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viernes, 15 de julio de 2011

Capitulo Siete
Recuerdos-Parte uno
Bella POV
-Hablamos luego, Emm -grité mientras corría hacia dentro del Instituto, ya que nuestra charla nos había llevado más del tiempo debido, y estábamos llegando tarde. A él pareció no importarle, ya que estaba en su último año.
-De acuerdo -me devolvió el grito.
Corrí lo más rápido que mis piernas me permitieron a mi primera clase: Ballet. Ingresé en el vestuario y me cambié, luego fui al salón, donde ya todas estaban reunidas.
-Lo siento, -me disculpé cuando las profesoras me miraron reprobatoriamente. Ellas lo pasaron por alto y la clase comenzó.
-Bueno, empecemos. Cada una a un extremo de las barandas -dijo la profesora antes de que todas comenzaran a correr ubicándose donde lo habían indicado. Me giré buscando a mis amigas, y vi a Alice con su espléndida sonrisa llamándome para que me ubicara delante de ella, y a Rosalie detrás con expresión resentida y seria. Fui con una sonrisa intentando disimular el nerviosismo.
Una vez todas ubicadas, la profesora comenzó: -¿Listas? Y uno, y dos, y tres, y cuatro, y arriba… De nuevo…
-¿Qué ocurrió anoche? -me preguntó desde atrás Alice mientras hacíamos los clásicos pasos de ballet con la música.
-¿A qué te refieres? -le pregunté haciéndome la tonta. Sí sabía a qué se refería.
Y las voces en mi cabeza comenzaron a hablar. Mi conciencia, que solo aparecía cuando estaba drogada o borracha, y muy pocas veces lo hacían cuando estaba “normal”.
Ángelbella: -Ups, nos descubrió. Te dije que sería malo…-me reprendió el angelito, o mejor dicho “la angelita”, que cada vez que aparecía, se sentaba en mi hombro derecho. Ella estaba vestida con un adorable vestido blanco que llegaba hasta unos centímetros por arriba de mis rodillas, sus pies descalzos, y como siempre, la fina aureola encima de su cabeza. Su pelo caoba caía en cascada por su espalda.
Devilbella: -¡Ahí sí tú! Sigue haciéndote la tonta, picarona…-dijo ‘la demonia’ que se sentaba en mi hombro izquierdo guiñándome un ojo. Ella estaba vestida con un sexy vestido rojo, escotado y demasiado corto, y unos tacos, también rojos, de muerte. Unos pequeños cuernitos salían del costado de su cabeza.
-Anoche, Emmet no volvió a casa -dijo Alice seria. Tragué en seco. ¿Cómo se supone que le iba a decir “Sí, me acosé con tu hermano que apenas lo conocí ayer”? Sí, claro. Y me decían estúpida.
Ángelbella: -Mmm…tienes razón…-concordó conmigo mi angelita.
Devilbella: -Buen punto. ¡MIENTE! -me gritó mi demonia preocupada.
-Tranquila, no me molestaría si es que algo hubiera ocurrido, es su vida. Solo me preocupa Rosalie…-dijo Alice sinceramente.
Ángelbella: -Oh-oh… Creo que hiciste algo muy malo, Isabella -me reprendió Ángella.
Devilbella: -¡Perra! ¡Sabías que a Rosalie le gustaba! -me gritó Devilla- Repito: ¡MIENTE! -dijo asintiendo.
Le hice caso, otra no me quedaba. No iba a decirle que me había acostado con Emmet, sabiendo que Rosalie escuchaba.
-Es que no ocurrió nada -mentí girándome a Alice y Rosalie, que estaba detrás de ella escuchando todo, cuando las profesoras salieron del salón cortando todo, ya que el director las había llamado- Anoche, Emmet me llevó a mi casa y dijo que tenía que irse a otro lugar. Nos despedimos y se fue. No ocurrió nada -creo que en ese momento gané el premio a la “Mejor mentirosa”.
Ángelbella: -Mmmm, esto no terminará bien…-dijo ocultando su rostro entre sus manos.
Devilbella: -¡¿Ganaste?! Yo creo que eres campeona, hermana -dijo riendo sarcástica.
¡Oh, genial! Se suponía que ellas estarían de mi lado…
Ángelbella: -Oh, sí, ¡pero tú nunca me escuchas! Siempre la escuchas a ella -dijo señalando con desprecio a Devilbella.
Devilbella: -Entonces, ¡ríndete, cariño! -le contestó sacándole la lengua.
Ángelbella: -¡¡NUNCA!! -gritó.
¡¡YAA!! Aghj, como odiaba cuando se peleaban así. Comenzaba a sentir jaqueca.   
Alice y Rosalie me sonrieron, y la clase continuó mejor. Cuando terminó, las tres fuimos al vestuario riendo. Luego de vestirnos, fuimos a la cafetería a desayunar.
-Vayan, yo las sigo luego -dije desviándome hacia mi casillero a buscar mis libros para la clase que seguía luego del desayuno.
-De acuerdo -contestaron ambas y siguieron su camino mientras que yo el mío.
Pero antes de llegar, escuché las voces de mis dioses y la de Emmet, por lo que no pude evitar acercarme hasta ellos a escondidas.
Ángelbella: -Esto terminará mal, cariño. ¡Vuélvete! -dijo preocupada.
Devilbella: -¡Oh, vamos! Solo serán unos segundos. Yo quiero saber más de esos dioses…-dijo sonriéndome. Yo también quería.
Ángelbella: -¡¿A quién quiero mentir?! Yo también quiero…-se dio por vencida suspirando. Sonreí para mis adentros.
-Emmet, sabemos que te acostaste con Isabella -dijo el rubio cruzándose de brazos mientras que el cobrizo estaba apoyado perezosamente contra los casilleros.
Devilbella: -Ughj, se ve tan sexy con esa mirada de malo…-dijo mordiendo su labio inferior.
Ángelbella suspiró.
-¡No sean idiotas! Claro que no -contestó Emmet cruzándose de brazos. Tenía que ayudarlo.
-Emmet, los seguimos -dijo el cobrizo serio.
Ángelbella: -Oh, oh…-dijo perpleja.
Devilbella: -¡Oh, mierda! -dijo sorprendida.
Sentí mis piernas flaquear ante la confesión de Jasper. Adios a la posible ayuda… ¡Puta madre!
-Okey, está bien. Lo hice, ¿y cuál es el problema? -contestó Emmet sin sentirse cohibido.
-¿Cuál es el problema? -repitió Edward antes de soltar una risa seca.
-Ella es nuestra, Emmet -contestó Jasper firme. Me paralicé.
Devilbella: -¡¡¿¿Qué demonios??!! -gritó con la mandíbula por el suelo, metafóricamente.
Ángelbella: -Oh. Mi. Dios. -dijo con los ojos abiertos como platos- ¿Dijo lo que mis oídos oyeron?
Devilbella: -No, él hablaba de la abuela…-contestó sarcásticamente. Ángella la miró enojada.
¿Conocen ese dicho que dice: “La curiosidad mató al gato”? Así me sentí cuando sentí una manos tomarme por la cintura, y con fuerza, pegarme contra los casilleros. Un gritito se me escapó por la sorpresa.
-Hola, Bells -dijo Félix con su boca muy cerca de la mía.
Ángelbella: -Oh, genial. Gracias, Dios. Lo que nos hacía falta…-dijo cruzándose de brazos.
Devilbella: -¡Puta madre! ¡¿Quién mandó a este imbécil!? -dijo casi matándolo con la mirada.
Me hubiera gustado que él pudiera verla, creo que saldría corriendo con una de esas miradas.
-¿Qué quieres, idiota? -le pregunté con desprecio.
-Woow, ayer no dijiste eso cuando me besaste -dijo colocando su mano en mi cintura y apoyando su antebrazo contra los casilleros al lado de mi cabeza. Intenté quitar su mano de mi cintura, pero el muy imbécil tenía fuerza.
-¡Ja! ¿En serio creíste que te besé porque me gustas? No seas idiota, Félix -dije soltando una risa sarcástica- Fuiste muy audaz para abusar de mí, ¿pero no lo eres para reconocer una venganza?
-Oh, cariño, me quedó bien en claro lo que hiciste -dijo antes de robarme un beso.
-¡Eres un imbécil! -dije intentando pegarle una abofeteada, pero su mano tomó mi muñeca y me volvió a aventar contra los casilleros.
-¿Te gustaría volver a recordar viejos tiempos? De seguro quieres saber lo que ocurrió aquella noche, ¿o no? -preguntó con su rostro demasiado cerca del mío.
Mi respiración comenzó a acelerarse, al igual que el palpitar de mi corazón. Maldito hijo de puta. Deseaba con todas mis fuerzas poder recordar aquella noche, pero al mismo tiempo, una parte de mí no quería hacerlo, me decía que no sería bueno.
-Tomaré ese silencio como un sí -dijo volviendo a acercar su boca de nuevo contra la mía, y volver a besarme. Imbécil- Esa noche estabas completamente ida, era tu primera vez volando…-fruncí el ceño moviendo mi cabeza, intentado no escuchar. Su mano me detuvo tomándome por la barbilla- No tienes idea lo que disfruté tocándote, lamiéndote, corrompiendo a la inocente Isabella Swan, mientras tú te morías de placer debajo de mi cuerpo.
-Basta, por favor…-pedí, supliqué mientras las lágrimas se me escapaban. No quería seguir escuchando, no me hacía bien.
-No, no, no, cariño. Mereces saber la verdad -dijo limpiando una de mis lágrimas con su pulgar. Repulsión, era todo lo que sentía aparte de dolor- ¿Sabes que fue lo mejor de todo? -preguntó antes de sonreír abiertamente mientras yo sentía una profunda punzada en el pecho y cerraba mis ojos- Que luego de haberte cogido como se me dio la gana, me gané quinientos dólares -abrí mis ojos sorprendida- Sí, cielo, fue una apuesta.
Sentí mi cuerpo perder las fuerzas, y mi mente volar a ese momento.
Recordaba, muy borroso, cómo Félix se vestía y hablaba con alguien.
-Maldito suertudo -dijo Demetri su hermano mirándome con hambre. Yo estaba toda enredada en las sábanas de aquella habitación morada, desnuda y completamente drogada.
-Una apuesta es una apuesta -dijo Félix antes de que otra persona, que no reconocía, que estaba al lado de Demetri, le dio un fajo de billetes.
Volví a mí cuando escuché un grito que hizo que Félix me soltara y se alejara.
-¡¡Maldito hijo de puta!! -gritó Edward antes de abalanzarse sobre Félix y comenzar a golpearlo una vez que cayeron al suelo.
-¡Edward! -gritó Jasper corriendo hacia él- ¡Vamos, hombre! ¡Dale más duro! -le alentó comenzando a darle patadas al cuerpo derribado de Félix que estaba debajo del de Edward.
-¡Pendejos! -corrió Emmet intentando apartar a su hermano y a su amigo del magullado Félix- ¡Déjenlo! ¡Recuerden dónde estamos!
Cuando Emmet los pudo separar, Félix se levantó lento y con dificultad. Y una vez que estuvo sobre sus pies, Emm se giró hacia él y le dio un puñetazo en el rostro, tirándolo otra vez al suelo.
-Eso es por ser un mal nacido, imbécil -dijo dejándolo en el suelo. Mis tres protectores se giraron hacia mí, mirándome con lástima. ¡Como los odié en ese momento!
No me gustaba que me miraran de esa forma, lo odiaba, sin importar de quien viniera. Me levanté del suelo, ya que cuando Félix se había apartado de mí, mis piernas me traicionaron, y salí corriendo; como lo hice aquella mañana, como alma que lleva el diablo. Las malditas lágrimas se deslizaban por mis mejillas, sentí mi pecho contraerse por el dolor, y una repulsión en mi estómago, que me hacían dar ganas de vomitar.
-¡Bella! -escuché el grito de mis dos dioses, pero no me giré, solo corrí más rápido.
Correr. Era lo único que podía hacer en ese momento, y parecía ser la única solución. Corría hacia mi casa, aunque quedara lejos. Me importaba una mierda el Instituto, no podía seguir allí adentro, me sentía…asfixiada. A veces, mientras corría, mis piernas volvían a traicionarme, haciendo que cayera al suelo y mis rodillas se rasparan, al igual que mis manos y codos. Todo era una mierda. Deseaba tanto irme lejos, muy lejos. Y sabía qué podría ayudarme.
Entré a mi casa, cerré con fuerza la puerta de la entrada a mis espaldas, y corrí a mi habitación. Busqué dentro de mi mesita de noche la cajita donde yo guardaba mis caramelos, y una vez que la encontré, los esparcí por toda mi cama.
Ángelbella: -Generalmente, no estaría de acuerdo con lo que vas a hacer, pero esta es una excepción…-dijo antes de besar mi mejilla derecha y desaparecer.
Devilbella: -Solo intenta no matarte. Aunque todo sea una mierda, me divierto contigo…-dijo antes de hacer lo mismo que Ángella, besar mi mejilla izquierda y desaparecer.
Tomé dos o tres en mis manos, y las tomé a todas juntas mientras mis lágrimas seguían saliendo. Y repetí la acción varias veces. Luego me recosté sobre el suelo, mirando al techo, que comenzaba a verse borroso y empezaba a girar. Cerré mis ojos dejándome llevar por algo que me tiraba. Si amanecía viva, sería un milagro.
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O.O ¿¿Que pasara?? jijiji... ;) Espero que les haya gustado mis niñas!! Ya adelante como dos caps mas!! Estoy felizz!!!!!!!!!! Wii!! xD
Bueno, me calmo.... Ahor si, les agradesco a todas por seguirme! LAS AMOO!!! ♥
Besoos!! Se me cuidan!!
Ally**
Veintiuno
Trabajo 
Bella POV
 -Hola, mis queridos amigos, es un placer verlos a todos de nuevo –dijo Aro levantándose de su asiento y caminando hacia nosotros con esa sonrisa tan falsa propia de él- Veo que hay una nueva integrante –dijo mirando a Lena una vez que todos nos quitamos las capuchas.
Lena tomó rápido mi mano y medio se escondió detrás de mí. Aro me miró con una sonrisa.
-También veo que hay un fuerte lazo entre ustedes –dijo Aro dirigiéndose a mí. Asentí con una sonrisa falsa.
-¿Cómo es tu nombre, pequeña? –le preguntó Aro a Lena. Ella se escondió un poco más detrás de mí.
La miré y le hice seña a que hablara, si seguía escondiéndose de esa forma nos perjudicaría a ambas.
-Soy Lena, -contestó débilmente. Aro me miró sonriendo pero en sus ojos había enojo.
Él no toleraba esa clase de actitudes, por lo tanto la idea de que ella conociera a Jane cruzó por su mente.
-No es realmente necesario, Aro –dije interrumpiendo sus pensamientos- Ella es nueva, dale tiempo, aún no se acostumbra –le dije esperando que algo de piedad apareciera en su persona.
Él me miró confundido, pero con una sonrisa. Aro no entendía porque la protegía, si luego de que termináramos nuestro trabajo no la volvería a ver hasta la próxima vez que nos reclutaran.
En eso, una visión me lleno. En la visión, Lena estaba conmigo, rodeada de toda mi familia. Todos sonreíamos felices mirando a Lena. Cuando volví a la realidad, traté de aparentar que nada había ocurrido, pero Aro se había dado cuenta.
Él se acercó a mí y estiró su mano, dándome a entender que quería ver lo que yo había visto. Resoplando le di mi mano, otra no me quedaba. Una vez que Aro terminó de ver lo que tenía que ver, soltó mi mano y sonrió falsamente.
-Cada día eres más poderosa, Bella –dijo caminando de un lado hacia otro. “¡Genial, ahora ni muerta me dejara ser libre!” pensé rezongando. Le devolví la misma sonrisa falsa. Él suspiró antes de volver a hablar- Bueno, ya es momento de que vayan a practicar antes de partir hacia sus deberes –dijo mientras todos se giraban hacia la puerta, para ir hacia el salón de entrenamiento, incluyéndonos a Lena y a mí. 

-¿Estas listo para perder, Dean? –le preguntó Tiffany a Dean mientras se agazapaban al mismo tiempo, listos para comenzar con el entrenamiento. Él le sonrió pícaramente antes de correr hacia ella y la lucha comenzara.
Lena observaba todo a su alrededor, sentada a mi lado, a un costado del salón, mientras comentábamos las distintas peleas. Nosotras ya habíamos practicado bastante y ella estaba un poco cansada, o al menos eso me decían sus ojos, por eso decidí descansar un rato. Ella era bastante buena en la lucha, sabía defenderse bastante bien.
Ambas estábamos riendo sobre un comentario que yo había echo sobre la lucha entre Dean y Tiff, cuando ella se quedó mirando fijamente a la entrada del salón con cara de terror. Seguí su mirada para encontrarme con Darren en la puerta.
“¡Bella! ¡Es él!” me gritó Lena por su mente. Me giré a mirarla con el ceño fruncido, confundida. “¡Él, es el otro vampiro que estaba cuando me transformaron!” me gritó desesperada.
Según ella, el día que se había acostado con el vampiro que la terminó transformando, había otro, y que ese también había abusado de ella antes de ser transformada. Muchas veces ella escuchaba como discutían entre ellos, a pesar de estar sedada y drogada, por el motivo de si la convertían o no.
La miré estupefacta antes de volver mi mirada a Darren y ver como él miraba a Lena sorprendido y algo enojado. Su mirada bajó a nuestras manos unidas y luego a mí. Le enseñé mis dientes, dándole a entender que no se metiera con ella. Me rebajó antes de girarse y salir del salón.
Lena saltó a mi cuello, abrazándome mientras temblaba de miedo. Le devolví el abrazo mientras acariciaba su cabello intentando calmarla.
-¡Se termino! –gritó Felix desde la puerta- Es hora de irnos –dijo mientras todos se detenían y comenzaban a arreglarse si es que se les había corrido la ropa durante las peleas. Tomé a Lena de la mano, y juntas fuimos hacia Tiff y Dean.
Todos comenzamos a salir del salón y nos encaminamos hacia la salida, donde nos darían nuestras capas para poder salir hacia afuera. Una vez puestas, todos salimos corriendo hacia la entrada del bosque, donde allí nos dirían hacia donde era nuestra aventura esta vez.
-Hermanos, esta vez habrá que correr mucho, -dijo Demetri con una sonrisa, parándose en una alta roca- tenemos que ir hasta Asia. Allí se encuentra un gran aquelarre, en el cual las cosas se les están saliendo de control…-dijo antes de que Dean lo interrumpiera.
-¿Cuántos son? –preguntó bajo la fulminante mirada de Demetri, pero la mirada de Dean no se quedaba atrás, él no le tenía miedo al flacucho de Demetri.
-Son cerca de 70 vampiros, -dijo mientras la mayoría comenzaba a balbucear. Lena y yo solo nos miramos sorprendidas- pero están separados, en distintos lugares, pero cerca unos de otros –aclaró viendo la preocupación de todos.
-Según una información confidencial, el aquelarre ha sido creado por un mismo vampiro, el cual es algo difícil de atrapar –dijo Felix mirándome exclusivamente a mí. Asentí comprendiéndolo.
Yo tenía que ser la que lo atrapara y terminara con él. Gracias a mis dones, no sería difícil, lo difícil sería el tener que separarme de Lena. Cuando me encargaban esa clase de trabajos, tenía que ir en otra dirección, distinta al de los demás. El vampiro que había creado el aquelarre seguramente no era estúpido, y era obvio que él no se encontraría con todos los vampiros que creó, sino en otro lado, apartado, mientras asistentes o aliados  se encargaban de los distintos aquelarres.   
Demetri comenzó a separarnos en grupos, para poder ir por los distintos aquelarres, cuando, antes de que él llegara a mí, Felix se me acercó a susurrarme algo al oído.
-Yo iré contigo, pero puedes llevar a la niña –dijo en mi oído mientras me acariciaba el brazo contrario al cual tenía tomada la mano de Lena.
Un sentimiento de repulsión cruzó por mi espina dorsal mientras Lena observaba las acciones de Felix confundida. Por suerte sabía mentir, así que omití el sentimiento y le sonreí a Felix. Al menos, su estúpida atracción y obsesión hacia mí me beneficiaba.
Sí, Felix era un gran patán. Se acostaba con Tiffany y con muchas otras mientras coqueteaba conmigo, intentando poder llegar a algo más que un simple beso. Pero yo siempre le restaba importancia, él no era mi tipo y nunca lo sería, pero esa atracción me ayudaba en casos como ese.  
Felix me guiñó el ojo antes de girarse y volver a su lugar. Un escalofrío me golpeó con fuerza antes de girarme a hablar con Lena.
-¿Y eso? –preguntó confundida.
-Luego te explico, -dije resoplando.
-Lena, tú iras con Darren –dijo Demetri una vez que llegó a nosotras para dividirnos. Lena tembló apretando mi mano al ver a quien se refería Demetri.
Giré mi mirada sorprendida para ver a Darren sonriéndome con desafío. ¿En que maldito momento él se había metido en todo esto? Según tenía entendido, él nunca quería hacer esa clase de trabajos ya que decía que no le gustaba ensuciarse las manos. ¡Cobarde! Le devolví la sonrisa a Darren antes de contestarle a Demetri.
-Lena vendrá conmigo –dije mirando a Darren.
-¿Qué parte de “irá con Darren” no entendiste, Bella? –dijo Demetri enojado. Me giré a él y lo fulminé con la mirada.
-¿Qué parte de “irá conmigo” no entendiste, Demetri? –le devolví la pregunta.
Él movió su mano con intención de quitar a Lena de mi lado, cuando utilicé uno de mis dones para torturarlo, haciendo que se arrodillara al suelo, gimiendo de dolor. Lo mantuve allí por unos minutos, sin que nadie dijera nada, ni siquiera Felix. Pasados los minutos enteramente largos para Demetri, Felix habló.
-Ya, Bella, ya entendió lo que dijiste –dijo Felix sonriendo, tratando de no reírse a carcajadas- Anda, déjalo así podemos irnos.
Dejé de usar mi don mientras Demetri respiraba aceleradamente y se ponía en pie. Me fulminó con la mirada una vez que estuvo a mi altura.
-Espero que te haya quedado claro –dije comenzando a caminar con Lena de la mano hacia Felix, pero chocando fuerte el hombro de Demetri con él mío cuando pase por su lado, provocando que se escuchara como si un choque de autos se hubiera producido.
Escuché el gruñido de Darren detrás de mí, que me fulminaba con la mirada por lo ocurrido. Lo desafié con la mirada y pequeños gruñidos una vez que llegué a Felix.
-Ya basta, Bella –susurró Felix adelante mío.
-Bueno hermanos, ya pueden partir a sus labores –dijo Demetri agrandado, a pesar de lo que acababa de ocurrir.
Los distintos grupos fueron desapareciendo a los pocos segundos, mientras Felix, Demetri, Lena y yo, nos quedábamos solos en el lugar.
-¡¿Desde cuando diablos puedes hacer eso, maldita?! –me gritó Demetri caminando hacia mí enfurecido.
-¡Demetri, contrólate! –le gritó Felix interponiéndose en su camino, tomándolo del pecho para que no pudiera avanzar. Lena se tensó a mi lado, así que me planté delante de ella, protegiéndola.
-Desde que se lo absorbí a tu novia, antes de que muriera –lo provoqué mientras un gruñido enfurecido salía de sus labios y yo sonreía.
¿Quién era él para llamarme “maldita”? Si él quería provocarme, yo lo haría aún más.
-¡Demonios, Bella! ¡Termínala! –me pidió Felix mientras intentaba parar los ataques de Demetri.
Pero en un descuido, él se escapó de los brazos de Felix y corrió hacia mí gruñendo. Me agazapé lista para la pelea, cuando Lena se plantó delante de mí.
-¡Alto! –gritó con todas sus fuerzas y enfurecida.
Demetri paró de golpe, dejándonos a todos confundidos. ¿Por qué Demetri había hecho lo que ella le dijo que hiciera?
-Ahora, siéntate e intenta calmarte –le ordenó Lena a Demetri.
Él lo hizo mientras Felix y yo sonreíamos sin salir de nuestro asombro. Lo entendí al instante. Lena tenía el don del orden, si ella le ordenaba a alguien a hacer algo, ese alguien no tenía opción, lo haría quisiera o no.
Abracé a Lena por detrás mientras besaba su cabeza sonriendo y ella me devolvía el abrazo. Felix se nos acercó con una sonrisa y levantó la palma de su mano hacia Lena.
-¡Bien echo, Lena! –le festejó Felix mientras chocaban palmas. Había veces que Felix podía ser realmente un muy buen amigo.
Luego de unos minutos llenos de felicitaciones hacia Lena, Demetri habló desde su posición. Sentado en el suelo con la cabeza apoyada entre sus manos.
-Si no les importa, quiero terminar de una vez con nuestro trabajo –protestó con el ceño fruncido.
-Okey, levántate y vuelve a ser tú –ordenó Lena con una sonrisa superior en su rostro. Ella se sentía grande, poderosa.
El don de Lena era total, eso quería decir que todas sus órdenes se harían hasta que ella dijera “basta”, y si no quería que se acabase, no se acabaría.
Demetri se levantó y comenzó a caminar hacia donde podía rastrear al vampiro creador. Lo seguimos con chistes y risas por detrás.
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♥.♥ COMENTS!!!
Capitulo Veinte
Llegada 
Bella POV
La historia de Lena me había dejado realmente sin aliento. Era mucho peor de lo que yo creía. Ella era el producto de una aventura que tuvieron sus padres. Su madre era una prostituta que siempre la había tratado mal, siempre la había menospreciado, incluso antes de su nacimiento. Su padre era un abogado de los buenos, que tenía una familia ya armada, tenía esposa y tres hijos más. Él le daba a Lena plata dos veces a la semana y la madre de ella, se encargaba de quitársela para usarla ella en sus necesidades. Lena me contó que ella había sido drogadicta, y que fue ese el motivo que la llevó a ser justamente lo que era en esos momentos.
Lena necesitaba plata para conseguir la droga, y entregó su cuerpo a cambio de dinero a un hombre que supuestamente vendía drogas. Lo que ella no sabía era que ese hombre era un vampiro. Luego de que ella se acostara con el vampiro, él la tuvo prisionera durante unos días, cuando luego de una semana se decidió por transformarla. Ella, obviamente se vengó una vez que abrió los ojos ya siendo una vampireza.
Toda su historia me dejó realmente estupefacta, no podía creer que había tanta maldad en el mundo, y lo peor era que se metía con adolescentes, jóvenes que tienen un futuro por delante, pero en el caso de Lena, ella agradecía ser lo que era en ese momento.
Le conté a Lena mi historia, y ella escuchó atentamente cada cosa que yo le contaba y me miraba cada vez más fascinada. Nuestra relación se volvió muy fuerte, muy unida, y eso me gustaba.
Presenté a Lena a Tiffany y Dean, y ellos la recibieron con grandes sonrisas y abrazos, con confianza. Actitudes que hicieron que Lena ya no se sintiera tan sola.
Luego de 18 horas de viaje, llegamos a Italia. Un vampiro entro en el avión a entregarnos las capas negras y los guantes que siempre nos daban para poder salir a la luz del sol, ya que era de día. No reconocí exactamente desde mi posición, que era al fondo, al lado de Lena mientras Dean y Tiffany estaban delante de nosotros, quien era el vampiro que entregaba las capas y los guantes.
Lena comenzó asustarse por el silencio que había en el avión y tomó mi mano, dándole un pequeño apretón. Se lo devolví con una sonrisa mientras me acercaba a susurrarle algo al oído.
-Tranquila, confía en mí –le susurré justo cuando el vampiro llegaba a nosotras.
-Bueno, Bella, veo que ya te adueñaste de otra –dijo Demetri entregándonos nuestras capas. Lena le frunció el ceño a Demetri, defendiéndome.
-Sí, ves muy bien Demetri –dije con una sonrisa falsa- Lástima que no viste cuando mataron a tu novia, ¡Ups! No debí decir eso…–dije haciéndome la tonta y la arrepentida. El me gruñó antes de girarse y caminar malhumorado hasta la puerta del avión.
-¡Bien, Bells! –me felicitó Dean en un susurro mientras otros vampiros de alrededor se giraban a sonreírme una vez que Demetri pasaba. Lena me sonrió orgullosa.
-Así se trabaja aquí, mientras más sabes, tienes más armas a tu favor –le dije guiñándole un ojo. Ella me sonrió asintiendo.
-Bien, es hora de bajar. Colóquense sus capas, hermanos –dijo Demetri antes de bajarse del avión con su capa ya puesta.
Le hice seña a Lena para que se colocara la capa mientras yo me ponía la mía. Esas capas me hacían sentir mala, y gorda. Lena vio la expresión en mi rostro cuando me coloqué la capucha y me sonrió.
-Si no te conociera y te viera con eso puesto, me darías mucho miedo –dijo Lena haciendo que Dean y Tiff rieran.
-Tienes suerte entonces –le contesté guiñándole un ojo y ayudándola con la capucha.
Bajamos del avión con los molestos guantes puestos, mientras que en mi mano derecha llevaba mi pequeña maleta y con la izquierda tenía tomada la mano de Lena. Con ella íbamos detrás de Demetri, a pedido de Aro. Él quería que yo siempre estuviera al frente, para mi mala suerte.
-Odio estos estúpidos guantes –protestaba Tiffany detrás de nosotras.
-Yo igual –dijo Dean que se encontraba al lado de Tiff.
-¿Quién no? –comenté sarcásticamente metiéndome en la conversación.
Demetri bufaba por el tema de nuestra conversación.
-Yo no los odio –dijo Gina, otra vampireza que reclutaban los Vulturis, metiéndose en la conversación.
Demetri se giró le sonrió a Gina y le guiñó el ojo, mientras ella le sonreía insinuándosele.
 -Tu no odias nada que tenga que ver con él –dije con desprecio mirándola.
-Obvio que no –contestó ella.
-Por supuesto, y no lo odias porque eres una vendida.
-¿Qué insinúas? –me preguntó haciéndose la tonta.
-Oh, vamos, ya todos saben que te acuestas con Demetri por interés –le contesté fríamente haciendo que Demetri tosiera fingidamente y nerviosamente mientras los demás atrás mío se reían, incluso Lena.
Ella se quedó petrificada en el lugar y esperó a que yo pasara. Todos me temían, yo sabía muchas cosas que a nadie le convenía que yo hablara. Lena apretó mi mano llamando mi atención.
“Eres mi ídola, Bella” me halagó Lena con una sonrisa en su rostro. Gesticulé un “gracias” con mis labios antes de volver mi mirada al frente.
Dos horas luego de tanto caminar, nos encontrábamos en el pasillo que entraba al gran salón, donde Aro, Marco y Cayo se encontraban en sus tronos, como siempre.
-Llegamos al horno –bromeó Dean susurrando permitiendo que únicamente Tiffany, Lena y yo escucháramos su comentario.
Demetri se paró en seco justo en la puerta y se giró a hablarnos.
-Espero, mis hermanos, que recuerden las reglas de la casa –dijo con una sonrisa burlona mirando a Lena y a mí.
Él no había dicho nada sobre las reglas en todo el trayecto a Lena, como se supone debía haber hecho, y pensaba que de esa forma yo la defendería y me terminarían echando, pero lo que él no sabía era que yo ya se las había dicho a Lena mucho antes de que el avión despegara.
Con Lena le devolvimos la sonrisa antes de que él se girara a abrir la puerta del salón. Entramos primeras, seguidas por todos los reclutados.
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Dejen coment!!! Las kiero!! ♥
Ally**

domingo, 3 de julio de 2011

Bella POV
-No puedes seguirte escondiendo –podía sentir su fija mirada en mí- ¿Dónde quedó mi Bella fuerte? ¿La que no le tiene miedo a nada? –levanté mi mirada incrédula y la clave en sus ojos.
-Yo no tengo miedo de volver, solo…estoy…confundida…–dije mientras volvía mi mirada a mis pies.
-Admítelo, también tienes miedo –dijo en tono divertido.
-No tengo miedo –dije cortante.
-Si lo tienes –insistió.
-No lo tengo.
-Si lo tienes.
¿Lo tenía? ¿Acaso tenía miedo de volver a encontrarme con aquel vampiro de ojos dorados?
-No lo tengo.
-Sí, lo tienes.
-Haber, chica lista, ¿a qué se supone que tendría que tenerle miedo?
Ella pensó durante unos segundos, ideando su respuesta antes de contestarme.
-Quizás, tienes miedo a reconocer lo que sientes por él…-dijo con su sonrisa de “descubrí tu secreto”.
-¡¿Qué?! –pregunté alterada- Kimberly, ¿te estás escuchando?
-Vamos, Bella. Ambas sabemos que si el chico no te importara, hace tiempo hubieras ido por él sin ningún problema y sin nadie que pueda detenerte –dijo firme con esa sonrisa. Dirigí mi mirada atónita de vuelta a mis pies balanceantes.
¿Acaso Kimberly tenía razón? ¿De verdad me importaba el vampiro de ojos dorados? Y si así era, ¿qué era lo que sentía por él? ¿Por qué mi pecho ardía de tristeza con el solo hecho de pensar en no volver a verlo? ¿Por qué mi pecho dolía como los mil demonios ante el pensamiento de matarlo?...
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Bueno niñas!! Que me dicen?? Le sigo?? ;)
Las quieroo!! <3
Ally**
Capitulo Tres
Dolor y placer
Bella POV
Corrí lo más rápido que pude mientras el llanto que tenía trabado en mi garganta dolía, mucho más que aquel ardor del dulce y exquisito olor que poseía el vampiro de ojos dorados. Podía sentir las lágrimas deslizarse por mi rostro, esas lágrimas de Vampsolts que dolían como una punzada en mi estómago, esas rojas lágrimas que me impedían ver hacia donde iba, o que tenía al frente; esas lágrimas que me nublaban la vista y me hacían ver todo de color rojo.
Gracias a ellas, no me fije de la raíz que salía a la superficie de un árbol en el medio del bosque, y tropecé con ella, cayendo hacia el frente, boca abajo. Me arrodillé en el suelo, abracé mi estómago y mis brazos, y dejé que el llanto saliera. Más que llanto parecía un aullido de dolor, pero la realidad era esa. Cada llanto de Vampsolt, dolía como si un camión con cargas pesadas te pasara por encima.
¿Qué me había pasado? ¿Por qué había sentido su aroma tan atractivo hacia mí? ¿Por qué, al final, lo miré de una forma extraña, casi pacífica o atractiva, y no como mi presa? No encontraba respuesta a todas esas preguntas.
Mi llanto, cada vez se iba volviendo más y más doloroso, y audible. Sentía en mi estómago un golpe, que dolía como los mil demonios, con cada gota que caía por mi rostro; sentía mis ojos arder con cada lágrima que se escapaba, esas rojas lágrimas que parecían sangre.
-¡Bella! –escuché el grito de Max antes de sentir sus brazos a mi alrededor y sus manos acariciar mi espalda- Tranquila, -intentó calmarme mientras me sentaba en su regazo y me acurrucaba en su pecho. Yo no dejé de abrazar a mi estómago, que dolía- ¿Qué ocurrió? -preguntó mientras secaba las lágrimas de mi rostro.
-N-nunca…me había p-pasado, -tartamudee entre medio del llanto- el vampiro…
-Por favor, dime que no hiciste una estupidez –me interrumpió mientras suspiraba.
-No, pero…estuve apunto…-conteste hipando.
-¿Qué ocurrió? –volvió a preguntar- Lo único que vi por la ventana de mi clase, fue a ti, salir corriendo hacia el bosque, y a uno de los vampiros seguirte hasta la entrada.
-¿Qué? –pregunté atónita alejándome de él para mirarlo al rostro. 
-Sí, te vi a ti correr hacia el bosque, y uno de los vampiros, el de pelo cobrizo para ser más exactos, te siguió hasta la entrada –lo miré sorprendida.
-¡¿Y?! –exigí saber.
-Y yo que se, Bells. La vampiriza, la de pelo negro, lo agarró antes de que llegara a más adentro.
Quedé en estado de shock. ¿Cómo era posible que el vampiro me haya seguido? Quiero decir, era posible, pero era extraño. La verdadera pregunta era, ¿por qué lo había echo?
-Bella, ¡dime de una vez qué ocurrió!
-¡No lo se! Su aroma era distinto al de cualquier otro vampiro, y…me…atrajo…-contesté bajando mi mirada. Él no contestó, solo se quedó en silencio, sumergido en sus pensamientos.
Luego de unos minutos, en los que estuvimos allí sentados, se escuchó el timbre desde el Instituto, indicando que el día había terminado. Max me levantó, y me abrazó por los hombros mientras íbamos caminando hacia el estacionamiento, donde seguramente se encontraban Kimberly y George. 
Cuando estuvimos a la vista de todos, muchas miradas desagradables y acusantes de los estudiantes se posaron sobre nosotros. ¡Malditos humanos! Lo último que me faltaba, sentirme intimidada por ellos…
Suspiré frustrada justo cuando Kim se me acercó y limpió mi rostro antes de llegar al estacionamiento mientras Max se dirigía al auto en el cual George ya se encontraba dentro, esperándonos.
-¿Estas bien? –me preguntó Kimberly preocupada. Asentí sin mirarla a los ojos, sabía que ellos no expresaban lo que yo decía. Ella pasó uno de sus brazos por mis hombros y fuimos caminando hacia el auto.
Cuando llegamos a él, me giré inconciente, o quizás MUY conciente, buscándolo con la mirada entre todos los humanos presentes. Mis ojos se toparon con aquellos ojos dorados, solo que ahora se veían entristecidos y confundidos. Bajé mi mirada y me subí al auto, recostándome en el asiento observando por mi ventana como el estacionamiento se perdía a lo lejos y a toda prisa.
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-“La tua cantante…” –susurró Riley interrumpiendo mi relato de todo lo que había ocurrido ese día con el vampiro de ojos dorados.
-¿Qué?
-Dijiste que la sangre te atrajo, -dijo mirándome serio. Asentí- eso quiere decir que esa sangre canta para ti, Bella –fruncí el ceño confundida- Lo que quiero decir es que esa sangre esta “hecha” en especial para ti, el monstruo de tu interior, lo que somos, te torturará hasta que esa sangre no corra por el interior de tu garganta…-me estremecí con sus palabras. A veces, el tono tétrico y espeluznante de Riley no ayudaba demasiado.
-Gracias, Riley –dije en tono irónico, a lo que él soltó una pequeña y burlona risa.
Se levantó del sofá individual en el que estaba y caminó hacia mí, que también estaba sentada en uno de ellos al frente de él. Una vez que llegó a mí, colocó sus manos en los brazos del sofá, dejándome atrapada entre el respaldar del sofá y su cuerpo.
-De nada, -dijo con su rostro demasiado cerca del mío antes de juntar sus labios con los míos.
La relación que tenía con Riley era solo de una noche, aparte de que él era el líder del aquelarre. Pasábamos una noche llena de placer que nos otorgábamos el uno al otro, pero nada más. Él, como hombre, dejaba mucho que desear, a mí opinión, pero no podía negar que era muy bueno en la cama.
Sus labios comenzaron a bajar por mi cuello, dejando besos húmedos que provocaron que comenzara a jadear mientras cerraba mis ojos. Esos profundos ojos dorados volvieron a mi mente.
-Riley, no estoy de humor ahora…-dije al recordar todo lo que había ocurrido ese día.
-Pero yo sí, -dijo antes de tomarme por la cintura y alzarme. Rodee su cintura con mis piernas únicamente por inercia, antes de que me pegara contra la pared con rudeza y sus labios atacaran los míos con ferocidad.
-Riley, -dije contra su boca intentando quitarlo, pero cuando me di cuenta de que nada serviría me dejé llevar, como hacía siempre.
Su lengua luchaba contra la mía en una batalla que parecía no tener fin, ni ganador mientras sus manos iban despojando, mejor dicho rasgando, de mi cuerpo toda tela existente. Seguí sus mismas acciones, no me quedaría de brazos cruzados mientras él me dejaba desnuda y a su merced.
Riley besaba y lamía cada centímetro de mi piel, haciéndome olvidar todo lo ocurrido, hasta sorprendiéndome cuando abrí mis ojos y me encontré recostada en su cama, doblemente reforzada para este tipo de ocasiones, por lo que éramos.
Todo el aire innecesario que poseía en mis pulmones se salió de golpe, al mismo tiempo que un delicado gritito, en el momento en que su lengua hizo contacto con mi clítoris masajeándolo lentamente, dándome demasiado placer. Jugó con mi sexo lamiéndolo, y acariciándolo con sus expertos dedos al mismo tiempo. Grité con fuerza su nombre cuando me dejé llevar por el fuerte orgasmo. Si alguna cualidad poseía Riley, esa era la de saber cómo darle placer a una mujer.
Comenzó a subir por mi cuerpo de vuelta a mis labios, donde pude saborear mi propio sabor con ese salvaje beso. Su miembro comenzó a rozar mis labios íntimos y juguetear con mi clítoris, haciendo que gruñidos de placer y frustración se perdieran en su boca, al mismo tiempo que su burlona risa en la mía.
De la nada, soltó el beso y deje de sentir su miembro contra mi sexo, dejándome confundida y realmente frustrada. Abrí los ojos para encontrarme con la sonrisa petulante de Riley. Lo miré confundida y con el ceño fruncido, cuando de repente sentí sus miembro introducirse en mí con fuerza y sin delicadeza alguna. Grité con todas mis fuerzas mientras encajaba mis uñas en su espalda, haciendo que él gruñera.
Comenzó a entrar y salir con rudeza y rapidez, sin darme tregua alguna, pero dándome el mayor de los placeres. Enredé mis piernas en su cintura para ayudarlo con las embestidas, aunque no era necesario, él me conocía y sabía cómo me gustaba. 
-Oh si, Riley, así, sigue, sigue…–mi voz estaba entrecortada y jadeante, el calor era inmenso, estaba cerca de sentir la deliciosa explosión.
-Así, Bella, vente para mi, cariño –él me tomo de la cadera y me levanto un poco, sus arremetidas se hicieron más rápidas y alocadas, estábamos cerca.
Siguió y siguió, hasta que sentí el placer envolverme, sentí mi cuerpo tensarse y convulsionar, el calor que comenzó a emanar en todo mi cuerpo era indescriptible, eche mi cabeza hacia atrás y arquee mi espalda pegándome más a él.
-¡Ahhh, si! ¡Riley! –solté y caí rendida sobre la cama.
Luego de unas cuantas embestidas más departe de él, sentí cómo me llenó por completo dejándose caer sobre mi cuerpo tembloroso.
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Chikas!! Aca les dejo cap de uno de mis fics favoritos, aunque aveces lo descuide un poquito ^_^ Espero les guste, y espero sus coments!! =)
Ally**
 
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