado preocupado y programar el viaje hacia Volterra.

Volví a la realidad. Sentí a mi corazon muerto como si estuviera latiendo a mil por hora, aunque fuera imposible.
“Edward no debe hacer eso, no debe saber…” pensé demasiado preocupada, cuando otra visión me atrapó…

-¿Qué haces aquí, Edward? –le pregunté cuando entré en el gran salón, donde siempre nos reuníamos todos los de la guardia de los Vulturi.
-Bella, -dijo antes de que Jane usara su don contra él.
-¡NO! –grité con todas mis fuerzas y con intención de correr hacia él, pero otros integrantes de la guardia me agarraron por atrás- ¡Suéltenme! –grité tratando de sacudírmelos de encima, pero era imposible, sobre todo gracias a Darren; su don era repeler cualquier don de otro vampiro, por lo tanto no podía si quiera pensar en usarlos.
-Lo lamento, mi querida Bella, pero él rompió con la armonía de mi hogar –dijo Aro haciendo seña a Jane para que continuara.
Edward no dejaba de retorcerse de dolor en el suelo, trataba de no gritar, pero era tanto el dolor que seguramente sentía, que no podía evitarlo.
-Ningún otro vampiro que ha entrado de esa forma aquí, a salido con vida…-dijo Cayo mirándome con desafío.
 Un gruñido feroz salió de mis labios en su dirección.
-Cayo, tiene razón –fue lo único que Marco dijo antes de hacer seña de muerte hacia Edward.
Aro suspiró con una sonrisa malvada en su rostro antes de hacerle seña a los vampiros que me tenían a mí para que me sacaran del lugar.
-¡NO! –medio grité, medio gruñí mientras ellos comenzaban a arrastrarme hacia fuera.
-B-bel…la…-alcanzó a decir Edward entre medio de los retorcijones de dolor mientras Aro comenzó a acercarse a él.
-¡EDWARD! –grité con todas mis fuerzas, pero fue en vano, Aro ya lo había matado.

-¡Nooo! –grité desesperada volviendo a la realidad.
Eso no podía ocurrir, eso no podía volverse realidad. Tomé apresurada una hoja y una lapicera y comencé a escribir una carta para Edward, esperando que la leyera e hiciera lo que le pedía.
*Fin del flasback*
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Dejen coment!! ♥

lunes, 6 de junio de 2011

Cancion Portada: "Breathe me" de Sia
Summary: ¿Qué hubiera ocurrido si Bella no hubiera llegado a tiempo para salvar a Edward en Luna Nueva? ¿Podrá ella vivir sin el amor de su vida? ¿Qué ocurrirá cuando la persona menos pensada se convierta en la razón de su respirar?

Prefacio
“¿Dónde te has ido, amor mío? Que mi alma se ha ido contigo, dejándome aquí, sola, y sin el calor de tu amor…”
Breathe me
By Ally Cullen-Black
&.
Alice se acercó a su amiga y la tapó, arropándola como si fuera una niña indefensa, una niña pequeña. Ovillada en la cama, como cuando tiene miedo o frío. No pudo evitar compadecerse de su mejor amiga, dejando que un suspiro cansado saliera de su pecho. Isabella tenía su ceño fruncido, notándose lo cansada y triste que estaba a pesar de que estuviera dormida.
Una vez que Alice se cercioró de que Bella dormía profundamente, salió de la habitación, encontrándose con Emmet apoyado a la pared de enfrente con su rostro demacrado. Como el de cualquiera de la familia Cullen.
—¿Cómo está? —Preguntó el vampiro con apariencia de oso, con un tono tristón, saliéndose de la pared y acercándose a su hermana.
La pequeña duende se encogió de hombros con el mismo rostro demacrado. —Destruida, Emm.
El enorme oso tomó su rostro entre sus manos tratando de ocultar esas ganas de vengar a toda costa lo que había ocurrido. Para que así, su adorada hermana humana pudiera estar mejor. No soportaba verla de aquella forma. En tan poco tiempo, Isabella se había convertido en su segunda mejor hermana, después de Alice. 
—No creo que sea buena idea, Emmet. —Dijo la pelinegra tensándose y reprendiendo la idea de su hermano.
—Tranquila, lo sé. No pienso hacer nada. Es solo que…no soporto verla así, Alice. —Dijo Emmet bajando su mirada.
Alice se acercó a él y lo envolvió en un abrazo que fue correspondido por el enorme vampiro.
—Ni yo, Emm. —Dijo Alice dejando que un sollozo saliera, ese que tanto había tratado de contener estando frente a Bella. —Pero ahora es cuando debemos darle fuerzas, debemos cuidarla…—Dijo ella convenciéndose así misma de que era fuerte, esa era la única forma de poder ayudar a su mejor amiga. Emmet asintió concordando.
Él pasó su brazo por los pequeños hombros de Alice y bajaron juntos hasta la sala donde estaban todos los Cullen presentes, excepto uno. Uno que ya no existía por todo un mal entendido.
Emmet soltó a Alice cuando Jasper la vio y le estiró sus brazos para que ella fuera, y una vez que estuvo allí, soltó todo ese llanto que intentaba contener y controlar. Pero casi todos los miembros de la familia, al menos los seis que quedaban, estaban de esa forma, tan tristes y desolados. Solo una persona yacía sin emoción alguna en su rostro, parada al lado del ventanal mirando a la nada.
Rosalie Cullen no sentía nada. Es más, no entendía por qué tanta tristeza. Él se lo había buscado, había sido Su decisión. Si Edward quería morir, su deseo ya se había cumplido.
—¡¿Puedes dejar, aunque sea una vez en toda tu maldita existencia, de no pensar solamente en ti?!  —Chilló Alice alejándose de su marido y gritando en dirección a Rosalie. La aludida se giró a su hermana adoptiva con expresión fría, dispuesta a contestarle, por lo que Carlisle se vio obligado a interferir.
—Por favor, no es momento de pelear. Debemos discutir qué es lo que ocurrirá de ahora en más. —Dijo mientras se sentaba en su lugar de siempre, en la cabecera de la larga mesa. A su derecha, se ubicaron Esme, Jasper y Alice; y a su izquierda, solía ir Edward, pero ahora solo estaban Emmet y Rosalie.
Carlisle suspiró triste. Su primogénito, su primer amigo, le hacía falta en ese momento.
—No quiero que Bella se vaya, quiero que se quede. —Dijo Alice atajante a cualquier comentario que Rosalie estuviera por decir.
—Yo igual, ella nos necesita. —Concordó Esme con su hija mientras tomaba la mano derecha de Carlisle, que estaba sobre la mesa.
—Creo que sería lo mejor. —Opinó Jasper tomando la mano de su esposa por encima de la mesa. —Esa sería una de las formas en cerciorarnos de que no cometerá una locura.
—Exacto. —Dijo Emmet emocionado con sus dedos entrelazados sobre la mesa. —Concuerdo con Jasper.
Una risa arrogante se escuchó al lado de Emmet. —¿Están todos hablando en serio? ¡Por favor! ¡Es una simple humana! Tarde o temprano terminará muriendo…—Dijo la rubia antes de volver a reír.
—Rosalie…—Susurró Esme con un tono desaprobatorio.
—¡Eres una egoísta! ¡¿Cuándo pensarás en alguien más que no seas tú?! —Dijo Emmet poniéndose en pie y saliendo de aquella sala. Necesitaba estar solo, pensar, por lo que salió de la casa y corrió hacia el bosque.
¿En qué momento Su Rose se había vuelto tan fría, tan egoísta, tan mala? No entendía por qué era así, y no le gustaba. Emmet paró de correr cuando llegó a orillas del río que había por allí cerca. Sus manos cerradas en puños, su respiración agitada haciendo que su pecho se inflara y desinflara con rapidez, su ceño fruncido y la seriedad marcada en cada una de sus facciones… Por primera vez, Emmet Cullen estaba realmente molesto.
—Emmet…—Murmuró Rosalie apareciendo por atrás.
—¿Qué te ocurrió? —Le preguntó el enorme hombre girándose a su esposa. Su rostro estaba dolido y frío al mismo tiempo. La decisión que estaba por tomar no era fácil.
La rubia lo miró confundida. —¿A qué te refieres?
—Rosalie, tú no eres la misma mujer con la que me casé…
—Emmet…—Dijo la rubia sorprendida por las palabras de su marido.
—La mujer con la que yo me casé no pensaba solamente en ella, no era tan egoísta, no era mala…—Escupió Emmet bajando su mirada y frunciendo el ceño con los ojos cerrados. —Yo…no puedo más, Rosalie, no puedo estar con alguien que solamente piensa en sí. Y eso es exactamente lo que tú haces, en tu vida, solo eres tú, tú y tú. Se supone que somos una pareja, somos marido y mujer, somos dos en uno. Pero tú solo estás para ti…—El pelinegro levantó la vista a la rubia, la cual lo miraba con furia.
—Es por ella, ¿cierto? —Dijo Rosalie cruzándose de brazos y con expresión fría en el rostro.
—¡NO METAS A BELLA EN ESTO! ¡La del problema aquí eres tú! ¡Tú y tu estúpida adicción a ti misma! —Dijo Emmet saliéndose de sus casillas.
Le molestó de sobremanera que ella metiera a Bella en el problema. No solo por todo lo que había ocurrido, sabiendo que ella estaba destrozada, sino también porque hacía ya tiempo, Emmet sentía algo especial por Bella. Algo, quizás, que iba más allá de una simple amistad…aunque él intentara reprimir ese sentimiento.
—Rosalie, necesito estar solo. —Dijo Emmet dándole la espalda a su ¿esposa? ¿Qué ocurriría de ahora en más? ¿Qué serían ellos de ahora en más?
La rubia resopló y se fue corriendo en dirección a la casa de los Cullen, dejando a Emmet solo en el bosque. ¿Por qué se había enojado tanto cuando Rose metió a Bella en el problema? ¿Qué era lo que él sentía por aquella humana? ¿Compasión por lo que había ocurrido? ¿Amistad? ¿Amor?
Ese último sentimiento lo dejó pensando. ¿Acaso él se había enamorado de Isabella? ¿Podría ser eso posible? Emmet se resignó ante todos los pensamientos que llenaban su mente mientras emprendía camino de vuelta a su casa.
Cuando llegó, una emocionada Alice corrió a abrazarlo. Él le devolvió el abrazo confundido.
—Rosalie se fue. —Dijo Carlisle demasiado tranquilo mientras el pequeño duende que tenía como hermana, alias Alice, le entregaba un sobre a Emmet. Él la miró sorprendido.
—Léela. —Atajó Alice antes de que Emmet preguntara algo.
El aludido abrió el sobre, en el cual una carta escrita con la perfecta caligrafía de Rosalie yacía doblada prolijamente. Emmet la desdobló y comenzó a leer.
“Emmet:
Estuve pensado mucho en nuestra discusión, y creo que tienes razón. Últimamente no hacía más que pensar en mí, hasta el punto de olvidarme de mi marido.
Por lo que he tomado la decisión de irme.
Solo quiero que seas feliz, y espero encuentres a esa persona que podrá amarte como yo no lo hice. Inclusive si es una humana. Ya hablé con Jasper, y él se encargará de los papeles del divorcio.
No te preocupes por mí, estaré en Alaska, con las Denali. Prometo volver a visitarlos, y espero que para ese entonces, seas muy feliz, como realmente te lo mereces.
Siempre te recordaré.
Rosalie.”
Emmet se quedó atónito luego de leer la carta. No podía creer cómo Rosalie había entrado en sí tan rápido, ya que ella era bastante orgullosa. Sin embargo, sus palabras lo habían dejado si habla.
—Ya hablé con Jenks. —Dijo Jasper levantándose del sofá y caminando hacia su hermano. —¿Te parece si mañana realizamos los trámites? —Emmet asintió sin salir de su asombro.
Esme se levantó de su asiento y corrió a abrazar a su enorme hijo. —No sé qué ocurrió, pero Rosalie volvió irreconocible. Antes de irse nos abrazó a cada uno con una sincera sonrisa en su rostro, parecía otra persona. Gracias…—Susurró antes de besar en la mejilla a Emmet. Él aún no salía de su asombro. 
—¡Emmet, reacciona! —Gritó Alice golpeándolo en la cabeza ligero, para que volviera en sí.
El aludido sacudió su cabeza antes de que una sonrisa apareciera en su rostro. —Esto…es raro. —Comentó mirando la carta en su mano. Jasper sonrió. Él podía sentir la confusión y el alivio de Emmet. A pesar de que ya no estaría más con Rosalie, Emmet podría ser feliz como realmente se lo merecía.
—¿Por qué no vas a ver cómo está Bella? —Preguntó Alice sonriente hacia Emmet.
—¿Aún no han ido a verla? —Preguntó el grandulón casi ya llegando a la escalera.
Todos los presentes sonrieron, viendo cómo Emmet subía apresurado, cuando a Alice la llenó una visión.
Una Bella sonriente abrazaba a Emmet por el cuello, mientras éste le devolvía el abrazo tomándola por la cintura. Ambos sonreían melosos. Pero algo llamó totalmente la atención de Alice. Bella tenía ojos color rubí, y justo cuando en ese momento un rayo de luz solar los tocó, su piel brilló como una bola de discoteca, al igual que Emmet.
Alice volvió en sí y sonrió de oreja a oreja mientras comenzaba a saltar sentada en el sofá, donde en medio de la visión, Jasper la había colocado.
—¿Qué, Alice? ¿Qué viste? —Preguntó Esme emocionada por la alegría de Alice.
—Emmet y Bella… ¡juntos! —Susurró para que únicamente los tres vampiros que la rodeaban la escucharan. Jasper, Esme y Carlisle sonrieron alegres.
Al parecer, al final de toda esta tragedia, algo bueno ocurriría. Al menos, ambos tendrían un final feliz.

¡Ja! Parece un cap más que un prefacio, pero me gusto como quedo... :)
Espero que a ustedes también. :) Lo tenía pensado subir una vez que terminara Mi segunda vida, pero no pude contenerme... ;)
Este fic es mas como una compensación por haber cambiado hace mucho el fic de "Relaciones Prohibidas", ¿se acuerdan? ;) Así que, espero les guste este Bella/Emmet. ((Para las que aun no lo captaron, sí, este fic es Bella-Emmet)) ♥
Bueno, dejen sus opiniones, ¡¿sip?! :D
¡Las amo!
Peace. Out.
Ally C-B.
 
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