Busca en el blog :)

  • Twitter
  • Facebook
  • Google+
  • RSS Feed

domingo, 13 de noviembre de 2011


“When everything seems like the end, don’t forget to look upstairs, send a wish upon a star, and wait the miracle happen…”
Summary: ¿Qué ocurre cuando alguien pide un deseo a una estrella? ¿Crees que ese deseo se cumplirá? Isabella sí lo creía posible. “-Deseo que Edward vuelva a ser el que era antes…-susurró la castaña cerrando sus ojos y suspirando. Una ráfaga de viento sopló, y ella supo que su deseo se cumpliría.” LEMMON. B/E.

3. Capitulo Tres
Send a wish upon a star
By Ally Cullen-Black
&.
“…and wait the miracle happen.”
—Bella, cariño, ¿te importa si nos vamos? —Preguntó Alice entrando con Jasper en la cocina. La aludida sacudió su cabeza volviendo en sí y contestándole a su amiga al mismo tiempo. —¿Segura?
—Tranquila, estaré bien. —Aseguró Bella girándose a su amiga y abrazándola.
—Si se vuelve terco o insoportable, llámame. —Dijo Alice refiriéndose a Edward mientras correspondía al abrazo.
—Si necesitas que venga por ti, llamas. ¿Sí, Bells? No quiero que te vayas caminando, ¿oíste? —Dijo Jasper serio antes de ir y abrazar a su casi cuñada una vez que las dos amigas, casi hermanas, se soltaran.
—Okey, si la situación lo requiere, llamaré. —Contestó Bella antes de acompañarlos hasta la puerta de la tan conocida casa de los Cullen.
En la puerta, se despidieron de Bella con abrazos, otra vez, mientras que a Edward le dirigían un seco y resentido “Adiós”. La pareja estaba enojada con Edward, ya que gracias a él y al estúpido de Jacob Black, Bella estaba mal, tanto emocionalmente como físicamente. Parecía muerta en vida -exagerando un poco-.
—¿Crees que estarán bien? —Le preguntó Alice a Jasper una vez que éste subió al auto, luego de ella.
—No lo sé. Solo espero que Edward abra los ojos de una vez por todas y ocurra un milagro. —Contestó sinceramente Jasper mientras emprendía en viaje hacia su departamento.
Alice suspiró pesadamente. —Eso espero…
Bella vio como el auto de su amiga se alejaba con rapidez. Ingresó en aquella casa llena de recuerdos y cerró la puerta con cerrojo. Se quedó aún dándole la espalda a Edward, que estaba sentado en el sofá, gimiendo de dolor, intentando curarse solo. Ella se cansó de escucharlo así, por lo que se giró y fue hacia él.
—Deja que te ayude. —Dijo quitándole el algodón de su manota y sentándose a su lado. Él la observó confundido y aliviado al mismo tiempo. ¿Quién más que ella para curarlo? Cada vez que él se peleaba con alguien de esa forma, ella siempre estuvo allí, regañándolo y curándolo.
Su mirada se perdió en el perfecto rostro de Bella. Delicado y suave, ahora con un tono rojo profundo al costado de su labio, donde aquel perro la había lastimado. Él cerró sus manos en puños intentando controlar la furia que sentía.
Bella llenó el algodón con el mismo líquido que Alice le había puesto y una pisca de alcohol, ya que sus heridas eran más profundas que las de ella. Luego se giró hacia él, que la miraba con completa adoración, que luego pasaba a culpa, y luego a neutral -o frío-. Ella pasó por alto todo ello, y tomó el rostro de Edward con la mano libre por el mentón mientras que con la otra, en la que poseía el algodón, lo acercaba a la herida en su rostro. Él intentó reprimir el ardor que sintió cerrando sus ojos y volviendo a cerrar sus manos en puños.
Cuando volvió a abrirlos, observó a Bella concentrada en curar sus heridas con su ceño ligeramente fruncido y su boca entreabierta. Estaba tetándolo.
—¿Cómo está tu labio? —Preguntó Edward sin poder resistirse a las ganas de protegerla que sentía.
Ella se encogió de hombros dejando que una media sonrisa se escapara. —Ha estado peor…—Contestó antes de que ambos soltaran una ligera risa, recordando aquellos tiempos. Gracias al movimiento de ambos, Bella hizo presión sin querer en la herida de Edward, haciendo que éste gimiera de dolor. —Lo siento, lo siento…—Repitió ella quitando el algodón y tomando el rostro de Edward entre sus manos.
Ambos se miraron profundamente a los ojos, como si con esa mirada pudieran conectarse y ver el interior del otro. Como si con esa mirada Edward pudiera ver todo el sufrimiento de Bella por lo ocurrido. Como si con esa mirada Bella pudiera ver el profundo amor con el que él aún la quería.
Edward levantó una de sus manos y acarició una de las mejillas de Bella, en la que justo un poco más abajo estaba aquella lastimadura que lo hacía sentir peor de que ya se sentía. Sus ojos viajaban de esos hermosos ojos chocolates a sus labios entreabiertos.
—¿E-estás…bien? —Preguntó ella sumergida en esos ojos verdes esmeraldas que la hacían volver loca.
—¿Por qué fui tan imbécil? —Preguntó Edward, más para sí mismo que para Bella. —¿Por qué no supe amarte como lo merecías? —Volvió a preguntar juntando sus frentes, quedando sus labios a tan solo centímetros de distancia.
Bella sentía su corazón palpitar tan fuerte que resonaba en sus oídos. Su respiración era agitada, al igual que la de él. ¿Hacía cuánto tiempo había soñado -y esperado- con que él dijera esas palabras, con que él volviera a declararle su amor?
—Edward…—Susurró la castaña sin poder separarse un milímetro del cobrizo.
—Lo siento, amor. Pero no puedo seguir sin ti. —Dijo Edward respirando profundamente, intentando reprimir esas lágrimas que amenazaban con salir. Bella, ante esas palabras, se derritió, metafóricamente; y no pudo evitar que lágrimas se deslizaran por sus mejillas. —No puedo si quiera pensar en verte con otro, no puedo… Siento que muero cuando otro te mira, o si quiera te roza…—Edward tomó el rostro de Bella entre sus manos y la miró a los ojos. Esos ojos chocolates llenos de lágrimas, las cuales limpiaba a medida que se deslizaban por sus mejillas completamente sonrojadas. —Bella…Te amo. —Y con eso, juntó sus labios.
Edward la besó con delicadeza, con dulzura, con… Amor. Un amor que era hermosamente correspondido.
Ella sentía derretirse cada vez que él rozaba su lengua con su labio inferior. ¿Por qué lo amaba demasiado?
Él sentía como si con ese beso volvía a la vida, volvía a respirar. Se daba cuenta de que ella lo era todo para él. ¿Por qué la amaba demasiado?
Ambos se hacían exactamente la misma pregunta, y solo existía una respuesta… Porque ambos estaban unidos, les gustara o no. Era como si hubieran sido creados para estar juntos. Encajaban a la perfección, como las perfectas piezas de un juego de Puzle.
Bella en ese momento, sintió que su Edward de antes había vuelto, y no pudo evitar sonreír contra los labios del cobrizo mientras le rodeaba el cuello con sus delgados brazos. Él también sonrió, alegre de que ella le correspondiera, mientras rodeaba la perfecta y diminuta cintura de la castaña con sus enormes y fuertes brazos.
El beso era lento, tierno. Cada uno exploraba la boca del otro como intentando memorizarse cada toque, cada caricia, cada sabor. No es como si no lo supieran ya a todo eso, pero es que hacía tanto -demasiado- tiempo que no se besaban así, que parecía que nunca lo habían hecho. Parecía que nunca hubieran estado juntos, que ninguno fuera del otro. Ambos se sentían como principiantes, que no saben cómo tocarse, o cómo olvidarse de todo y dejarse llevar.
Ellos se separaron cuando sintieron que necesitaban aire, juntando sus frentes sin querer separarse demasiado.
—Yo también te amo, Edward. —Soltó ella con la respiración agitada. Él no tardó ni dos segundos en volverla a besar mientras se ponía en pie sin soltarla de la cintura, haciéndola levantarse con él.
Mientras la besaba, le repetía una y otra vez cuánto la quería, cuánto la amaba, y sobretodo cuánto lo sentía. Y todo era verdad, no mentía en ni una sola palabra.
En ese momento, ella supo que su deseo se había cumplido. Su Edward había vuelto. Ese del que se había enamorado hacía mucho tiempo atrás. Ese con el que se habían amado una y otra vez, prometiéndose muchas cosas, prometiéndose amor eterno.
—No hables… Solo ámame. —Le cayó ella cuando ya no pudo resistir más.
________________________________________________________
Siento haber demorado con este MINIFIC. ^__^
Pero aquí está, so enjoy it(!
Proximo cap, creo -CREO- que el último. (:
Peace. Out.
Ally C-B.

Capitulo Veinticinco
Juegos y celos
 Bella POV
-¡No vas a poder alcanzarme! –le grité a Edward girando mi mirada hacia él mientras me corría por todo el bosque intentando atraparme.
Hacía horas que habíamos dejado a Alice y Jasper solos, y hacía horas que Edward intentaba atraparme, sin siquiera poder rozarme. Él no podía creer la rapidez con la que corría, y no se acostumbraba a que alguien lo superara en velocidad, ya que él siempre fue el más rápido de su familia.
En el momento en que me giré a gritarle a Edward, no me percaté del oso que había adelante mío con sus crías. Me desvié del camino, logrando no atropellarlos pero dándole ventaja a Edward de que me atrapara. Una vez que lo hizo, me aprisionó contra un árbol, apoyando uno de sus brazos en él y acariciando mi mejilla con su otra mano. Él comenzó a acercarse a mí para besarme, pero me escapé de sus brazos por debajo y corrí dirección al río. Edward bufó antes seguirme mientras yo reía.
No se como lo logró, pero antes de llegar al río, Edward logró alcanzarme tirándose encima de mí, haciendo que yo cayera y juntos rodáramos colina abajo, que daba al río. Ambos reíamos a carcajadas mientras rodábamos, hasta que llegamos al río. Edward terminó encima mío una vez que dejamos de rodar y quedamos justo a orillas del río.
-¿Estas bien? –me preguntó entre risas mientras se alejaba un poco para poder mirarme. Asentí mientras acariciaba sus mejillas.
Edward apoyó su frente en la mía una vez que ambos nos calmamos, y comenzó a besar mi rostro. Empezando por mis mejillas, amagando mis labios, luego mis ojos, que yo los tenía cerrados disfrutando de la sensación que sus besos me producían, pasando a mi frente, luego a mi nariz y la comisura de mis labios.
-Edward, ¿quieres dejar de torturarme? –le pedí con la respiración acelerada. El sonrió divertido antes de besar mis labios.
Me besó con dulzura y suavidad, como si yo fuera un cristal que al primer toque se podría llegar a partir. Me besó con sinceridad, demostrándome en ese delicado beso lo mucho que me amaba, y le correspondí de la misma forma. Quería que el también supiera lo mucho que lo amaba y todo lo que lo había extrañado en esos 15 años, en esa década y media que estuve sin él, sin el amor de toda mi vida humana y el que sería en toda mi eternidad.
Tomé su rostro entre mis manos mientras él pasaba uno de sus brazos por debajo de mi cintura, acercándome a él, mientras se apoyaba en el otro brazo para no posar todo su peso sobre mí. Sonreí internamente, mi Edward era atento en todo.
Sentí la lengua de Edward rozar mi labio inferior, pidiendo permiso para entrar. Permiso que no dude en conceder al instante, abriendo mi boca para darle paso a que nuestras lenguas se juntaran. Ellas siempre realizaban una danza que Edward y yo conocíamos a la perfección, y que disfrutábamos. Comencé a sentir millones de mariposas por debajo de mi estómago, pidiéndome más. La sensación era exquisita y no era estúpida, sabía que me estaba excitando. Y por lo sentía contra mi pierna, Edward estaba igual que yo.
Nuestro beso comenzó a querer pasar a otros niveles, justo cuando escuchamos que alguien se aclaró la garganta. Edward se separó de mí al instante, mientras veía de quien se trataba.
-Acepto que te líes con mi hermana, pero inténtalo en un lugar no tan público –dijo Josh mientras Edward me tendía su mano para ayudarme a levantarme. La acepté notando lo avergonzado que estaba, y noté a su amigo de abajo con vida. Me paré delante de él cubriéndolo, para que no fuera el centro de las bromas de Josh.
“Juro que me las pagarás, Josh O’Conner” le amenacé por mi mente a Josh. El me sonrió divertido mientras Edward me abrazaba por la cintura.
-¿Qué haces aquí, Josh? –le pregunté sin notar que Sophy estaba detrás de él.
-Veníamos a divertirnos un rato –dijo Josh abrazando a Sophy por los hombros.
-Esta bien, nosotros ya desocupamos el lugar para que puedan liarse sin problemas –dije mientras Edward intentaba no reírse. La sonrisa de Josh, desapareció con lo que yo había dicho.
Tomé la mano de Edward y corrí hacia el bosque, antes de que a Josh se le ocurriera decir algo más. Edward se seguía riendo mientras me dirigía a mi casa. Quería presentarle a Lena, además de que yo quería controlar que todo estuviera bien.
-Bella, ¿a dónde vamos? –me preguntó sin soltar mi mano.
-Quiero presentarte a alguien –le contesté con una sonrisa.
Cuando llegamos a mi casa, vimos a Eleazar y Carmen sentados en la silla hamaca que había en el porche mientras se abrazaban. Jaime estaba sentado en el suelo con Lena en su regazo y Nicky a su lado. Los tres reían animadamente.
-Miren quien volvió, -dijo Nicole con una sonrisa.
-La enamorada de la familia –contestó Jaime mientras Edward me abrazaba por la cintura y yo escondía mi rostro en su cuello sonriendo. Lena me observaba con una sonrisa, pero a la vez con confusión.
Edward y yo nos sentamos al frente de ellos sonriendo mientras los tres reían ante el comentario de Jaime.
-Edward, ella es Lena, una nueva integrante de la familia –la presente con una sonrisa- Lena, él es Edward, mi…-lo miré sin saber que decir.
“¿Novio?” le pregunté liberando mi escudo. Él me sonrió feliz antes de contestar.
“¿Eso quieres que sea?” me respondió con otra pregunta. Le sonreí antes de darle un corto beso en los labios.
-Él es Edward, mi novio –lo presenté a Lena con una sonrisa idiota en mi rostro.
Edward comenzó a reír ante mi pensamiento sobre la sonrisa, me había olvidado devolver mi escudo a su lugar. Él bufó antes de hablar.
-¿Por qué devuelves tu escudo a su lugar? Me gusta tu voz mental…-protestó Edward haciendo que los presentes rieran.
-Edward, es incómodo no tener mi escudo en su lugar –dije haciendo un puchero con mis labios. Él rió antes de darme un beso en los labios.
Pasamos un largo tiempo charlando con mis hermanos y Lena, riendo de anécdotas que le contábamos a Edward sobre nuestros juegos, hasta que Josh y Sophy aparecieron y se nos unieron a la charla. Edward y Josh se llevaban muy bien, y los comentarios de ambos eran sorprendentes.
Luego de un rato, Edward y yo decidimos ir a su casa, ya que Esme y Carlisle querían verme. Nos despedimos de mi familia antes de partir hacia su casa, tomados de las manos.
En el camino, Edward se veía tenso, como si algo le incomodara o molestara. No entendía que le pasaba. Hacía minutos él estaba muy bien, riendo animadamente, teniendo una gran relación con Josh, y en ese instante, estaba tenso, perdido en sus pensamientos, sin ninguna sonrisa en su rostro.
-Edward, ¿qué ocurre? –le pregunté mientras seguíamos caminando. Él suspiró antes de contestar.
-¿Qué ocurre entre Felix y tú? –preguntó de golpe, dejándome sorprendida.
Me paré en seco, haciendo que él también lo hiciera y se girara a mirarme. Sus ojos reflejaban tristeza y desilusión. Suspiré pesadamente antes de contestar.
-Lo oíste de la mente de Lena, ¿cierto? –le pregunté entendiendo de dónde había sacado eso.
Lena había sido la única que había visto la forma en que Felix había coqueteado conmigo, y la forma en que yo le contesté.
-No cambies de tema, sé sincera –me pidió algo molesto. Me di cuenta que estaba celoso, y no pude evitar sonreír- ¿Por qué sonríes? No le veo la gracia…
-Edward, entre Felix y yo no ocurre nada. Él no es y NUNCA será mi tipo –le contesté acercándome un poco hacia él.
-Entonces, ¿por qué…
-Le sonreí de esa forma porque me convenía, era la única manera de que Lena podría quedarse a mi lado y no irse con el estúpido de Darren –le interrumpí explicándole el verdadero motivo, mientras acariciaba su mejilla.
Yo ya le había contado por mi mente a Edward la historia de Lena, y se había quedado realmente impresionado, al igual que yo cuando ella me la contó.
Edward suspiró aliviado mientras cerraba los ojos y disfrutaba de mi caricia. Sonreí sin poder evitarlo.
-¿Cuál es la gracia? –volvió a preguntar mientras pegaba su frente en la mía.
-La gracia, es que eres un vampiro celoso –le conteste mientras él me abrazaba por la cintura.
-Yo no soy celoso, me molesta que otros toquen lo que es mío –dijo posesivamente.
Fue la primera vez que lo escuché tan firme, y me gusto esa forma posesiva que salió a la luz de mi Edward. Sonreí antes de besarlo. _______________________________________________________
Girls! Les gustó la remodelación del blog y el cap (?
Dejen coments (!
Peace. Out.
Ally C-B.
 Mi Segunda Vida

Summary: Cuando Edward dejó a Bella, lo hizo con la esperanza de que ella tuviera una humana y feliz vida… ¿Qué hubiera ocurrido si ella así lo hubiera planeado, a no ser por un minúsculo detalle?


Precious Passion


Summary: Bella Swan, una niña de 16 años, secuestrada por una organización de traficantes de jovencitas, obligada a entregar su cuerpo a cambio de dinero, el cual, no era para ella. Pero, ¿que ocurrirá cuando Edward Cullen se cruce en su camino, dispuesto a hacer hasta lo imposible para salvarla y sacarla de ese infierno? Rating: M; contiene lenguaje fuerte, escenas sexuales explicitas, escenas de violación...quedan advertidas!


Naughty Game


Summary: Isabella Swan no es la típica chica de 17 años, torpe, indefensa e inocente. Ella es atrevida, rebelde, decidida, no le importa decir lo que piensa ni lo que los demás piensen de ella, y, por sobretodo, es la chica más deseada de todo el Instituto desde que llegó. Cualquier chico moriría por tenerla, cualquier chica desearía ser su mejor amiga, Isabella era el objetivo de todos. Pero ella ya tenía a sus dos objetivos bien fijados. Pero, ¿qué ocurrirá cuando ellos terminen siendo diferentes a lo que aparentan?


Send A Wish Upon A Star


Summary: ¿Qué ocurre cuando alguien pide un deseo a una estrella? ¿Crees que ese deseo se cumplirá? Isabella sí lo creía posible. “-Deseo que Edward vuelva a ser el que era antes…-susurró la castaña cerrando sus ojos y suspirando. Una ráfaga de viento sopló, y ella supo que su deseo se cumpliría.” LEMMON. B/E.


Beautiful Darkness


Summary: Dos mentes distintas, dos cuerpos distintos, un mismo origen, pero distinta especie. Dos seres completamente diferentes, unidos por un mismo sentimiento…AMOR''


One Shoot: You Lost Me


Summary: “—Por favor, vuelve…—Suplicas con lágrimas en tu rostro que caen sobre el mío. Pero ya es tarde. Ya cerré completamente mis ojos. Ya di mi último suspiro de vida. Ya me sumergí en esa tranquila y pacífica oscuridad de la que las personas hablan. Ya me perdiste…''



The Perfect Soldier



Summary: Ella, el criminal más buscado de todos, entrenada desde niña para hacer lo que hace. Él, el oficial más destacado de todo el FBI, y está detrás de ella desde hace tiempo. Ambos se odian. Pero, ¿qué ocurrirá cuando ya no puedan evitar sentir esa atracción que sienten el uno por el otro? Rating: M. Bella/Edward.


Beautiful Dangerous


Summary: Él; una leyenda en el pueblo, rebelde y con esa fachada de chico malo en el Instituto, sin mencionar que es el rey del sexo. Ella; nueva en el pueblo, reservada y con un gran secreto detrás de su espalda. Y por supuesto, la única que le ha dicho NO al playboy del Instituto. ¿Qué pasará cuando ambos descubran los secretos del otro? E/B. Rating: M.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Summary: Él; una leyendo en el pueblo, rebelde y con esa fachada de chico malo en el Instituto, sin mencionar que es el rey del sexo. Ella; nueva en el pueblo, reservada y con un gran secreto detrás de su espalda. Y por supuesto, la única que le ha dicho NO al playboy del Instituto. ¿Qué pasará cuando ambos descubran los secretos del otro? E/B. Rating: M.
Advertencia: Contiene escenas sexuales explícitas -por eso el rating M, daa-, lees bajo tu propia voluntad. Persona que no les gusten los LEMMONS de cualquier tipo, RETROCEDAN. No me hago responsable bajo advertencia.
Canción ultra-mega-archi-super necesaria: Avril Lavigne_Complicated. Si no van a escucharla mientras leen, directamente NO LEAN… Es casi tan necesaria como respirar.
**
1. Capitulo Uno: Complicated Life
Beautiful Dangerous
By Ally Cullen-Black
&.
Bella se removió en aquella cama, sintiendo las suaves sabanas de seda acariciar su cuerpo desnudo. No pudo evitar que una sonrisa apareciera en su rostro ante esa confortante suavidad. Sintió cómo algo -o mejor dicho alguien- se removió a su lado.
Ella abrió los ojos, sintiendo esa fuerte punzada en su cabeza, y recordó donde se encontraba. No era su cama, no era su casa, y no esa persona especial con la que se encontraba. Ni mucho menos con un príncipe azul como había soñado de niña. No. Mucho menos eso. Era un desconocido, como siempre lo era.
Un suspiro entre agotado y acostumbrado salió desde su interior mientras se ponía en pie -por supuesto que a regañadientes- y comenzaba a buscar su ropa esparcida por toda la habitación. Soltó una silenciosa y ligera risa al encontrar sus bragas sobre el pequeño escenario con una barra americana en el medio.
Se adentró en su ropa en un abrir y cerrar de ojos cuando vio la hora que era. “¡Diablos!” Pensó “Renné va a matarme.” Una vez que estuvo en su ‘ropa de prostituta’ -como la llamaría Renné, su madre-, se acercó al hombre que había estado recostado a su lado en la enorme cama de seda.
—Hey…—Le llamó Bella moviéndole un poco por el brazo, ya que estaba de costado.
Ahora que lo observaba mejor, no parecía ser tan… feo. O viejo. Más bien, era bastante guapo con su cabello negro azabache, su mandíbula cuadrada, y su enorme cuerpo de una piel morena excitante. Parecía tener unos veinti-tantos. Nada mal. “Ojalá hubiera estado menos ebria para recordar algo…” Pensó para sí misma al darse cuenta con la máquina con la que había estado la noche anterior. Ella se golpeó mentalmente recordando el horario y lo que él le debía.
—¡Hey! James…—Intentó llamarlo por su nombre -si es que ese lo era-.
—Es Jacob…—Respondió el chico adormilado mientras se sentaba en la cama refregando sus ojos.
—Lo siento, pero debo irme. —Dijo ella parándose derecha. Él asintió mientras se estiraba a tomar su pantalón y poder sacar su billetera. El pelinegro sacó unos trescientos dólares y se los entregó a la castaña.
Bella los guardó en el bolsillo trasero de su diminuto short, y le dirigió una hermosa y compradora sonrisa al moreno. Él se la devolvió con su rostro aún adormilado.
—Puedes quedarte aquí unas horas más, si lo deseas. Ya hablaré con alguien para que no te moleste si es que quieres dormir. —Dijo Bella mientras comenzaba a dar unos pasos en reversa, dando a entender que tenía que irse.
—Está bien. —Contestó él asintiendo. Bella caminó a grandes zancadas hacia la puerta de salida, tenía prisa. —Oye, Julie, aguarda. —Bella se paró en seco. “¿Julie?” Pensó su mente aún soñolienta. Pero al instante lo recordó. “Nunca des tu verdadero nombre…”. Era una importante regla.
Bella se giró al tal Jacob con una sonrisa. —¿Sí? —Preguntó ella.
—Gracias…—Dijo el chico tapándose el puente de la nariz con nerviosismo. Bella asintió con una sonrisa un poco forzada -casi sin entender el motivo por el cual el chico le agradecía- antes de volverse y salir de aquella habitación.
.
.
—¡¿Dónde demonios estabas?! ¿Tienes idea de la hora que es? ¡¿Qué mierda haces vestida así?! ¡¡Quiero que inmediatamente te cambies de ropa, señorita vuelvo-a-la-hora-que-se-me-plazca!! —Gritaba Renné mientras Bella subía las escaleras a su habitación.
—Sí, sí. Lo que tú digas, Renné. —Le contestó la castaña restándole importancia, haciendo que su madre se enfureciera aún más de lo que ya estaba.
Cuando llegó a su habitación, vio todo su cuarto desarmado y dos enormes maletas sobre su cama. “¿Qué demonios…?” Pensó atónita.
—Si no te hubieras embriagado, hubieras recordado que hoy viajamos a Seattle. —Comentó su madre desde el umbral de la puerta de su habitación antes de bajar las escaleras.
“Demonios… Lo olvidé.” Se dijo para sí misma mientras buscaba un cambio de ropa. Lo necesitaba antes de emprender viaje.
.
.
Casi dieciséis horas de viaje en un avión repleto de niños lloriqueando y hombres que roncaban mientras dormían, no era exactamente un vuelo muy satisfactorio que digamos para Bella. Su madre solo se enterró en sus pastillas antidepresivas -como siempre lo hacía-, terminando profundamente dormida.
Y cuánto deseó ella también poder hacerlo. Pero una de las dos tenía que estar cuerda, y aún más en un avión, ¿no?
Bella comenzó a mirar a todo su alrededor, completamente aburrida, cuando su vista se centró en un hombre no muy viejo, de cabello rubio, cuerpo fornido, y de unos veintitantos -casi llegando a los veinticinco o veintiséis-. Él estaba concentrado en el libro que tenía entre sus manos, pero cuando sintió una mirada sobre él, levantó la vista y se encontró con una par de ojos chocolates de destilaban picardía.
Ambos jugaron durante unos minutos entre miradas, pero Bella no lo soportó más. “Okey. Si Renné puede tener su ‘momento feliz’ con sus pastillas, yo puedo tener el mío.” Se dijo para sí misma mientras se ponía en pie, le guiñaba un ojo al rubio y se dirigía a uno de los pequeños baños que había en los aviones. Antes de entrar se giró y lo vio poniéndose en pie y dirigiéndose hacia ella. Sonrió antes de ingresar seguida por él.
.
.
Bella POV
Los árboles pasaban rápido cada que el auto avanzaba, perdiéndose detrás nuestro. En el auto reinaba el maldito silencio. Solo estábamos Renné, yo y el hombre que manejaba el taxi.
—Pare el auto, por favor. —Dijo Renné al conductor. El hombre frenó, y ella se giró a mí. —Bájate del auto, Bella. —Observé un tanto confundida cómo ella también se bajaba, me abría la puerta e iba hacia el maletero, en la parte trasera del auto.
Me bajé con el corazón latiendo a mil bombeadas por hora. ¿Por qué me sentía así? ¿Cómo si tuviera… miedo? Renné sacó mis valijas y las dejó a un lado de la carretera. Fruncí el ceño confundida cuando sacó dinero de su billetera y me lo lanzó al pecho.
—A unas cuadras de aquí, vive tu padre. Si quieres ir con él, ve. —Dijo mientras volvía al auto. —Y si no, supongo que eso te alcanzará para un cuarto de hotel.
—No quiero tu sucio dinero. —Le dije apretando el puente de mi nariz, intentado calmar la ira que estaba comenzando a esparcirse por mi cuerpo.
—Por favor, Bella. —Dijo ella soltando una seca y arrogante risa. —Como si el que tu consigues fuera limpio a comparación de lo que haces por él.
Solté la misma risa que ella había soltado. —Creo que es de familia. Digo, ambas lo conseguimos de la misma forma, ¿no es así? —Contraataqué antes de que ella me enseñara el dedo del medio y terminara de subirse al auto, y éste arrancara. Perdiéndose a lo lejos.
“¡¡MALDITA HIJA DE PUTA!!” Gritó mi mente consumida por la furia. Sentía mi cuerpo vibrar ante la adrenalina esparciéndose por mis venas. Necesitaba urgente golpearle a algo, por lo que no encontré otra cosa que no fueran mis maletas -las cuales pateé con furia-, y a uno de los muchos árboles -el cual golpeé con mis puños hasta sangrar-.
Me detuve cuando volví en mí, y sentí la sangre deslizarse por mis dedos -al igual que el dolor punzante en los nudillos de mis manos-. ¿Qué hacia ahora? Sinceramente, no tenía ganas de soportar las miradas obscenas de hombres viejos sobre mí. Porque sabía que con el poco dinero que Renné me había lanzado sumado al poco que me había ganado en la noche anterior al viaje -solo unos míseros ochenta dólares de los trescientos que el moreno había pagado por mí-, únicamente me alcanzaba para un sucio cuarto de esos hoteles donde únicamente lo habitan las ratas y algún pobre de la calle con suerte.
La única opción que me quedaba -por más que odiara admitirlo-, era Charlie.
Saqué de la mochila que tenía sobre mis hombros unos cuantos pañuelos para cubrir mis manos ensangrentadas, antes de agacharme a tomar mis maletas y emprender viaje.
Sabía donde vivía Charlie. Antes del rollo de su casamiento, solía ir todos los veranos a su casa. Solíamos tener una hermosa amistad ‘Padre-hija’, pero su estúpida novia, Sue -que ahora era su esposa-, lo arruinó todo. Desde mi relación con Charlie hasta con la de él y Renné. Siempre consideré a Sue un molesto perno en la vida de Charlie, y creo que por eso dejé de visitarlo. Aparte de mi obvia ‘rebeldía adolescente’.
Caminé durante tres horas y media, hasta que visualicé la acogedora -justo como la recordaba- casa de Charlie a unos cuantos metros. Sentía mis piernas de acero realmente pesado -que hacían que la casa se viera tan lejos, y por ello impidiéndome que fuera un poco más rápido-, y mis manos ardían. Cuando por fin llegué, dudé durante… ¿una hora tal vez? Si debía o no tocar la puerta. Pero me decidí y lo hice. A fin de cuentas, él seguía siendo mi padre, ¿no?
Esperé dos minutos antes de que Charlie apareciera, con sus gastadas pantuflas azules que una vez le regalé de niña y su típica y cómoda ropa que siempre usaba cuando no trabajaba. Me examinó de arriba abajo, y noté preocupación en sus ojos cuando vio mis manos y mis maletas. Pero al mismo tiempo estaba serio, frío y con su mirada resentida. Justo como lo recordaba de la última vez que lo vi cuando me sacó de la cárcel por disturbios al pueblo, entre otras cosas.
—Juro que si supiera a donde más ir, no estaría aquí. —Dije con la respiración agitada, intentando crear paz entre nosotros.
—Hiciste bien entonces. —Dijo serio, haciéndose a un lado y dejándome ingresar en su casa.
___________________________________________________________________________________
Waa! ^^ Me gustó como quedó. xD
¿Y a ustedes? C: Dejen coments!
Peace. Out.
Ally C-B.
 
© 2012. Design by Main-Blogger - Blogger Template and Blogging Stuff