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lunes, 1 de agosto de 2011

“When everything seems like the end, don’t forget to look upstairs, send a wish upon a star, and wait the miracle happen…” 
Summary: ¿Qué ocurre cuando alguien pide un deseo a una estrella? ¿Crees que ese deseo se cumplirá? Isabella sí lo creía posible. “-Deseo que Edward vuelva a ser el que era antes…-susurró la castaña cerrando sus ojos y suspirando. Una ráfaga de viento sopló, y ella supo que su deseo se cumpliría.” LEMMON. B/E.

2. Capitulo Dos
Send a wish upon a star
By Ally Cullen-Black
&.
“…don’t forget to look upstairs, send a wish upon a star…”
—Vamos, Bella, ¡verás que te divertirás a lo grande! —Gritó Alice desde el otro lado de la línea del teléfono. Bella rió, ya se la imaginaba a su amiga dando saltitos en su lugar.
—Vamos, Bella. —Insistió Rosalie, otra de las amigas de Bella. La rubia había sido amiga de Alice desde el kínder, siempre fueron ellas dos, y cuando la duende ingresó a Bella en el grupo luego de su llegada desde Phoenix, no dudó en recibirla con los brazos abiertos. Lástima que durara tan poco, ya que meses después, en los que Bella aún seguía con Edward, tuvo que cambiarse de Instituto gracias a su comportamiento “tan salvaje”, pero su amistad floreció a pesar de ello.
—Ya es tiempo de que te distraigas un poco…—Dijo la rubia con un tono que sonó a “tengo un plan en mente”, mientras se escuchaba una risita de fondo de parte de Alice.
—¿Por qué esa frase me asusta? —Preguntó Bella segura de que sus amigas se llevaban algo en mente.
—Solo di que sí, y luego verás.
—De acuerdo, pero…
—¡Genial! Nos vemos en la noche, Bells. —Interrumpieron ambas a Bella despidiéndose y colgando el teléfono.
—Dios… ¿en qué me metí? —Susurró Bella para sí misma mientras guardaba su móvil en el bolsillo trasero de su Jean y bajaba las escaleras, dirección hacia la cocina.
Ella tenía la menos intención en salir ese sábado en la noche, pero le era fiel a sus amigas, y era una mujer de palabra, por lo que no tenía escapatoria. Aún así, le veía el lado positivo. A lo mejor, esta salida le daba una segunda oportunidad, esa que tanto deseaba.
Mientras buscaba una botella de jugo en la heladera, su móvil vibró en su bolsillo, haciendo que ella saltase del susto, como lo hacía casi siempre que la tomaba desprevenida. Tomó su celular y vio que en la pantalla decía: “Nuevo mensaje de: Jacob”. Apretó el botón de “leer” con una sonrisa en su rostro.
“Cariño, Rosalie y Alice acaban de llamarme para avisarme que esta noche saldrían. Irás, ¿no es cierto? Te estaré esperando… Jake.”
Isabella aún se asombraba de la rapidez de sus amigas en organizar algún evento. En un abrir y cerrar de ojos ya tenías toda una fiesta organizada a la perfección, con vestimenta incluida para cada persona. Eran unas expertas, y eso que aún no tenían carrera.
La castaña sonrió mientras apretaba el botón de “contestar”, pero antes de poder escribir algo, el timbre sonó. Bella dejó su jugo sobre la mesa, y fue a abrir la puerta con el móvil en su mano. Cuando abrió, se encontró con un Jacob, apoyado en el umbral de la puerta, con esa típica pose de “no me importa nada”, y con esa perfecta y blanca sonrisa que la hacía delirar.
—Espero no te importe, pero quería comprobar yo mismo si irías o no…—Dijo el moreno acercándose y abrazando a Bella por la cintura. Ella le devolvió el abrazo rodeando con uno de sus brazos el cuello de Jake, mientras que con el que tenía el móvil, guardaba el mismo en su bolsillo.
En ese momento, la imagen de Edward parado cerca de allí, viendo como ella y Jacob se abrazaban muy estrechamente, hizo que Bella se tensara. ¿Qué es lo que hacía él allí parado? ¿Por qué su rostro daba la sensación de que quería asesinar a alguien? ¡¿Por qué demonios estaba allí?! Jacob se dio cuenta de que Bella se había tensado, por lo que la soltó y se giró para averiguar el porqué.
Jacob bufó al ver al idiota de Edward Cullen parado allí, observando todo con sus brazos cruzados, mirándola a ella y luego a él, como si quisiera hacerle entender al moreno que Bella era de él. Estaba muy equivocado, y se lo demostraría. 
Y luego, todo ocurrió muy rápido. Al menos, de esa forma lo vivió Isabella.
Jake se volvió hacia ella, tomó su delicado rostro entre sus manotas, y la besó. La besó de una forma en la que hacía mucho tiempo no la besaban. Él al principio, la besó sencillamente, pero luego entreabrió sus labios, acariciando el labio inferior de Bella con su lengua. Ella no entendió que le pasó en ese momento, solo se dejó llevar mientras enredaba sus dedos en el cabello del moreno y éste la tomaba por la cintura, pegándola a su pecho y caminando con ella hacia el interior de la casa; donde una vez adentro, con el pie, cerró la puerta en las narices de Edward, metafóricamente.
El beso siguió. Ninguno de los dos dio indicio a querer cortar con aquello, y a Bella eso le dolía. Porque sabía que a pesar de que en realidad no estuviera engañando a nadie, su corazón le gritaba que lo hacía, y ese alguien, era ella misma. Pero no paró, sino que dejó que las cosas subieran de temperatura.
Jacob, al notar que Bella lo seguía en sintonía con aquel beso, se animó a más. Sus manos se pasearon por dentro de la remera la castaña, acariciando la piel de su espalda, haciendo que temblara por el calor ardiente de sus manos que tanto lo caracterizaba, mientras ella tiraba del cuello de su remera, pegándolo más a su cuerpo.
En eso, su móvil vibró en su bolsillo trasero, haciendo que ambos se sorprendieran y parasen todo. Ambos se separaron con la respiración agitada mientras Bella sacaba su móvil. En la pantalla decía: “Nuevo mensaje de: Edward”. La castaña frunció el ceño confundida mientras apretaba el botón “leer”.
“Veo que ya te has olvidado de mí. Te felicito, y realmente deseo que seas feliz, si es que puedes, con el perro. Edward.”
Bella sintió su cuerpo hervir por la furia. Quería golpearlo por ser tan imbécil, quería aplacar su furia pegándole a algo, pero se calmó al ver la sonrisa de Jacob. Esa que hacía que sus piernas temblaran. Ella se la devolvió y guardó su móvil bajo la atenta mirada de su acompañante. Bajó su mirada ante el sentimiento de cohibición.
—Esta noche, no te me escapas…—Bella se sorprendió al escuchar el susurro de Jake en su oído. ¿En qué momento se había vuelto a acercar?
Ella levantó su mirada y le sonrió. —No pretendo escaparme…—Contraatacó antes de volver a besarlo.
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—¿Quieres algo de beber? —Le preguntó Jacob a Bella en el oído, gracias a que la música en el club estaba a todo volumen.
—No estaría mal. —Contestó ella en el oído del moreno. Él le sonrió sugestivamente antes de levantarse de la mesa e ir hacia la barra.
Bella, mientras tanto, movía ligeramente su cuerpo aún sentada siguiendo el ritmo de la música. Ella veía a sus amigas, Alice y Rosalie, cómo bailaban pegadas a sus respectivos novios, Jasper y Emmet, haciéndole recordar cuando ella bailaba de esa forma con Edward y todas las mujeres querían asesinarla con la mirada. Rió ante ese recuerdo.
—¿Sola? —Bella se paralizó al escuchar esa voz a su espalda. Esa voz que hizo que los bellos se le pusieran de punta y temblara cuando su aliento chocó contra su oído. ¿Cómo demonios él había llegado allí? Ella se giró hacia él con el rostro serio.
—¿Qué haces aquí, Edward? —Le preguntó de mala gana. Él bufó para sus adentros. ¡Cómo odiaba cuando ella lo trataba de esa forma! Se sentía tan…tan…tan imbécil. Sí, esa era la palabra, I-M-B-É-C-I-L. No solo por ser él mismo el causante de tanto rencor, sino por el amarla con cada fibra de su ser y no decírselo, no gritarlo a los cuatro vientos por miedo a que ella lo rechazara.
—Lamento desilusionarte, pero no, no te seguí, cariño. —Bella rodó los ojos mientras se volvía a su lugar. —Vine a divertirme. —Le susurró el cobrizo en el oído, sabiendo que ese era su punto débil. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Bella, pero uno placentero. Él sonrió satisfecho. —¿Y tú? Veo que te dejaron sola. ¿El perro no supo complacerte?
—Eres un idiota, Edward. —Dijo Bella poniéndose en pie dispuesta a irse, pero se sorprendió al chocar con el enorme cuerpo de Jacob.
Ambos hombres se miraban con desafío. Como cuando dos leones se enfrentan el uno al otro por su presa. Ella no entendía por qué, pero presentía que todo eso no iba a terminar bien.
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—Son unos idiotas, ¡ambos! —Protestó la pequeña duende mientras limpiaba el labio lastimado de su amiga con un algodón cubierto de un líquido marrón, que supuestamente cumplía la función de cicatrizante. Bella emitió un gemido de dolor ante la presión de su amiga, gracias al enojo, sobre la lastimadura. —Oh, lo siento, Bells. —Se disculpó Alice apenada.
—Está bien, cariño. —Dijo Bella restándole importancia. —Solo deja que yo lo haga, ¿de acuerdo?
—Está bien. —Contestó Alice entregándole a Bella el algodón. La pequeña duende apoyó sus codos sobre la elegante mesa de vidrio que había en el medio de la cocina mientras veía cómo su amiga fruncía el ceño e intentaba omitir pequeños gemidos de dolor cuando apoyaba el algodón sobre la lastimadura.
¡Cómo deseaba matar a los dos idiotas que habían hecho todo ese daño! Ambos eran unos imbéciles. Edward y Jacob se habían agarrado a los puñetazos en medio de la pista del club por Bella, y ella, intentando separarlos, había recibido una trompada de Jacob en el costado de su labio, haciendo que cayese al suelo por el golpe y comenzara a sangrar. Eso fue lo último que Edward necesitó para tirarse encima del perro y querer matarlo a golpes. ¡¿Quién putas se creía él para lastimar a Su Bella?! Gracias a Dios, Jasper y Emmet interfirieron en el asunto, al igual que varios guardias que terminaron echándolos del lugar.   
—¡Oh, diablos! —Ambas escucharon el insulto proveniente de Edward desde la sala, donde se encontraba junto con Jasper.
—¡Demonios, Edward! Quédate quieto, hombre. —Protestó Jasper, a lo que Alice salió disparada hacia la sala, dejando a Bella sola en la cocina. Ella suspiró dejando el algodón sobre la mesa y caminando hacia el gran ventanal.
Todo era una mierda. Él era la causa que todo lo fuera. ¿Por qué no podía dejarla ser feliz? ¿Por qué siempre estaba en el medio de todo? ¿Por qué le gustaba que así lo fuera? ¿Por qué le gustaba que él siguiera tras de ella sabiendo que no hacía más que lastimarla?
Ella levantó su mirada al cielo nocturno, cubierto de estrellas, intentando que de esa forma las lágrimas que golpeaban con salir no lo hicieran. Cuando una estrella fugaz llamó su atención. Ella siempre creyó en todo lo que su madre decía:
—Siempre que veas una estrella fugaz, pide un deseo. Te puedo asegurar que se cumplirá.
—¿Lo prometes, mami? —Preguntó una soñolienta Bella de cuatro años, cargada en los brazos de su madre. Ambas estaban en el balcón de la habitación de la niña, viendo una hermosa lluvia de estrellas fugaces que solamente ocurría cada varios años.
—Lo prometo, cariño. Tú solo confía…y cree. —Contestó Renné besando la frente de su amada hija.
Isabella volvió a suspirar viendo aquella estrella. “Confía y cree”. Esas palabras le llegaban al alma. Ella cerró los ojos y llevó su mano izquierda a su pecho, donde se encontraba su corazón.
—Deseo que Edward vuelva a ser el que era antes…—Susurró la castaña tan bajo, que casi ni se escuchó. Una ráfaga de viento sopló contra su rostro, haciendo que su cuerpo temblara, y que una extraña corriente eléctrica recorriera su cuerpo. No entendía, pero sabía que tarde o temprano su deseo se cumpliría.
Summary: Isabella Swan no es la típica chica de 17 años, torpe, indefensa e inocente. Ella es atrevida, rebelde, decidida, no le importa decir lo que piensa ni lo que los demás piensen de ella, y, por sobretodo, es la chica más deseada de todo el Instituto desde que llegó. Cualquier chico moriría por tenerla, cualquier chica desearía ser su mejor amiga, Isabella era el objetivo de todos. Pero ella ya tenía a sus dos objetivos bien fijados. Pero, ¿qué ocurrirá cuando ellos terminen siendo diferentes a lo que aparentan?

Advertencia: Contiene escenas sexuales explìcitas -por eso el rating M, daa-, lees bajo tu propia voluntad. Persona que no les gusten los trios, RETROCEDAN. No me hago responsable bajo advertencia.
En este cap, no hay trio, pero si MUCHO LEMMON…Sobre todo trata de Dominación y Sumisión, así que mentes NO abiertas, sensibles e inocentes...ya saben...xD

Cancion ultra-mega-archi-super necesaria para este cap: S&M de Rihana. (Si quieren pueden tambien escucharla junto con Britney Spears) ;)
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9. Capitulo Nueve: Pain and Pleasure-Parte Dos
“The affliction of the feeling leaves me wanting more…”
Naughty Game
By Ally Cullen-Black
&.
Bella POV
-Extrañaba poder hacer esto contigo…-dijo con la voz muy ronca antes de perderse entre mis piernas.
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Su lengua lamió con suavidad mi clítoris, y luego lo succionó ligeramente; para después lamerme completamente, penetrándome profundo y consistente. Luego volvió a mi clítoris mientras sus dedos volvían a mi cavidad, haciendo círculos, intentando volver a encontrar mi punto débil.
Oh, Dios…Gemí descontrolada perdida en el placer. ¡Ughj, Daniel! Grité arqueándome y tomando con fuerza las sábanas a mis costados en puños cuando mordió con fuerza mi clítoris y al mismo tiempo que me penetraba con rudeza con ¡tres dedos! Volví a sentir ese escalofrío de placer, esa corriente eléctrica del dolor mezclada con ese maldito sentimiento que tanto amaba. ¡Joder!
Sabes que aquí no hay ningún Dios, solo YO te estoy dando placer…Dijo sacando sus dedos y volviendo a penetrarme, quitándome el aliento de golpe. Así que quiero oírte gritar MI nombre, preciosa. Dijo antes de volver su lengua a mi centro.
Huummm…Daniel…Gemí sin soltar las sábanas de mis manos. Él sonrió mientras se levantaba y volvía a posicionarse encima de mí sin quitar sus dedos de mi interior.
Eso es, cariño. Dijo besando y lamiendo mi cuello. Grita mi nombre…
Daniel…Lloriquee arqueándome.
¡Grítalo! Gritó algo molesto mientras sus dedos volvían a salir y a penetrarme sin suavidad.
¡¡DANIEL!! Grité casi quedándome sin pulmones cuando sentí mi orgasmo golpearme con fuerza y casi sin aviso. Él sonrió satisfecho mientras se llevaba sus dedos a su boca y los saboreaba.
¿Por qué me hacía esto? Él sabía que nuestro juego ya había terminado hace mucho tiempo. Sin embargo, él seguía insistiendo, seguía torturándome de esa forma tan placentera. Él seguía siendo masoquista, yo…
Ángelbella: -No…mientas…-me reprendió agitada por nuestro orgasmo.
Devilbella: -Tú sigues siendo masoquista, Bella. No puedes negarlo…-dijo tragando en seco.
Suspiré agitada para mis adentros.
Mmmm… Te ves tan sexy toda sudada cuando te vienes…Dijo Daniel mordiendo su labio inferior. Y aún sigues siendo mi dulce y masoquista gatita…Se burló con una maldita y atractiva sonrisa.
Le devolví la sonrisa antes de girarlo y sentarme a horcadas sobre él. ¿Quieres ver quién es más masoquista de los dos? Le pregunté con malicia mientras lamía su cuello y mis manos se deslizaban rasguñando con fuerza su pecho hasta llegar a la V de su abdomen que me marcaba el camino hacia su amigo. Él gruñó cerrando sus ojos.
Joder, Bella…Gimió echando su cabeza hacia atrás.
Ángelbella: -La venganza no es buena, pero creo que existen excepciones…-dijo cruzándose de brazos.
Devilbella: -¡Págale con la misma moneda, cariño! -gritó entusiasmada.
Ahora fui yo la que rió burlonamente mientras me deslicé hacia abajo lamiendo su pecho, hasta llegar al inicio de sus pantalones desprendidos. Se los terminé de quitar con su ayuda, junto con los sexys bóxers negros que llevaba puesto. Tomé entre mis manos su enorme y grueso miembro, toqué fuerte con mi pulgar la punta, haciéndolo gemir alto. No me resistí y reemplacé mi lengua por mi dedo.
Puta madre. Gimió Daniel entre dientes arqueándose. Sonreí mientras mis manos subían y bajaban, acariciando su longitud, pasando a veces mis uñas. Volvió a gemir. ¡Demonios, Isabella! ¡Hazlo de una maldita vez! Gritó desesperado. Sonreí en mi interior antes de metérmela de golpe hasta mi garganta. Todo su cuerpo se tensó.
No es que fuera muy experta en el tema de sexo oral, pero sí sabía cómo hacérselo a él, cómo le gustaba. Daniel era el único afortunado al que se lo hacía, yo no era de andar dándole mamadas a cualquier idiota que se me cruzaba. Sí me lo cogía, pero nada de sexo oral. Al menos por mi parte; si ellos decidían hacerlo, era su voluntad.
Daniel comenzó a mover sus caderas embistiendo en mi boca. Llevé mis manos a los costados de sus anchas y varoniles caderas, deteniéndolo y encajando con fuerza mis uñas mientras movía mi cabeza de arriba hacia abajo, succionando y moviendo mi lengua en espiral. Raspando a veces su miembro con mis dientes al mismo tiempo que acariciaba con mi lengua su punta. Obviamente, sin dejar de hacer fuerza con mis uñas en sus costados, provocándole dolor y placer al mismo tiempo.
Oh, mierda… ¡Joder, Bella! Gritó gimiendo mientras sentía su miembro palpitar en mi boca cuando se vino. Tragué todo relajando mi garganta al mismo tiempo que soltando de a poco el agarre de mis uñas.
Cuando lo dejé limpio, me levanté y lo vi con los ojos cerrados y el ceño fruncido, todo sudado y con la respiración acelerada, que hacía que su pecho se levantara y bajara con rapidez. Sonreí satisfecha mientras me sentaba a horcadas sobre él, y comenzaba a lamer su cuello.
Eres una pequeña y sádica demonia. Dijo llevando sus manos a mis caderas antes de suspirar por mis caricias.
Tú me soltaste, ahora atente a las consecuencias…Le contesté en el oído antes de morder el lóbulo de su oreja, haciéndolo soltar un gruñido.
Suerte que aprendí cómo domar, ¿no? Dijo con tono divertido. Sus manos comenzaron a subir hasta llegar a mis pechos, acariciándolos y tirando de los pezones un poco. Reí ante su estúpido comentario.
Daniel volvió a tomar mis labios entre los suyos con fuerza mientras rozaba su punta contra mi clítoris. El gemido que se me escapó ante el roce se perdió en su boca mientras nuestras lenguas luchaban en una guerra por dominar el lugar del otro.
Cógeme, Daniel. Dije cuando me separé un poco de él, pero dejando que nuestros labios se rozaran. ¡Cógeme ya!
Él gruñó antes de hacerme sentar de golpe sobre su erección, penetrándome profundo. Gemí su nombre alto echando mi cabeza hacia atrás y encajando mis uñas en sus hombros. Daniel volvió a gruñir ante el agarre de mis uñas en su piel antes de llevar sus labios a mi cuello mientras yo volvía a ponerme derecha.
Tan malditamente mojada… ¡Ugh! Tan malditamente estrecha… malditamente perfecta. Gimió contra la piel de mi cuello mientras yo movía mis caderas en círculos. Sus palabras solo hicieron que me excitara aún más si es que era posible.
Mierda. Gemí cuando tomó mis caderas con sus manos y comenzó a hacerme saltar sobre él.
Luego, entre medio de las embestidas, fue bajando sus manos hasta mis nalgas, para luego meter su dedo corazón en mi ano haciéndome ver distintos colores cada vez que cerraba mis ojos por el placer.
Mmmm, muero por darte fuerte y duro por allí…Gimió en mi oído haciendo círculos con su dedo en mi ano mientras yo no dejaba de montarlo.
¡Puta madre! ¡Siiii! Grité completamente ida por el placer cuando bajó su rostro hasta tomar uno de mis pechos en su boca; y lamer desesperado mi pezón.
Oh, sí, nena. Gimió alejándose y soplándolo. No tienes…¡Ugh!…idea cuánto te extrañé estos días. Dijo antes de morder con fuerza mi pezón justo cuando me penetraba de golpe con su miembro y su dedo en mi ano. Gemí con fuerzas, podía sentir cómo las gotas de sudor caían por mis sienes.
Eres…un maldito…masoquista. Logré terminar la oración mientras seguía cabalgándolo.
Ya no aguantaba más, sentía cómo todo se arremolinaba en mi bajo vientre, cómo algo luchaba por explotar.
¡Ugh! Voy a…Dije jadeante antes de venirme con fuerza, llevándolo a él conmigo.
¡Siiii! Gritó rasguñando mi espalda, haciendo que me arqueara gimiendo, aumentando el estado de mi orgasmo.
Ángelbella: -Oh, mi Dios… Estoy exhausta...-dijo jadeante.
Devilbella: -Por los mil demonios… Lo odio, pero al mismo tiempo necesito de esto más seguido…-dijo ensoñadoramente.
“Ni lo sueñes” pensé en su dirección. Ella solo suspiró.
Daniel se dejó caer hacia atrás, llevándome a mí con él mientras sentía cómo me llenaba completamente. Ambos nos quedamos así, en esa posición y en silencio. Lo único que se escuchaba era nuestra respiración jadeante.
¿Qué haces aquí? Aparte de lo obvio. Aclaré cuando me sonrió levantando una ceja.
Tu madre estaba preocupada por ti. Lo miré con el ceño fruncido mientras me salía de él. Ugh… Cariño, no me tientes. Revolee los ojos. Él soltó una risa entre divertida y maliciosa. Charlie la llamó avisándole que se iba a no sé dónde con Carmen, y que te quedarías sola por un par de meses. Ella iba a venir a verte, pero como justo me salió un viaje hacia aquí, le aseguré que pasaría a verte. Concluyó guiñándome un ojo. Le saqué la lengua antes de girarme dándole la espalda.
Estaba cansada, necesitaba dormir. Habían sido demasiadas emociones para dos días. Pero sentí su fornido brazo rodear mi cintura y comenzar a bajar hasta mi centro mientras su cuerpo se pegaba al mío.
Oh, no, cariño. Susurró sensualmente en mi oído. Tengo pensado hacerte llegar a varios orgasmos más antes de irme…Dijo antes de meter dos de sus dedos en mi interior.
Ángelbella: -¡¿Más?! -lloriqueó rendida.
Devilbella: -¡¡Siiii!! Aquí viene la segunda ronda…-gimió entregada.
Gemí dejándome llevar.
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Chikas!! No me maten, ya se con QUIEN es que ella esta follando, pero explicacion y bla, bla, bla, tiene su tiempo... ;) Confien! xD
Ya saben, cualquier consulta, duda, o whatever... Un coment o MNS en Face (privado o no, como ustedes prefieran), es suficiente... =)
Las kiero!! ^_^
Ally**

lunes, 18 de julio de 2011

Bella POV
-Cógeme, Daniel -dije cuando me separé un poco de él, pero dejando que nuestros labios se rozaran- ¡Cógeme ya!
Él gruñó antes de hacerme sentar de golpe sobre su erección, penetrándome profundo. Gemí su nombre alto echando mi cabeza hacia atrás y encajando mis uñas en sus hombros. Daniel volvió a gruñir ante el agarre de mis uñas en su piel antes de llevar sus labios a mi cuello mientras yo volvía a ponerme derecha.
-Tan malditamente mojada… ¡Ugh! Tan malditamente estrecha… malditamente perfecta -gimió contra la piel de mi cuello mientras yo movía mis caderas en círculos. Sus palabras solo hicieron que me excitara aún más si es que era posible.
-Mierda -gemí cuando tomó mis caderas con sus manos y comenzó a hacerme saltar sobre él.
Luego, entre medio de las embestidas, fue bajando sus manos hasta mis nalgas, para luego meter su dedo corazón en mi ano haciéndome ver distintos colores cada vez que cerraba mis ojos por el placer.
-Mmmm, muero por darte fuerte y duro por allí…-gimió en mi oído haciendo círculos con su dedo en mi ano mientras yo no dejaba de montarlo.
-¡Puta madre! ¡Siiii! -grité completamente ida por el placer cuando bajó su rostro hasta tomar uno de mis pechos en su boca; y lamer desesperado mi pezón.
-Oh, sí, nena -gimió alejándose y soplándolo- No tienes…¡Ugh!…idea cuánto te extrañé estos días -dijo antes de morder con fuerza mi pezón justo cuando me penetraba de golpe con su miembro y su dedo en mi ano. Gemí con fuerzas, podía sentir cómo las gotas de sudor caían por mis sienes.
-Eres…un maldito…masoquista -logré terminar la oración mientras seguía cabalgándolo.
Ya no aguantaba más, sentía cómo todo se arremolinaba en mi bajo vientre, cómo algo luchaba por explotar.
Daniel volvió a tomar mis labios entre los suyos con fuerza mientras rozaba su punta contra mi clítoris. El gemido que se me escapó ante el roce se perdió en su boca mientras nuestras lenguas luchaban en una guerra por dominar el lugar del otro. 
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Woow!! Y?? Que me dicen?? Gusta?? =D
Dejen coment!! Las kiero!! 
Ally**
Advertencia: Este cap contiene lenguaje fuerte y escenas sexuales muy explícitas. Tema: Dominacion y Sumision. Si nos les gusta, retrocedan!!! No me hago responsable bajo advertencia...
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Capitulo Ocho
Pain and pleasure-Parte Uno
Bella POV
-Vamos, Bella. Te lo suplico… ¡CONTESTA EL MALDITO TELÉFONO! -gritó alguien a lo lejos. Abrí mis ojos lentamente intenté levantarme, pero la fuerte punzada que se produjo en mi cabeza hizo que volviera al suelo. ¡Puta Madre! ¡Dolía como los mil demonios!
-¡¡ISABELLA MARIE SWAN!! ¡CONTESTA EL PUTO TELEFENO SI NO QUIERES MORIR JOVEN! -volvió a gritar la inconfundible voz de Alice, solo que esta vez la escuché un poco más cerca- Es un caso perdido, ¡no contesta! -chilló Alice a alguien del otro lado de la línea antes de cortar.
Me decidí por volver a intentar levantarme, y lo logré, con dificultad pero lo hice. Y una vez que lo hice, todo se me cayó encima, el dolor y la repulsión se mezclaron, y lo sentí subir. Allí venía el vómito. Corrí hacia el baño, me arrodillé frente al retrete y evacué todo dentro de él mientras muecas de repugnancia se prolongaban en mi rostro. ¡Diablos!
Devilbella: -¡Sigues viva! -dijo apareciendo- ¡¡Puaj!! ¡Malditos efectos secundarios! -protestó con muecas de asco en el rostro.
Ángelbella: -Bueno, por esta vez, no voy a decir “te lo dije” -dijo con las mismas muecas de Devilbella.
Devilbella: -Vete al cielo…-dijo sacándole la lengua.
Ángelbella: -Idiota, -le respondió con la misma acción.
Me puse de pie una vez que estuve segura de que el vómito no volvería, abrí el grifo del agua, lavé mi cara y mis dientes, intentando que el asqueroso sabor del vómito se fuera.
Levanté mi mirada al espejo, y la cabrona con cara de muerta que me devolvió el reflejo no se parecía a mí. Con todo el cabello enmarañado, bolsas oscuras debajo de los ojos, los cuales estaban rojos, labios hinchados, como si recién hubiera terminado de tener sexo con alguien.
¡Ja, que divertido!
Me saqué le lengua a mí misma antes de girarme y encender la ducha. Fui a mi habitación a buscar mi ropa, y volví al baño a bañarme. Pero solo consistió en colocarme en cuclillas y dejar que el agua cayera sobre mi espalda, esperando que así se me fuera un poco el efecto de los caramelos. Luego de que me sentí mejor, me levanté y terminé de ducharme. Salí y me sequé con la toalla para poder cambiarme. Me vestí únicamente con unas bragas blancas con enorme corazón rojo dibujado en la parte trasera y uno pequeño adelante, a un costado de mi cadera; un sostén a juego, y una musculosa blanca que llegaba unos centímetros por arriba de mis bragas. Estupendamente cómoda.
Estaba ya vestida, en frente del espejo del baño peinándome, cuando escuché el teléfono sonar. Lo pasé por alto y me dirigí a mi habitación, a tomar otro de mis caramelos. Los vi allí esparcidos por mi cama, por lo que los guardé pero dejando tres afuera, los cuales tomé a todos juntos.
-¿Hola?....... ¡Loco! Deja un mensaje…-reí ante mi voz grabada que sonaba cuando iban a dejar un mensaje.
-Bella, ¿estás allí? -preguntó la preocupada voz de Alice- Por favor, contesta…-pidió con súplica. No me gustaba oírla así, pero no quería atender, escuchar o hablar con alguien. Necesitaba estar sola.
Devilbella: -Espero que estés hablando de humanos únicamente…-dijo con voz amenazadora.
Ángelbella: -¡Déjala en paz! ¿Qué no ves que no se encuentra bien? -dijo reprendiéndola.
“¡Gracias!” pensé. Ambas bufaron por mis pensamientos.
Alice siguió insistiendo en el teléfono mientras yo me hacía de oídos sordos. Encendí el equipo de música, donde comenzó a sonar mi canción favorita: Lady Marmalade de Christina Aguilera y otras artistas. Bajé las escaleras mientras movía mis caderas al son de la canción. Fui hacia la cocina en busca de algo para desayunar. Comí cereales y exprimí unas naranjas para hacer jugo. Muy nutritivo.
Mientras comía, el teléfono seguía sonando, y cuando los mandaba al buzón de mensajes, siempre era Alice, pidiéndome que contestara. Cuando terminé mi desayuno, dejé todo en el lavaplatos y fui a mi habitación a cambiarme. Salir a correr me iba a ayudar a aclarar mis pensamientos. Llegué a mi habitación, y el teléfono volvió a sonar. Resoplé molesta mientras lo tomé y contesté.
-¡ALICE! Estoy bien, ¿sí? ¡No necesitas torturarme con tus llamados cada dos minutos! -grité molesta y cansada de su persistencia. Pero esa era una de las características de Alice, y aún así la quería.
Escuché una risa burlona del otro lado. -Lamento desilusionarte, pero no soy Alice…-dijo la masculina voz de Edward.
Ángelbella: -¡Oh, Dios Mío! -dijo casi derritiéndose.
Devilbella: -¡Oh, demonios! ¡Y tú le gritaste, y lo confundiste con Alice! -dijo ocultando su rostro entre sus manos.
-Oh…-fue lo único que salió de mis labios en contestación.
Ángelbella y Devilbella: -¡¿Es lo mejor que se te ocurre?! -me gritaron ambas desesperadas.
“¡Cállense! ¡No me están ayudando!” pensé sacudiendo mi cabeza. 
Él volvió a reír. -¿Cómo se encuentra Mi “Chica atrevida”? -dijo con tono sexy que hicieron a mis piernas flaquear.
Ángelbella suspiró ensoñadora.
Devilbella: -¡¡Su… dijo SU Chica atrevida!! -dijo saltando ansiosa.
Reí estúpidamente.
-Estoy bien, gracias, Edward -dije su nombre lo más sensual que pude. Lo oí suspirar.
-¿Por qué no atendías? -preguntó más serio.
-No tenía ganas -contesté sinceramente recostándome sobre mi cama.
-Cuánta sinceridad…-dijo con ironía. Reí divertida.
-Cariño, esas es una de mis características -dije entre medio de la risa. Justo en ese momento sonó el timbre- Ups, lo siento, debo irme -dije cortando el teléfono, sin si quiera dejar que me saludara.
Bajé rápido las escaleras y abrí la puerta de un tirón, sin importarme cómo estaba vestida. Me paralicé cuando lo vi.
-¿Qué ha…-no terminé de preguntar que me tomó por la cintura, empujándome hacia adentro, y cerrando la puerta con su pie.
Me apoyó contra la pared más cercana, tomando mis muñecas por encima de mi cabeza con una de sus manos, y colocando su rodilla entre medio de mis piernas, para de esa forma, sostenerme en el aire mientras que rodeaba mi cintura, pegándome a su cuerpo, con el brazo que le quedaba libre.
-Te extrañé, nena -susurró Daniel en mi oído, haciendo que mis bellos se erizaran. ¡Demonios! ¡¿Por qué mierda me excitaba que hiciera eso sabiendo que era un maldito abusador y el novio de mi madre?!
-I-Imbécil…-dije jadeante gracias a que comenzó a bajar por mi cuello, lamiéndolo y mordiéndolo ligeramente.
Ángelbella: -No logras nada, insultándolo…-dijo reprobatoriamente suspirando de placer.
Devilbella: -Insúltalo todo lo que quieras, pero el muy maldito sabe llevarnos al orgasmo…-dijo mordiendo su labio inferior dejándose llevar.
Y por más que lo odiara, Devilbella tenía razón. A pesar de que lo odiara con toda mi alma, él sabía cómo me gustaba el sexo, él sabía hacerme llegar a la cima y pedirle más, si es que fuera posible…
-Como extrañaba esa boca tan sucia y atrevida…-dijo mordiendo su labio mirando los míos entreabiertos, de los cuales salió un gemido reprimido por sus palabras.
Tomó mi labio inferior con sus dientes y lo mordió con fuerza, mientras que hacía a un lado mis bragas y me penetraba con dos de sus dedos. Un grito de dolor y placer salió de lo más profundo de mí ser, mientras escalofríos del mismo sentimiento viajaban por las venas de mi cuerpo. Soltó mi labio y comenzó a mover sus dedos en círculos, haciendo que jadeara descontrolada.
-Siempre tan estrecha…tan lista…tan húmeda para mí…-dijo con voz ronca en mi oído antes de morder el lóbulo de mi oreja.
Ángelbella: -Oh, Santo Dios…-gimió.
Devilbella: -¡Ughj! ¡Puta Madre! Mal nacido que sabe cómo darnos placer…-gimió.
-Ughj…Da-Daniel…ya…yo…no…no… ¡Diablos! -jadeé arqueándome al sentir sus dedos salir y entrar en mí con rapidez. Él rió triunfante.
-Sé que no puedes resistirte -dijo pasando su lengua desde mi clavícula, pasando por mi garganta y mi mentón, hasta atrapar mi labio inferior entre los suyos, el cual lamió y mordió al mismo tiempo. Gemí con fuerza- Déjate llevar, cariño -susurró una vez que soltó mi labio.
Ángelbella: -Dios, perdóname, pero me rindo…-gimió rindiéndose.
Devilbella: -¡Demonios! No lo resisto, ¡necesito más! -gimió entregándose.
-¡Joder! -medio grité-gemí al sentir sus dedos tocar mi punto débil en mi interior. El sonrió arrogante- Maldigo tus putos dedos…-jadeé dejándome llevar. Me rendí, no lo aguanté más.
-Hermosa y tentadora boca sucia…-dijo antes de penetrar con su lengua mi boca con furia mientras sacaba sus dedos de mi interior, haciendo que un gemido se perdiera en su boca, y soltaba mis manos para poder tomarme por la cintura para cargarme. Rodeé con mis piernas su cintura, correspondiéndole al beso.
Él conocía la casa de Charlie a la perfección, por lo que no necesitó indicaciones para llegar a mi habitación. Cuando llegó, me recostó sobre mi cama antes de sacarse su camiseta, dejándome contemplar su torso lleno de abdominales bien marcados; desprender su pantalón, quitarse sus zapatos, y luego recostarse sobre mí, volviendo a atacar mis labios. Daniel era diez años mayor que yo, pero aún así, aparentaba más joven ya que su físico tan cuidado y su rostro varonil hacían babear a toda la población femenina de cualquier lugar y edad. Maldito Casanova profesional.
Rápidamente, me quitó la musculosa blanca y el sostén que llevaba puesto. Me arrancó de un tirón las bragas y abrió mis piernas bruscamente. Mi respiración era acelerada y salía a jadeos, gracias a la brusquedad de sus movimientos, de su desesperación… ¡estaba volviéndome loca! Su lengua se deslizó por mi vientre, pasando a mis caderas, y todo el alrededor de mi centro, haciendo que mis caderas se levantaran instintivamente hacia él mientras el muy idiota me miraba con picardía y una puta sonrisa pervertida que me derretía.
-Extrañaba poder hacer esto contigo…-dijo con la voz muy ronca antes de perderse entre mis piernas.
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Waa!! Me encanto este cap....y el que viene, ¡Uff! 
¡¡Siiii!! Mi "Daniel" es Ian Somerhalder!!!! ♥ Y chicas, imagínenselo todo así malito... (me hiperventilo) Les voy a dejar un adelanto del que viene para que no se me enojen, ;) 
Dejen Coment!! Las kiero!!!
Ally**

viernes, 15 de julio de 2011

Capitulo Siete
Recuerdos-Parte uno
Bella POV
-Hablamos luego, Emm -grité mientras corría hacia dentro del Instituto, ya que nuestra charla nos había llevado más del tiempo debido, y estábamos llegando tarde. A él pareció no importarle, ya que estaba en su último año.
-De acuerdo -me devolvió el grito.
Corrí lo más rápido que mis piernas me permitieron a mi primera clase: Ballet. Ingresé en el vestuario y me cambié, luego fui al salón, donde ya todas estaban reunidas.
-Lo siento, -me disculpé cuando las profesoras me miraron reprobatoriamente. Ellas lo pasaron por alto y la clase comenzó.
-Bueno, empecemos. Cada una a un extremo de las barandas -dijo la profesora antes de que todas comenzaran a correr ubicándose donde lo habían indicado. Me giré buscando a mis amigas, y vi a Alice con su espléndida sonrisa llamándome para que me ubicara delante de ella, y a Rosalie detrás con expresión resentida y seria. Fui con una sonrisa intentando disimular el nerviosismo.
Una vez todas ubicadas, la profesora comenzó: -¿Listas? Y uno, y dos, y tres, y cuatro, y arriba… De nuevo…
-¿Qué ocurrió anoche? -me preguntó desde atrás Alice mientras hacíamos los clásicos pasos de ballet con la música.
-¿A qué te refieres? -le pregunté haciéndome la tonta. Sí sabía a qué se refería.
Y las voces en mi cabeza comenzaron a hablar. Mi conciencia, que solo aparecía cuando estaba drogada o borracha, y muy pocas veces lo hacían cuando estaba “normal”.
Ángelbella: -Ups, nos descubrió. Te dije que sería malo…-me reprendió el angelito, o mejor dicho “la angelita”, que cada vez que aparecía, se sentaba en mi hombro derecho. Ella estaba vestida con un adorable vestido blanco que llegaba hasta unos centímetros por arriba de mis rodillas, sus pies descalzos, y como siempre, la fina aureola encima de su cabeza. Su pelo caoba caía en cascada por su espalda.
Devilbella: -¡Ahí sí tú! Sigue haciéndote la tonta, picarona…-dijo ‘la demonia’ que se sentaba en mi hombro izquierdo guiñándome un ojo. Ella estaba vestida con un sexy vestido rojo, escotado y demasiado corto, y unos tacos, también rojos, de muerte. Unos pequeños cuernitos salían del costado de su cabeza.
-Anoche, Emmet no volvió a casa -dijo Alice seria. Tragué en seco. ¿Cómo se supone que le iba a decir “Sí, me acosé con tu hermano que apenas lo conocí ayer”? Sí, claro. Y me decían estúpida.
Ángelbella: -Mmm…tienes razón…-concordó conmigo mi angelita.
Devilbella: -Buen punto. ¡MIENTE! -me gritó mi demonia preocupada.
-Tranquila, no me molestaría si es que algo hubiera ocurrido, es su vida. Solo me preocupa Rosalie…-dijo Alice sinceramente.
Ángelbella: -Oh-oh… Creo que hiciste algo muy malo, Isabella -me reprendió Ángella.
Devilbella: -¡Perra! ¡Sabías que a Rosalie le gustaba! -me gritó Devilla- Repito: ¡MIENTE! -dijo asintiendo.
Le hice caso, otra no me quedaba. No iba a decirle que me había acostado con Emmet, sabiendo que Rosalie escuchaba.
-Es que no ocurrió nada -mentí girándome a Alice y Rosalie, que estaba detrás de ella escuchando todo, cuando las profesoras salieron del salón cortando todo, ya que el director las había llamado- Anoche, Emmet me llevó a mi casa y dijo que tenía que irse a otro lugar. Nos despedimos y se fue. No ocurrió nada -creo que en ese momento gané el premio a la “Mejor mentirosa”.
Ángelbella: -Mmmm, esto no terminará bien…-dijo ocultando su rostro entre sus manos.
Devilbella: -¡¿Ganaste?! Yo creo que eres campeona, hermana -dijo riendo sarcástica.
¡Oh, genial! Se suponía que ellas estarían de mi lado…
Ángelbella: -Oh, sí, ¡pero tú nunca me escuchas! Siempre la escuchas a ella -dijo señalando con desprecio a Devilbella.
Devilbella: -Entonces, ¡ríndete, cariño! -le contestó sacándole la lengua.
Ángelbella: -¡¡NUNCA!! -gritó.
¡¡YAA!! Aghj, como odiaba cuando se peleaban así. Comenzaba a sentir jaqueca.   
Alice y Rosalie me sonrieron, y la clase continuó mejor. Cuando terminó, las tres fuimos al vestuario riendo. Luego de vestirnos, fuimos a la cafetería a desayunar.
-Vayan, yo las sigo luego -dije desviándome hacia mi casillero a buscar mis libros para la clase que seguía luego del desayuno.
-De acuerdo -contestaron ambas y siguieron su camino mientras que yo el mío.
Pero antes de llegar, escuché las voces de mis dioses y la de Emmet, por lo que no pude evitar acercarme hasta ellos a escondidas.
Ángelbella: -Esto terminará mal, cariño. ¡Vuélvete! -dijo preocupada.
Devilbella: -¡Oh, vamos! Solo serán unos segundos. Yo quiero saber más de esos dioses…-dijo sonriéndome. Yo también quería.
Ángelbella: -¡¿A quién quiero mentir?! Yo también quiero…-se dio por vencida suspirando. Sonreí para mis adentros.
-Emmet, sabemos que te acostaste con Isabella -dijo el rubio cruzándose de brazos mientras que el cobrizo estaba apoyado perezosamente contra los casilleros.
Devilbella: -Ughj, se ve tan sexy con esa mirada de malo…-dijo mordiendo su labio inferior.
Ángelbella suspiró.
-¡No sean idiotas! Claro que no -contestó Emmet cruzándose de brazos. Tenía que ayudarlo.
-Emmet, los seguimos -dijo el cobrizo serio.
Ángelbella: -Oh, oh…-dijo perpleja.
Devilbella: -¡Oh, mierda! -dijo sorprendida.
Sentí mis piernas flaquear ante la confesión de Jasper. Adios a la posible ayuda… ¡Puta madre!
-Okey, está bien. Lo hice, ¿y cuál es el problema? -contestó Emmet sin sentirse cohibido.
-¿Cuál es el problema? -repitió Edward antes de soltar una risa seca.
-Ella es nuestra, Emmet -contestó Jasper firme. Me paralicé.
Devilbella: -¡¡¿¿Qué demonios??!! -gritó con la mandíbula por el suelo, metafóricamente.
Ángelbella: -Oh. Mi. Dios. -dijo con los ojos abiertos como platos- ¿Dijo lo que mis oídos oyeron?
Devilbella: -No, él hablaba de la abuela…-contestó sarcásticamente. Ángella la miró enojada.
¿Conocen ese dicho que dice: “La curiosidad mató al gato”? Así me sentí cuando sentí una manos tomarme por la cintura, y con fuerza, pegarme contra los casilleros. Un gritito se me escapó por la sorpresa.
-Hola, Bells -dijo Félix con su boca muy cerca de la mía.
Ángelbella: -Oh, genial. Gracias, Dios. Lo que nos hacía falta…-dijo cruzándose de brazos.
Devilbella: -¡Puta madre! ¡¿Quién mandó a este imbécil!? -dijo casi matándolo con la mirada.
Me hubiera gustado que él pudiera verla, creo que saldría corriendo con una de esas miradas.
-¿Qué quieres, idiota? -le pregunté con desprecio.
-Woow, ayer no dijiste eso cuando me besaste -dijo colocando su mano en mi cintura y apoyando su antebrazo contra los casilleros al lado de mi cabeza. Intenté quitar su mano de mi cintura, pero el muy imbécil tenía fuerza.
-¡Ja! ¿En serio creíste que te besé porque me gustas? No seas idiota, Félix -dije soltando una risa sarcástica- Fuiste muy audaz para abusar de mí, ¿pero no lo eres para reconocer una venganza?
-Oh, cariño, me quedó bien en claro lo que hiciste -dijo antes de robarme un beso.
-¡Eres un imbécil! -dije intentando pegarle una abofeteada, pero su mano tomó mi muñeca y me volvió a aventar contra los casilleros.
-¿Te gustaría volver a recordar viejos tiempos? De seguro quieres saber lo que ocurrió aquella noche, ¿o no? -preguntó con su rostro demasiado cerca del mío.
Mi respiración comenzó a acelerarse, al igual que el palpitar de mi corazón. Maldito hijo de puta. Deseaba con todas mis fuerzas poder recordar aquella noche, pero al mismo tiempo, una parte de mí no quería hacerlo, me decía que no sería bueno.
-Tomaré ese silencio como un sí -dijo volviendo a acercar su boca de nuevo contra la mía, y volver a besarme. Imbécil- Esa noche estabas completamente ida, era tu primera vez volando…-fruncí el ceño moviendo mi cabeza, intentado no escuchar. Su mano me detuvo tomándome por la barbilla- No tienes idea lo que disfruté tocándote, lamiéndote, corrompiendo a la inocente Isabella Swan, mientras tú te morías de placer debajo de mi cuerpo.
-Basta, por favor…-pedí, supliqué mientras las lágrimas se me escapaban. No quería seguir escuchando, no me hacía bien.
-No, no, no, cariño. Mereces saber la verdad -dijo limpiando una de mis lágrimas con su pulgar. Repulsión, era todo lo que sentía aparte de dolor- ¿Sabes que fue lo mejor de todo? -preguntó antes de sonreír abiertamente mientras yo sentía una profunda punzada en el pecho y cerraba mis ojos- Que luego de haberte cogido como se me dio la gana, me gané quinientos dólares -abrí mis ojos sorprendida- Sí, cielo, fue una apuesta.
Sentí mi cuerpo perder las fuerzas, y mi mente volar a ese momento.
Recordaba, muy borroso, cómo Félix se vestía y hablaba con alguien.
-Maldito suertudo -dijo Demetri su hermano mirándome con hambre. Yo estaba toda enredada en las sábanas de aquella habitación morada, desnuda y completamente drogada.
-Una apuesta es una apuesta -dijo Félix antes de que otra persona, que no reconocía, que estaba al lado de Demetri, le dio un fajo de billetes.
Volví a mí cuando escuché un grito que hizo que Félix me soltara y se alejara.
-¡¡Maldito hijo de puta!! -gritó Edward antes de abalanzarse sobre Félix y comenzar a golpearlo una vez que cayeron al suelo.
-¡Edward! -gritó Jasper corriendo hacia él- ¡Vamos, hombre! ¡Dale más duro! -le alentó comenzando a darle patadas al cuerpo derribado de Félix que estaba debajo del de Edward.
-¡Pendejos! -corrió Emmet intentando apartar a su hermano y a su amigo del magullado Félix- ¡Déjenlo! ¡Recuerden dónde estamos!
Cuando Emmet los pudo separar, Félix se levantó lento y con dificultad. Y una vez que estuvo sobre sus pies, Emm se giró hacia él y le dio un puñetazo en el rostro, tirándolo otra vez al suelo.
-Eso es por ser un mal nacido, imbécil -dijo dejándolo en el suelo. Mis tres protectores se giraron hacia mí, mirándome con lástima. ¡Como los odié en ese momento!
No me gustaba que me miraran de esa forma, lo odiaba, sin importar de quien viniera. Me levanté del suelo, ya que cuando Félix se había apartado de mí, mis piernas me traicionaron, y salí corriendo; como lo hice aquella mañana, como alma que lleva el diablo. Las malditas lágrimas se deslizaban por mis mejillas, sentí mi pecho contraerse por el dolor, y una repulsión en mi estómago, que me hacían dar ganas de vomitar.
-¡Bella! -escuché el grito de mis dos dioses, pero no me giré, solo corrí más rápido.
Correr. Era lo único que podía hacer en ese momento, y parecía ser la única solución. Corría hacia mi casa, aunque quedara lejos. Me importaba una mierda el Instituto, no podía seguir allí adentro, me sentía…asfixiada. A veces, mientras corría, mis piernas volvían a traicionarme, haciendo que cayera al suelo y mis rodillas se rasparan, al igual que mis manos y codos. Todo era una mierda. Deseaba tanto irme lejos, muy lejos. Y sabía qué podría ayudarme.
Entré a mi casa, cerré con fuerza la puerta de la entrada a mis espaldas, y corrí a mi habitación. Busqué dentro de mi mesita de noche la cajita donde yo guardaba mis caramelos, y una vez que la encontré, los esparcí por toda mi cama.
Ángelbella: -Generalmente, no estaría de acuerdo con lo que vas a hacer, pero esta es una excepción…-dijo antes de besar mi mejilla derecha y desaparecer.
Devilbella: -Solo intenta no matarte. Aunque todo sea una mierda, me divierto contigo…-dijo antes de hacer lo mismo que Ángella, besar mi mejilla izquierda y desaparecer.
Tomé dos o tres en mis manos, y las tomé a todas juntas mientras mis lágrimas seguían saliendo. Y repetí la acción varias veces. Luego me recosté sobre el suelo, mirando al techo, que comenzaba a verse borroso y empezaba a girar. Cerré mis ojos dejándome llevar por algo que me tiraba. Si amanecía viva, sería un milagro.
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O.O ¿¿Que pasara?? jijiji... ;) Espero que les haya gustado mis niñas!! Ya adelante como dos caps mas!! Estoy felizz!!!!!!!!!! Wii!! xD
Bueno, me calmo.... Ahor si, les agradesco a todas por seguirme! LAS AMOO!!! ♥
Besoos!! Se me cuidan!!
Ally**
 
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