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jueves, 22 de diciembre de 2011


Summary: Isabella Swan no es la típica chica de 17 años, torpe, indefensa e inocente. Ella es atrevida, rebelde, decidida, no le importa decir lo que piensa ni lo que los demás piensen de ella, y, por sobretodo, es la chica más deseada de todo el Instituto desde que llegó. Cualquier chico moriría por tenerla, cualquier chica desearía ser su mejor amiga, Isabella era el objetivo de todos. Pero ella ya tenía a sus dos objetivos bien fijados. Pero, ¿qué ocurrirá cuando ellos terminen siendo diferentes a lo que aparentan?
Advertencia: Contiene escenas sexuales explìcitas -por eso el rating M, daa-, lees bajo tu propia voluntad. Persona que no les gusten los trios -o LEMMONS de cualquier tipo-, RETROCEDAN. No me hago responsable bajo advertencia.
Canción ultra-mega-super-archi necesaria: Kleerup_Until we bleed (Ft. Lykke Li). Si no van a escucharla mientras leen, directamente NO LEAN... Es casi tan necesaria como respirar. Thank you...^^
N/A: Denle un hermoso aplauso a mi hermosa Beta que me ayudo con el cap niñas! ;) Guadi, te quiero nena! (L

13. Capitulo Trece: Sorpresa
Naughty Game
By Ally Cullen-Black
&.
Bella POV
La música aturdía mis oídos. Las parejas bailaban efusivas pegadas unas con otras y tocándose hasta el alma. El lugar estaba repleto de gente, al igual que lo había estado Eclipse. (N/A: Habla del bar anterior)
—No es muy común que esto se llene así…—Comentó Jacob en mi oído.
—Peter está aquí. —Le expliqué en su oído. Él asintió comprendiéndolo.
Jacob conocía a Peter. Ellos eran amigos de la infancia, solo que en la preparatoria, cada uno eligió su camino. Peter escogió las drogas, los bares, el alcohol y todo lo que tuviera que ver con la 'diversión'; mientras que Jacob me escogió a mí y a nuestra inocente amistad. Peter siempre me odió después de la elección de Jake, ya que él quería a su amigo en esa vida. Unos años más tarde, cuando yo escogí meterme en esa mierda de vida, Peter no dudó en 'corromper' a la pequeña e inocente Isabella Swan como venganza al robo que le hice de su casi hermano.
Peter Wayland era conocido como el mejor traficante de drogas, aparte de otras cosas. Si lo que querías era perderte en un mundo nuevo, él era el indicado para darte aquello que te llevaría a ese mundo.
—Vamos al bar por algo de beber. —Me dijo Jake tomándome de la cintura.
Una vez que llegamos, Jacob pidió una cerveza para cada uno. Pasaron varios minutos, quizás horas, en las que Jacob y yo estábamos sumergidos en una divertida conversación, sentados en las banquetas altas que allí había. O a lo mejor era que ya estábamos borrachos y reíamos de cualquier idiotez que el otro decía.
—Bueno, bueno… Veo que se divierten. —Dijo Peter detrás de mí. Jacob se paró y abrazó a su amigo mientras este último le devolvía el abrazo.
Cuando se soltaron, Peter se volvió a mí. Su rostro pasó de la sorpresa al deseo mientras me escaneaba de arriba abajo.
—Bella…—Susurró su voz, tan masculina y ronca, como si recién hubiera terminado de follar con alguna como animal. Digamos que su rubio cabello todo desordenado y sus celestes ojos, eléctricos y brillantes, no dejaban nada a la imaginación -sin mencionar su arrugada camisa abierta en los primeros tres botones-. Era más que obvio que recién terminaba de follar. Mordí mi labio inferior sonriendo de lado, recordando aquella noche con él.
—Peter…—Dije poniéndome en pie y rodeando su cuello con mis brazos, apretándolo en un abrazo.
—Es genial volver a verte. —Dijo él devolviéndome el abrazo. —Aún más notando todo lo que me perdí…—Aclaró alejándose un poco para poder observarme mejor. Le guiñé un ojo sonriendo.
—Yo también me alegro de verte, cariño. —Dije palmeando su mejilla. —Pero recuerda que estoy aquí por algo que prometiste, ¿no es así?
—Mmmm… creí que lo olvidarías gracias al estado en el que estabas. —Protestó pero sin dejar de lado su sonrisa divertida con ese mismo sentimiento brillando en sus ojos.
—Lamento desilusionarte. —Dije haciendo un puchero con mis labios. —Pero mi parte 'voladora' no lo iba a olvidar tan fácilmente, cariño.
Peter rodeó los ojos. —Tienes razón. ¿Cómo no se me pasó eso por la cabeza antes? —Hizo una pregunta retórica sobre-actuadamente. Reí divertida.
Él me sonrió de lado mientras llevaba su mano al bolsillo trasero de sus Jeans negros. Se acercó a mí hasta el punto de que podía sentir el calor que su cuerpo emanaba. —Espero que los disfrutes. —Me susurró sensual en el oído mientras colocaba en mi mano una pequeña bolsita. —Va por cuenta de la casa…—Dijo alejándose y guiñándome un ojo. Le sonreí coqueta mientras guardaba la bolsita en el bolsillo de mi chaqueta.
Jacob rodeó los ojos antes de que Peter se girara a él. —No me olvido de ti, amigo. —Dijo el rubio con burla arrojándole otra bolsita. Me quedé observándolos sorprendida. ¿Desde cuándo Jacob estaba metido en todo esto?
Pero en ese momento, caí en la cuenta. Todo me quedó claro. Peter, en el último tiempo antes de que viajara, había estado muy amistoso conmigo. Casi diría demasiado.
La razón: Jacob estaba en nuestro mundo.
Decidí no meterme en asuntos que no me correspondían. Bastante mierda tenía con lo mío, y Jake ya era un niño grande como para cuidarse solito.
Tomé el vaso de cerveza que estábamos bebiendo previamente y tomando uno de los caramelos mágicos que me acababa de entregar Peter, me lo tragué con un trago largo de la fresca bebida.
Los minutos pasaron y mi cabeza comenzó a volar, y volar, y volar…
Ya no reconocía nada. Todo parecía pasar en cámara rápida delante de mis ojos. Los colores distorsionados. Los sonidos apagados. Estaba volando en una hermosa nebulosa fuera de mi realidad.
Por un momento, por un breve momento, creí ver a Jane. Pero no estaba segura…
Balanceándome me fui hasta el baño de chicas para remojarme un poco la cara ya que el encierro de aquel lugar, mezclado con el humo y el retumbar del ruido me estaba aturdiendo demasiado. No me iba a servir de nada si terminaba tirada por aquí y me llevaban a un maldito hospital.
.
Oscuridad…
.
¡Maldición! Maldito dolor de cabeza… Dios, parecía que me estuviera a punto de estallar. Sentía las sienes palpitándome y un clásico pitido en los oídos que me aturdía.
Me esforcé en intentar abrir los ojos, pero era un esfuerzo que resultaba extenuante y casi doloroso. La luz resultaba demasiado para mis muy sensibles ojos.
Bueno, por lo menos asumí que ya era de día por la claridad, pero lo cierto es que no tenía ni idea de en donde me encontraba.
Después de lo que me pareció una eternidad, escuché ruidos de pasos acercarse a donde yo me encontraba. Fingí seguir dormida para tener tiempo y ver si podía adivinar quién era antes de que despertase por completo.
—Buenos días…
Oh. Por. Dios. ¡NO…!
Esa voz…
¡¿Qué rayos hacía yo en la mañana, obviamente en una cama, escuchando como aquella voz me daba los buenos días?
Todo mi cuerpo se tensó causando en consecuencia que el dolor de cabeza aumentara y gimiera en respuesta sin poder contenerme.
—Vamos, aquí te traje unas aspirinas para la resaca. Tómalas. —Abrí grandes los ojos. Mierda. No lo estaba imaginando. No era una mala jugada de mi muy jodido cerebro.
Mierda, mierda, mierda.
Me removí entre medio de las sábanas. Mmm... Que placer… Parecían ser sábanas de seda… Me estiré como una gata y procedí a la ardua tarea de abrir mis ojos, y mantenerlos así.
—¿Qué demonios hago aquí? —Pregunté secamente mirándolo a los ojos.
—Así que, ¿no recuerdas nada? —Preguntó sentándose a mi lado.
Bueno, me hacía una idea de lo sucedido ya que:
a) Yo estaba en una cama totalmente deshecha.
b) Por lo que veía, él estaba solo enfundado en un par de bóxers que, tenía que decirlo, le quedaban geniales. Muy sexys…
Y, c) Siempre que tomaba algún caramelo nuevo me pegaba un viaje de campeonato -y de maldito novato- en el cuál lo más probable era que hiciera alguna pendejada.
Al parecer hoy, o ayer, como fuera, no había sido la excepción. Hice una mueca marcada en mi muy torturado rostro.
—Pues no, y no es que me importe demasiado pero quisiera saber si debo ir corriendo a una farmacia para tomarme una pastillita. O si debo ir a hacerme un chequeo ni bien salga de aquí para quitarme alguna peste. —Él cuadró la mandíbula ante lo que dije.
Edward sólo se levantó y se fue de la habitación con paso airado.
Bah… ¡Qué sensible!
No sé cuánto tiempo me quedé allí viendo la puerta por donde se había ido pero de seguro fue bastante.
Su espalda… Yéndose…
Él… Jane… ¿Jasper?
Sacudí la cabeza, no entendía que eran todas estas imágenes que me venían tipo flashazos a mi cabeza. Me había sentado con la sábana cubriendo mi muy desnudo cuerpo pero un gran, GRAN mareo repentino me hizo caer de espaldas hacia atrás y cerrar los ojos con fuerza.
Edward y Jasper hablando en la barra… Jane acercándoseles... Sonrisas en todos… Jane y Jasper bailando… Luego nada…
Yo… Yo bailando en una tarima alta de la forma más perra que conocía… Manos… Manos de un tipo en mi cuerpo al que no logro reconocer… Jacob riéndose como loco y diciéndome que bailáramos… Mareo… Calor… Oscuridad… Sudor… Estaba toda sudada, seguramente de tanto bailar.
De pronto ya no estaba en el bar… Me vi a mí misma caminando sola por una calle, estaba enojada aunque no supiera por qué. Sentí la adrenalina subir por mi cuerpo. Alguien me seguía… Un pasaje… Unos tipos… Miedo… Risa. El miedo me daba risa.
Gruñí de pura frustración. Sabía que había algo que tenía que recordar.
¡NO!
Forcejeo… Esos tipos… No era uno, había otros dos… Corro… El callejón… Todo me da vueltas… Un auto. Seguridad… Edward.
Mierda.
Odiaba tener que reconocerlo pero si era lo que estaba pensando le debía una disculpa y un agradecimiento al menos. Chasqueé la lengua en disconformidad.
Pero… Eso no me explicaba cómo demonios había llegado yo aquí y porqué estaba completamente en pelotas, ¿o sí?
No. Claro que NO.
Más flashes.
Edward diciéndome que entrara al estúpido auto… Yo medio ida, medio en shock… Edward preguntándome donde quería ir… Yo diciéndole que se fuera a la mierda -simpática, ¿no?-… Edward abriendo la puerta de su auto y cargándome hasta lo que ahora sabía era su departamento o algo de él… Yo comenzando a sentir esa calentura habitual que sentía después de cada vez que volaba. Esa necesidad de descargar tanto éxtasis de alguna puta manera. Ja. ¿Y qué mejor manera que el sexo?... Edward queriendo detenerme… Yo enojada queriendo irme -vaya uno a saber dónde-…
Mmm. Mierda el rechazo dolió, creo. Cuando recordé aquello, algo muy similar a esa angustia de soledad que nunca me permitía sentir, me invadió.
Pelea… Manos… Roce… Ropa cayendo… Un beso devastador… Una sensación de llenura invadiendo mi cuerpo… Mis manos resbalándose de su sudada espalda… Sus manos llevándome al paraíso… Sudor… Piel… Calor…
Joder. Yo tenía la culpa de haber terminado acá, y encima me comportaba como una estúpida perra.
¡Demonios!
Todavía me encontraba bajo un muy fuerte dolor de cabeza y un poco mareada también pero, tenía que pararme.
Con un esfuerzo atroz logré ponerme de pie.
No sabía dónde mierda estaba y por ende donde debía estar él, pero bueno…
Me envolví mejor en aquella fresca y hermosa sábana -que no hacía juego para nada conmigo en ningún aspecto-, y me dispuse a ir a donde escuché un leve sonido.
Un Edward semi desnudo y muy hermoso… Error, corrijo. Un Edward extremadamente sexy, muy hermoso y por desgracia -o quizás no tanto- semi desnudo, se hallaba sentado casi recostado en el sofá de lo que debería de ser el living con una taza de café en una mano y un cigarrillo en la otra.
Bien.
"¡Vamos, Bella, por una puta vez ten cuidado de lo que vas a decir! ¡Por una puta vez contrólate!" Me dije a mí misma inspirando fuertemente para tomar el suficiente coraje de hablar con él sobria -o casi-, y de frente. Rayos, esto no pintaba bien. Creo que hacía años que no hablaba en serio, sobria y algo importante con alguien.
Mierda. Y otra vez… Mierda.

Hola mis niñas! Tanto tiempo! ^^
¿Qué tal les apreció el cap? ¿Merece reviews? ;)
¡Love you all! Se me cuidan, ¿sip?
Peace. Out.
Ally C-B.

Summary: "Dos mentes distintas, dos cuerpos distintos,un mismo origen, pero distinta seres completamente diferentes,unidos por un mismo sentimiento…" …AMOR…
ADVERTENCIA: Contiene escenas sexuales explìcitas -por eso el rating M, daa-, lees bajo tu propia voluntad. No me hago respondable bajo advertencia.

5. Capitulo Cinco: "Conociéndonos"
Beautiful Darkness
By Ally Cullen-Black
&.
Bella POV
-¿Las damas primero, compañera? -su voz tan masculina me sacó de mis cavilaciones. Lo miré detenidamente a los ojos, intentado que mi monstruo no saliera a flote, recordándome su olor- Puedo empezar yo si lo deseas -se corrigió mirándome profundo.
-No, está bien -dije antes de sacar el primer cristal y colocarlo en el microscopio antes de acercar mi ojo al pequeño lente- Profase -dije rápidamente, sabiendo de memoria el tema, mientras buscaba el siguiente cristal. ¿Cuántas veces había hecho este ejercicio con distintos tipos de células? Perdí la cuenta.
-Sé que sonará estúpido, pero, ¿te importa si lo miro? -dijo tomando mis manos, evitando que cambiara el cristal. Su tacto era frío -pero de seguro no tanto como el mío- y suave, provocando que una extraña corriente eléctrica se produjera desde donde nuestras manos se unían y se expandiera por mi cuerpo.
Quité rápidamente mis manos mientras su rostro demostraba sorpresa y confusión. Susurré un débil: "Lo siento". Él no dijo nada, solo tomó el microscopio y le echó una ojeada.
-Profase -murmuró entre dientes mientras anotaba algo en su cuaderno.
-Eso dije -contesté haciéndole saber que lo había escuchado. El soltó otra débil risa. Volví mi mirada al portaobjetos antes de volver a sentir su mirada y sus ansias por hablar sobre mí, hasta el momento dado en el que lo hizo.
-¿Estas disfrutando de la lluvia? -preguntó intentando entablar conversación. Levanté mi mirada estupefacta. Sonreí de lado mientras soltaba una divertida risa- ¿Qué es lo divertido? -preguntó confundido por mi reacción.
Me encogí de hombros.
-Siendo lo que somos, ¿no crees que deberíamos acostumbrarnos a este tipo de clima, nos guste o no? -murmuré para que únicamente él me escuchara, mientras que para los demás parecía como si escribiera algo en mi cuaderno y tarareara alguna canción. Él me miró detenidamente, como si se impresionara por mi contestación, cuando alcé mis ojos hacia él.
El vampiro se sumergió en sus pensamientos mientras cambiaba el cristal por otro. Acercó su ojo al lente del microscopio por solo dos segundos.
-Anafase -dijo mientras volvía a escribir en su cuaderno.
-¿Puedo? -pregunté señalando al microscopio. Él asintió con una sonrisa.
Miré por el lente rápidamente, creo que ni llegué al segundo.
-Anafase -repetí.
-Eso dije -repitió mis propias palabras. Sonreí quitando el cristal.
-¿Me pasas el número tres? -pregunté estirando mi mano. Él dejó caer el cristal sobre la misma, y lo coloqué en el aparato. No miré tanto tiempo, era imposible confundirse en la fase- Interfase -dije con tono despreocupado y levanté mi mirada hacia él, expectante- ¿Quieres mirarlo? -pregunté divertida. Él sonrió.
-Confío en ti…-contestó mirando directo a mis ojos, pero me dio la sensación de que era como si le estuviera hablando a mi alma. Esa alma que por tanto tiempo creí muerta, y que con esas simples palabras daba un salto en mi muy muerto corazón.
Bajé mi mirada pasándole el microscopio, perdida en mi mente, en mi interior. ¿Por qué me sentía tan…tan…llena? Sí, esa era la palabra. Llena. Antes de que él llegara, nunca me había sentido así, nunca había tenido algo por qué hacerlo. Mis amigos lo eran todo para mí, pero aun así siempre sentía un pequeño vacío en mi interior que no lograba llenarlo con nada. Absolutamente nada. Ni siquiera con Max, o con Riley, no, mucho menos con él.
Volví a la realidad cuando sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, que resultó ser Edward, con su mano en mi espalda pidiéndome permiso para pasar e ir a hablar con el profesor. Cuando volvió me sonrió, y así terminamos la tarea, hablando de a una palabra a la vez y casi sin mirarnos a los ojos. Luego, el señor Banner se acercó a nuestra mesa y revisó lo que habíamos hecho.
-En fin, Bella -dijo levantando su vista hacia mí- ¿No crees que deberías dejar que Edward también mirara por el microscopio? -sonreí sin poder evitarlo.
-En realidad, Edward hizo la mitad del trabajo -lo halagué mirándolo otra vez.
-¿Has hecho antes esta práctica de laboratorio? -se giró el profesor a él mientras le preguntaba.
Noté la diversión en los ojos de Edward antes de contestarle. -Sí.
El señor Banner lo miró sorprendido antes de volver a preguntar. -¿Estabas en un curso avanzado en Alaska?
-Así es -contestó Edward asintiendo con esa misma diversión.
-Bueno, -dijo dejando nuestro trabajo sobre la mesa- supongo que es bueno que ambos sean compañeros de laboratorio -giró y se alejó de nosotros murmurando, -Así los otros chicos tienen la oportunidad de aprender algo por sus propios medios -casi en un susurro, que ningún humano pudo haber oído, pero que nosotros sí lo hicimos. Nos miramos el uno al otro y nos sonreímos de manera cómplice.
-Así que…-comenté a los minutos- ¿Alaska? -pregunté mirándolo curiosa.
-Estuve allí con mi familia por un tiempo -me explicó con seriedad- Tuvimos que irnos gracias a que unos humanos comenzaron a sospechar. Al parecer, eran unos de esos obsesionados con un tema que no paran hasta comprobar sus palabras…-dijo rodeando los ojos con cansancio. Pobre, me imaginaba cómo debía haber sido tener que soportar a personas así.
-Alaska…-suspiré mirando al frente- La mayor parte de mi familia vivió allí…-comenté volviendo a sumergirme en mi mente.
-¡Rápido, Bella! ¡Corre! -me gritaba mi madre cuando tenía unos siete años de edad, mientras mi padre nos corría a ambas para atraparnos.
Risas. Cosquillas. Juegos en familia. Siempre fuimos unidos, los tres, Charlie, Renné y yo. Y al ser su única hija, todo su amor siempre fue volcado a mí y estuvo muy presente en mi niñez.
Recordaba muy bien como todos los domingos, luego de que anochecía, Charlie me tomaba a mí y mi libro preferido en sus brazos y nos llevaba junto a aquella hermosa y enorme chimenea que teníamos en la casa, mientras que Renné preparaba su típico chocolate caliente con galletas caseras, todo hecho con amor, esa clase de amor que hacía tanto tiempo no veía. Al menos de aquel estilo tan puro.
Y allí nos la pasábamos todos a gusto, hasta que yo me dormía. Charlie leyéndome mis cuentos preferidos, Renné mirándome embelesada, con ese incalculable amor de madre. Todo era perfecto durante la niñez.
Lástima que cuando uno crece, todo cambia.
-¿Qué edad tienes? -la pregunta del vampiro me distrajo y me hizo volver rápidamente de vuelta a la realidad, interrumpiendo mi muy guardado y apreciado recuerdo, que no entendí por qué había salido a la luz justo en aquél momento.
Me giré hacia él, viendo su cara de total confusión y frustración al mismo, con su ceño fruncido y sus manos cerradas en puños sobre la mesa. Me tensé.
-Amm…-¡Diablos! ¿Qué le contestaba? No podía decirle exactamente mi edad- Te refieres, ¿en apariencia, o la verdadera? -susurré para que únicamente él me escuchara.
El tal Edward relajó completamente su rostro y sus manos antes de contestar con simpatía:
-Ambas.
Solté una débil risa sin contenerme.
-Que sincero…-él rió mientras yo desviaba la vista hacia mi cuaderno sobre la mesa- Aparento diecisiete. Y… amm… soy mayor -dije justo cuando tocó el timbre.
Me levanté lo más rápido que pude tomando mis cosas antes de desaparecer de allí. No iba a decirle mi edad. No. Al menos, no por ahora.
"Y se lo dirás, ¿cuándo? ¿Cuándo se conviertan en mejores amigos?"
Nadie dijo que seríamos amigos. ¿O sí? Bueno, no era momento de pensar en el futuro. Sería lo que tendría que ser…
"¿Y si en ese futuro están… juntos?"
¡Agh! Estúpida consciencia.
Cuando me di cuenta de que era la única en el pasillo, corrí a velocidad de vampsolts hacia el estacionamiento. Necesitaba respirar aire fresco. Me senté en unas de esas mesas de piedras que allí había.
Okey, sí. Había sido una estúpida al salir corriendo de esa forma, pero no podía mentir. Era demasiado mala para ello. Y decirle mi verdaderaedad no era una opción. ¿Por qué me sentía tan… rara, al ocultarle algo?
Al menos, algo teníamos en común… Ambos conocíamos Alaska. No sabía si él había nacido allí, pero al menos lo conocía.
"Es solo una coincidencia, Bella. No te ilusiones…"
¿Ilusionarme? ¿Por qué debería de hacerlo?
"Tus últimos pensamientos hacia él, no han sido muy apropiados para su persona…"
Nuestros, querrás decir. Y, ¿a su persona?
"Okey, nuestros... Sí, a SU persona. 'Rostro tallado por dioses, cuerpo musculoso, sonrisa torcida que nos vuelve loca', ¿no te suena?"
Está bien. No tenía con qué contradecirla.
"Recuerda, Isabella. Él es la presa, y tú la cazadora. NO hay nada en común"
Suspiré resignada. Ella tenía razón. Más bien yo tenía razón… Ahh, daba igual. La cuestión era que no podía ni debía pensar en que algo sucedería entre ambos.
Yo soy la cazadora. Él es la presa. No existe unión más allá de la típica red alimentaria entre depredador y presa. Y eso éramos…
"Para nuestra mala suerte, eso somos…"
Estaba tan metida en mi cabeza, que no oí llegar a la pequeña vampiro de pelo corto que se encontraba al frente mío.
-Hola, soy Alice Cullen -saludó presentándose con una sonrisa mientras me estiraba su mano, e interrumpía, por segunda vez una persona de aquella familia, mis pensamientos. Asentí en su dirección. No iba a generar contacto.
-Hola, Alice. Soy Isabella Swan, pero puedes llamarme Bella.
Okey, no sé de dónde salió la confianza para permitirle aquello. Pero su menuda y pequeña figura me causaba ternura, que obviamente, me hacía olvidar su dulce olor a vampiro.
Ella sonrió antes de sentarse en frente de mí.

Alguien por allí detras de la pantalla? ^^
Bueno chicas! Que les pareció? :D
Reviews?
Saben que las re amoo! Y muchas gracias a todas por apoyarme con mis locas ideas!
Peace. Out.
Ally C-B.
 Summary: Bella Swan, una niña de 16 años, secuestrada por una organización de traficantes de jovencitas, obligada a entregar su cuerpo a cambio de dinero, el cual, no era para ella. Pero, ¿que ocurrirá cuando Edward Cullen se cruce en su camino, dispuesto a darle una segunda oportunidad y enseñarle el verdadero significado del amor?
ADVERTENCIA: Chikas, rating M! Ya saben por demás que contiene lenguaje fuerte y escenas sexuales explicitas. Pero debo aclarar que tambien habrá escenas de violación...quedan advertidas! Bajo advertencia NO hay reclamo.
N/A: Agradezco a mi hermosa Beta que me ayudó con el cap! ^^ Grax cariño, te quiero! :3 Ahora sí, Enjoy el cap. :)

Capitulo Cinco
Precious Passion
By Ally Cullen-Black
&.
Bella POV
—Lamento no poder decir lo mismo. —Dije seria, cruzándome de brazos. Era la realidad. Para mí, no era un placer conocerlo, y tampoco le había pedido que se presentara. No me interesaba.
El tal "Aro" soltó una risa -entre divertida y amenazadora al mismo tiempo- mientras cerraba la puerta a su espalda y acercaba una de las sillas que había en la esquina -junto a la otra silla y la mesa-, y se sentaba en ella. De cada una de sus facciones salía tranquilidad, y… costumbre. Como si mi enojo no le sorprendiera en lo más mínimo.
—Es bueno que seas sincera. Olvidé que debí haberme esperado que estuvieras algo resentida.
"¿Algo,solamente?" Pensó mi mente. Hice un intento de sonrisa hacia él dándole a entender que tenía razón, pero creo que se vio como una mueca arrogante.
Él suspiró antes de proseguir.
—Verás, pequeña. Realmente lamento tener que separarte de tus padres a esta edad. —Dijo señalándome con una mano. —Pero así son los negocios en estemundo. A mí solo me llaman, me solicitan el trabajo y mi deber es cumplirlo. Lástima que esta vez no me percaté del cambio de planes…—Dijo la última oración más para él que como una explicación hacia mí.
Se sumergió en su mente durante unos momentos, con su rostro completamente serio -tanto, que daba miedo- y su vista fija en un punto inexistente en el suelo, muy cerca de mis pies. Algo hizo 'click' en mi mente luego de procesar sus palabras.
"¿Trabajo solicitado?" Eso quería decir que alguien que ya me conocía había pedido mi secuestro. Pero algo no encajaba. "¿Cambio de planes?"¿Acaso esa persona había desistido de mi secuestro a último momento? Necesitaba quitarme la duda, así que me armé de valor y hablé.
No iba a preguntarle sobre el trabajo, eso era obvio. Me interesaba saber quién era el que había solicitado mi secuestro. Aunque algo muy dentro mío me decía que con mucha, mucha suerte conseguiría esa información.
—¿Cambio de planes? —Pregunté tímidamente. Aro levantó su vista a mí y su expresión de 'serenidad' volvió a sus facciones.
—Al parecer, eres muy conocida en este mundo gracias a tu padre. Solo digamos que algo salió mal. —Dijo un tanto cortante. ¡Agh! Pero aún seguía confundida, y sus últimos intentos de explicación, solo lograron confundirme aún más.
—¿A-a qué se refiere? —No tenía intención de tutearlo. Pero mi voz salió cortada, gracias a que aún tenía sed.
Aro lo notó, por lo que se acercó a la mesa donde estaba la botella y el vaso. Llenó el mismo con el contenido de la botella y lo levantó con su mano en mi dirección, dándome a entender que era para mí. Con algo de timidez me acerqué y tome el vaso antes de volverme sobre mis pasos a mi lugar anterior.
Al menos, algo de generoso tenía. Él contestó a mi pregunta mientras yo tomaba del vaso tranquila y algo más calmada esta vez.
—El hombre que pidió tu secuestro, cambió de planes a último momento. —Un rayo de esperanzas se vio en toda esta situación para mí. ¿Me dejarían ir? Aro notó la corazonada esperanzada, por lo que continuó. —Lamento desilusionarte, pequeña. Pero lo hecho, hecho está. No puedo dejarte ir. —Bajé mi mirada al suelo. Algo me decía que tampoco le convenía demasiado a él.
Repasé sus palabras como si de un letrero luminoso y continuo se tratara analizando a toda velocidad cada una de sus palabras y los posibles trasfondos de estas, mientras él a su vez me miraba evaluativa y apreciativamente, mirada que no podía evitar que me mandara escalofríos directamente a mi columna vertebral.
Primero; fui un… Encargo. Costaba pensar en mí como ello, pero no me quedaba de otra, era lo que era.
Segundo; "algo salió mal" y "que yo era conocida en ese mundo… Por mi padre". Una pequeña luz roja comenzó a encenderse en mi mente.
Tercero; la reticencia que él mostraba a quedarse conmigo, a pesar de obviamente tener experiencia en demasía en este trabajo.
Sí.
Eso era.
Mi encargo se debía a una venganza hacia mi padre. Mierda.
Quería llorar, gritar, bufar… y matarlo con mis propias uñas desgarrando su yugular. Más no hice nada.
Guardé todas mis analogías y pensamientos, todas mis conclusiones y miedos; guardé mi verdadero yo dentro de una caja herméticamente cerrada en mi cabeza y le eché llave no estando muy segura de cuando volvería a sacarme de allí.
—Te noto muy pensativa, Isabella. —Dijo él causándome un respingo con su melodiosa y engañosa voz. Asentí no muy segura de mi tono de voz en este momento si hablaba. —Bien. Reconozco que no estaba para nada en mis planes que tú quedaras bajo mi "tutela", pero bueno, creo que lo mejor para ambos sería que intentaras habituarte lo más pronto posible a tu nuevo y próximo estilo de vida.
Yo abrí grande los ojos. ¿Estaba loco o qué? ¿Encima que me secuestraba, me violaban, me drogaban y me decían que esta sería mi vida de ahora en más, quería que lo hiciera de buena gana? ¿Estaba fumado o qué? Bufé sin poder controlarlo.
"¡Rayos, Isa! Si quieres tener alguna posibilidad, no es buena idea que te hagas la contra de todos desde ahora." Me dije a manera de regaño.
—Isabella, sé… No, no lo sé, pero me hago una idea del enorme cambio debe de estar haciendo en ti, y debo de admitir que estoy realmente impresionado de que hasta ahora no hayas sufrido ningún tipo de ataque de histeria. Pero, debo de decirte que deberás aprender a controlar tus impulsos, sobre todo al hablar conmigo. —Dijo él, endureciendo el rostro y dejando de sonar tan amable como al principio. Asentí. —De acuerdo. Primero que nada, ya sabes que yo me encargo de… Mmm… ¿Cómo decirlo?... Bueno, me hago cargo de "pedidos expresos", pero además tengo otros varios "negocios" dentro de esta rama. Uno de ellos es en el que comenzarás tú, por ahora, y sólo hasta que estés "acostumbrada a lo que serás en un tiempo". —Dijo remarcando esto último. Yo temblé imperceptiblemente.
—¿Qué…Qué quiere decir?
—Oh, qué bueno que estés dispuesta a escuchar. —Dijo casi rayano en una falsa pero visible alegría.
"Vaya, qué cambiante…" Pensé.
—Verás, el lugar donde ahora te encuentras es lo que seguramente tú llamarías un "cabaret". No voy a dejar que te acostumbres sólo mirando, pero sí voy a hacerte ir despacio para que te encuentres lo más cómoda posible. Tendrás dos semanas sirviendo mesas a partir de la apertura hasta que el último cliente se vaya. Cómo deberás de entender, lo clientes a veces son "cariñosos" con sus meseras, pero te aseguro que dejaré expresas órdenes de que no se te moleste demás, a fin de cuentas estarás en entrenamiento. Luego, una vez que te hayas habituado al movimiento, horarios y personas habituales del lugar pasaras a ser una integrante del show. Nada demasiado elaborado, los primeros días sólo estarás en una de las barras laterales junto a otras dos chicas bailando mientras los shows principales hacen un entretiempo, ya luego te tocará estar en el escenario principal y dependiendo de tu potencial veré si lo harás sola o en compañía. Harás algo de caño y baile erótico interactuando con algún que otro cliente. —Hizo una pausa en medio de todo su monólogo.
Quizás esperaba que le dijera algo pero… ¿Qué podía decirle al hombre que me arrancó de mi familia y que ahora me estaba explicando los pasos y la "paciencia" que me tendría para convertirme en una PUTA? O sea, tenía mil millones de cosas para decirle, pero no creía que él quisiera escuchar de verdad ninguna de ellas. ¡Vamos!
¡Oh! ¡Gracias por darme algo así como un mes para acostumbrarme a que cualquier idiota y baboso me toqueteé a su gusto, de verdad lo agradezco!
Sí, claro.
—Veo que no tienes ninguna opinión o comentario al respecto, muy bien. ¿Sabes lo que seguirá después de eso no? —Preguntó casi de manera dulce. Asentí.
—Lo siento si no le resulta tan bonito como usted lo quiere hacer ver, pero lo que usted quiere es que yo simplemente me vaya haciendo a la idea de que voy a ser una PUTA por lo que me quede de mi miserable vida… —Él me miró sorprendido por mi arranque de palabras veraces.
—Cuidado, pequeña. Deberás aprender a controlar tu lengua. Esto puede ser de dos formas para ti, fácil y aprovechando los tiempos que se te dan, o difícil. No creo que quieras que te explique qué tan difícil podría ser para ti, hay mucha, mucha gente resentida con tu apellido. Como dije, eres muy conocida en nuestro mundo.
Me envaré y moví la cabeza afirmativamente. Obediente.
—Muy bien, lo dejaré pasar por esta vez. Ahora te voy a presentar a quienes se encargan de vigilar el lugar por mí. Félix, por favor. —Dijo en voz apenas elevada.
La puerta se abrió un segundo después, y el que asumí que era el aludido, uno de los tipos que me secuestro, entró seguido de otras cuatro personas.
—Isabella, te presento a Félix, —Él era el más grande de todos, dio un paso al frente y sonrió. —Demetri, –El muy bastardo se adelantó igual que el otro y me sonrió lascivamente. —Alec, —Él se quedó en donde estaba y apenas hizo una mueca que para nadie pasó por sonrisa antes de asentir. —Cayo, mi hermano, quien suele venir más seguido por aquí que yo, —Él ni se molestó en mirarme o señalarse, sólo se quedó allí parado con cara de eterno fastidio. —Y Tanya. —Nombró Aro ante lo cual la mujer dio un paso firme al frente y sonrió lo que de seguro para ella parecería amabilidad, pero que a mí me resultó la sonrisa más hipócrita que podría llegar a ver nunca . —Tanya es la encargada de todas las chicas así que cualquier cosa que necesites solo debes pedírsela y ella se encargará de explicarte algunos otros detalles que yo pasé de seguro por alto. Ella me informará de todo lo que hagas, así que no pienses que por no estar aquí no sé lo que ocurre, ¿de acuerdo? —Asentí. —Ahora vas a ir con ella a conocer el lugar y a las otras chicas, y luego a conocer tu habitación. La habitación es compartida para evitar sorpresa, creo que sabrás entender. Es temprano todavía, así que tendrás tiempo de sobra para recorrer el lugar y conocer a algunas chicas hoy. Luego te arreglarás para tu primer día. —Yo me quedé en shock. ¿Qué? ¿Tan pronto?
"¿Y qué más da?" Pensé una vez más cansina y resignadamente. ¿Acaso necesitaba más tiempo libre para pensar en toda la mierda que me estaba ocurriendo? No.
Bien. Sólo había un detalle que quería, necesitaba saber.
—Aro… —Odié como salió mi voz, tan suave y débil.
—¿Sí, pequeña?
—Yo… Quisiera saber si… Quisiera saber si yo ya… —No sabía cómo decirlo, cómo expresarlo.
—Dime. —Insistió con una sonrisa tan falsamente reconfortante, que logró darme el valor.
—Sé que no estoy en posición de pedirte absolutamente nada pero… Te aseguro que me comportaré y trataré de cumplir en… todo, si me lo concedes. —Prometí con súplica. —Quisiera que le pidieras al infeliz de Demetri que no me volviera a poner sus sucias manos encima. —Dije yo lo más valientemente que pude mirándolo a los ojos con furia contenida ante la avalancha de recuerdos y sensaciones. Y a la vez disfrutando el fugaz momento en el que el susodicho se envaró mirando a su jefe le clavaba una mirada helada.
—Creo que él no fue la mejor elección para ti, ¿verdad? —Preguntó intentando sonar amable pero a la vez destilando cansancio. —Muy bien. Demetri… —Dijo mirándolo con una mirada fría y dura. —De ahora en adelante, tienes expresamente prohibido acercarte a Isabella a menos que ella te lo pida, cosa que no creo para nada probable como verás. Luego discutiremos el asunto. Bien, ya he estado demasiado tiempo aquí y es hora de retirarme. Tanya, —Dijo girando su penetrante mirada hacia ella. —ya sabes que hacer, y mantenme al tanto de sus progresos. —Ella asintió y sonrió.
Dicho esto y sin despedirse de nadie más se giró, y ya en la puerta volvió su cabeza hacia mí y dijo:
—Nos veremos pronto, Isabella… Y por cierto, de ahora en más serás sólo Bella para los clientes y "SweetBells" para el escenario. Los dos te quedarán de maravillas…—No esperó respuesta. Salió sin siquiera cerrar la puerta mientras su hermano Cayo se apresuraba a seguirle y los demás esperaban el tiempo prudente para reaccionar.
—¿Te crees muy valiente, zorra de cuarta? —Preguntó con una furia desbordante el mal nacido de Demetri.
—No. Y por eso mismo pedí expresamente tenerte lejos, maldito. Yo podré ser una rehén aquí y podré tener que convertirme en una puta de por vida, pero te juro que tú a mí no me vuelves a tocar. Primero te mato a ti o me mato yo, me da exactamente igual, bastardo. —Dije sin poderme creer lo que salía de mis labios pero sin ser capaz de detenerme.
—Así será perra, te voy a mos…
—Alto ahí, Demetri. —Interrumpió Alec parándose delante de mí.
Ambos se miraron fijamente durante largos y silenciosos minutos. Me sorprendió que Alec dejara de lado su postura de 'hielo' y me defendiera pero sus palabras de hacía horas volvieron a mi cabeza.
"Nunca fue mi intención dañarte…" Él me estaba defendiendo. Y del imbécil, sin corazón, maldito y bruto de Demetri. Estaba confundida.
—Suficiente. —Dijo Tanya con voz dura como el acero. —Demetri, ya escuchaste a Aro, no te acerques a la nueva si quieres evitarte problemas, nada ganas con un castigo por esta mosquita muerta. Y tú Alec, ya sabes cuál es tu papel. Bien Isabella, Bella… —Dijo recordando el seudónimo que me dio su jefe. —Acompáñame, iremos a hacer el recorrido por el establecimiento primero y mientras, te diré sobre tu rutina. Vamos que no hay tiempo que perder.
Tras decir esto ella comenzó a caminar hacia la salida y yo no pude más que seguirla. Sin embargo, en un arranque infantil, quizás el último que me permitiera allí donde todo rastro de infantilismo moría nada más entrar, miré al hijo de puta de Demetri a los ojos y le sonreí con burla mientras con la mano movía los dedos a modo de saludo. Él sólo cuadro los hombros y me miró estrechando sus ojos.
Me había ganado a mi primer enemigo allí, y me importaba un reverendo cuerno.
Si todos aquí querían una zorra, la iban a tener al completo. La niñita cuidada y consentida que alguna vez fui, murió a manos de este infeliz. De ahora en adelante sería Bella la puta más puta y la perra más perra. Si yo no me creía mi papel, nadie más lo haría y sin ese papel en mi mente, yo no podría sobrevivir ni un día allí, no era nada más que la mocosa nueva. No era nadie.

Soy mala, lo sé. Mil lo sientos! ;)
Reviews para insultarme por mi demora o para decirme si gustó el cap(? ^^
Las amo!
Peace. Out.
Ally C-B.

martes, 13 de diciembre de 2011

Summary: Él; una leyenda en el pueblo, rebelde y con esa fachada de chico malo en el Instituto, sin mencionar que es el rey del sexo. Ella; nueva en el pueblo, reservada y con un gran secreto detrás de su espalda. Y por supuesto, la única que le ha dicho NO al playboy del Instituto. ¿Qué pasará cuando ambos descubran los secretos del otro? E/B. Rating: M.
Advertencia: Contiene escenas sexuales explícitas -por eso el rating M, daa-, lees bajo tu propia voluntad. Persona que no les gusten los LEMMONS de cualquier tipo, RETROCEDAN. No me hago responsable bajo advertencia.
Canción ultra-mega-archi-super necesaria: Avril Lavigne_Complicated. Si no van a escucharla mientras leen, directamente NO LEAN… Es casi tan necesaria como respirar.

1. Capitulo Uno: Complicated Life
Beautiful Dangerous
By Ally Cullen-Black
&.
Bella se removió en aquella cama, sintiendo las suaves sabanas de seda acariciar su cuerpo desnudo. No pudo evitar que una sonrisa apareciera en su rostro ante esa confortante suavidad. Sintió cómo algo -o mejor dicho alguien- se removió a su lado.
Ella abrió los ojos, sintiendo esa fuerte punzada en su cabeza, y recordó donde se encontraba. No era su cama, no era su casa, y no esa persona especial con la que se encontraba. Ni mucho menos con un príncipe azul como había soñado de niña. No. Mucho menos eso. Era un desconocido, como siempre lo era.
Un suspiro entre agotado y acostumbrado salió desde su interior mientras se ponía en pie - por supuesto que a regañadientes- y comenzaba a buscar su ropa esparcida por toda la habitación. Soltó una silenciosa y ligera risa al encontrar sus bragas sobre el pequeño escenario con una barra americana en el medio.
Se adentró en su ropa en un abrir y cerrar de ojos cuando vio la hora que era. "¡Diablos!" Pensó "Renné va a matarme." Una vez que estuvo en su 'ropa de prostituta' -como la llamaría Renné, su madre-, se acercó al hombre que había estado recostado a su lado en la enorme cama de seda.
—Hey…—Le llamó Bella moviéndole un poco por el brazo, ya que estaba de costado.
Ahora que lo observaba mejor, no parecía ser tan… feo. O viejo. Más bien, era bastante guapo con su cabello negro azabache, su mandíbula cuadrada, y su enorme cuerpo de una piel morena excitante. Parecía tener unos veinti-tantos. Nada mal. "Ojalá hubiera estado menos ebria para recordar algo…" Pensó para sí misma al darse cuenta con la máquina con la que había estado la noche anterior. Ella se golpeó mentalmente recordando el horario y lo que él le debía.
—¡Hey! James…—Intentó llamarlo por su nombre -si es que ese lo era-.
—Es Jacob…—Respondió el chico adormilado mientras se sentaba en la cama refregando sus ojos.
—Lo siento, pero debo irme. —Dijo ella parándose derecha. Él asintió mientras se estiraba a tomar su pantalón y poder sacar su billetera. El pelinegro sacó unos trescientos dólares y se los entregó a la castaña.
Bella los guardó en el bolsillo trasero de su diminuto short, y le dirigió una hermosa y compradora sonrisa al moreno. Él se la devolvió con su rostro aún adormilado.
—Puedes quedarte aquí unas horas más, si lo deseas. Ya hablaré con alguien para que no te moleste si es que quieres dormir. —Dijo Bella mientras comenzaba a dar unos pasos en reversa, dando a entender que tenía que irse.
—Está bien. —Contestó él asintiendo. Bella caminó a grandes zancadas hacia la puerta de salida, tenía prisa. —Oye, Julie, aguarda. —Bella se paró en seco. "¿Julie?" Pensó su mente aún soñolienta. Pero al instante lo recordó. "Nunca des tu verdadero nombre…". Era una importante regla.
Bella se giró al tal Jacob con una sonrisa. —¿Sí? —Preguntó ella.
—Gracias…—Dijo el chico tapándose el puente de la nariz con nerviosismo. Bella asintió con una sonrisa un poco forzada -casi sin entender el motivo por el cual el chico le agradecía- antes de volverse y salir de aquella habitación.
.
.
—¡¿Dónde demonios estabas? ¿Tienes idea de la hora que es? ¡¿Qué mierda haces vestida así? ¡Quiero que inmediatamente te cambies de ropa, señorita vuelvo-a-la-hora-que-se-me-plazca! —Gritaba Renné mientras Bella subía las escaleras a su habitación.
—Sí, sí. Lo que tú digas, Renné. —Le contestó la castaña restándole importancia, haciendo que su madre se enfureciera aún más de lo que ya estaba.
Cuando llegó a su habitación, vio todo su cuarto desarmado y dos enormes maletas sobre su cama. "¿Qué demonios…?" Pensó atónita.
—Si no te hubieras embriagado, hubieras recordado que hoy viajamos a Seattle. —Comentó su madre desde el umbral de la puerta de su habitación antes de bajar las escaleras.
"Demonios… Lo olvidé." Se dijo para sí misma mientras buscaba un cambio de ropa. Lo necesitaba antes de emprender viaje.
.
.
Casi dieciséis horas de viaje en un avión repleto de niños lloriqueando y hombres que roncaban mientras dormían, no era exactamente un vuelo muy satisfactorio que digamos para Bella. Su madre solo se enterró en sus pastillas antidepresivas -como siempre lo hacía-, terminando profundamente dormida.
Y cuánto deseó ella también poder hacerlo. Pero una de las dos tenía que estar cuerda, y aún más en un avión, ¿no?
Bella comenzó a mirar a todo su alrededor, completamente aburrida, cuando su vista se centró en un hombre no muy viejo, de cabello rubio, cuerpo fornido, y de unos veintitantos -casi llegando a los veinticinco o veintiséis-. Él estaba concentrado en el libro que tenía entre sus manos, pero cuando sintió una mirada sobre él, levantó la vista y se encontró con una par de ojos chocolates de destilaban picardía.
Ambos jugaron durante unos minutos entre miradas, pero Bella no lo soportó más. "Okey. Si Renné puede tener su 'momento feliz' con sus pastillas, yo puedo tener el mío." Se dijo para sí misma mientras se ponía en pie, le guiñaba un ojo al rubio y se dirigía a uno de los pequeños baños que había en los aviones. Antes de entrar se giró y lo vio poniéndose en pie y dirigiéndose hacia ella. Sonrió antes de ingresar seguida por él.
.
.
Bella POV
Los árboles pasaban rápido cada que el auto avanzaba, perdiéndose detrás nuestro. En el auto reinaba el maldito silencio. Solo estábamos Renné, yo y el hombre que manejaba el taxi.
—Pare el auto, por favor. —Dijo Renné al conductor. El hombre frenó, y ella se giró a mí. —Bájate del auto, Bella. —Observé un tanto confundida cómo ella también se bajaba, me abría la puerta e iba hacia el maletero, en la parte trasera del auto.
Me bajé con el corazón latiendo a mil bombeadas por hora. ¿Por qué me sentía así? ¿Cómo si tuviera… miedo? Renné sacó mis valijas y las dejó a un lado de la carretera. Fruncí el ceño confundida cuando sacó dinero de su billetera y me lo lanzó al pecho.
—A unas cuadras de aquí, vive tu padre. Si quieres ir con él, ve. —Dijo mientras volvía al auto. —Y si no, supongo que eso te alcanzará para un cuarto de hotel.
—No quiero tu sucio dinero. —Le dije apretando el puente de mi nariz, intentado calmar la ira que estaba comenzando a esparcirse por mi cuerpo.
—Por favor, Bella. —Dijo ella soltando una seca y arrogante risa. —Como si el que tu consigues fuera limpio a comparación de lo que haces por él.
Solté la misma risa que ella había soltado. —Creo que es de familia. Digo, ambas lo conseguimos de la misma forma, ¿no es así? —Contraataqué antes de que ella me enseñara el dedo del medio y terminara de subirse al auto, y éste arrancara. Perdiéndose a lo lejos.
"¡MALDITA HIJA DE PUTA!" Gritó mi mente consumida por la furia. Sentía mi cuerpo vibrar ante la adrenalina esparciéndose por mis venas. Necesitaba urgente golpearle a algo, por lo que no encontré otra cosa que no fueran mis maletas -las cuales pateé con furia-, y a uno de los muchos árboles -el cual golpeé con mis puños hasta sangrar-.
Me detuve cuando volví en mí, y sentí la sangre deslizarse por mis dedos -al igual que el dolor punzante en los nudillos de mis manos-. ¿Qué hacia ahora? Sinceramente, no tenía ganas de soportar las miradas obscenas de hombres viejos sobre mí. Porque sabía que con el poco dinero que Renné me había lanzado sumado al poco que me había ganado en la noche anterior al viaje -solo unos míseros ochenta dólares de los trescientos que el moreno había pagado por mí-, únicamente me alcanzaba para un sucio cuarto de esos hoteles donde únicamente lo habitan las ratas y algún pobre de la calle con suerte.
La única opción que me quedaba -por más que odiara admitirlo-, era Charlie.
Saqué de la mochila que tenía sobre mis hombros unos cuantos pañuelos para cubrir mis manos ensangrentadas, antes de agacharme, tomar mis maletas y emprender viaje.
Sabía donde vivía Charlie. Antes del rollo de su casamiento, solía ir todos los veranos a su casa. Solíamos tener una hermosa amistad 'Padre-hija', pero su estúpida novia, Sue -que ahora era su esposa-, lo arruinó todo. Desde mi relación con Charlie hasta con la de él y Renné. Siempre consideré a Sue un molesto perno en la vida de Charlie, y creo que por eso dejé de visitarlo. Aparte de mi obvia 'rebeldía adolescente'.
Caminé durante tres horas y media, hasta que visualicé la acogedora -justo como la recordaba- casa de Charlie a unos cuantos metros. Sentía mis piernas de acero realmente pesado, y mis manos ardían. Cuando por fin llegué, dudé durante… ¿una hora tal vez? Si debía o no tocar la puerta. Pero me decidí y lo hice. A fin de cuentas, él seguía siendo mi padre, ¿no?
Esperé dos minutos antes de que Charlie apareciera, con sus gastadas pantuflas azules que una vez le regalé de niña y su típica y cómoda ropa que siempre usaba cuando no trabajaba. Me examinó de arriba abajo, y noté preocupación en sus ojos cuando vio mis manos y mis maletas. Pero al mismo tiempo estaba serio, frío y con su mirada resentida. Justo como lo recordaba de la última vez que lo vi cuando me sacó de la cárcel por disturbios al pueblo, entre otras cosas.
—Juro que si supiera a donde más ir, no estaría aquí. —Dije con la respiración agitada, intentando crear paz entre nosotros.
—Hiciste bien entonces. —Dijo serio, haciéndose a un lado y dejándome ingresar en su casa.

Ok, ya lo sé. Muchas debieron haber quedado con su cara de WTF..! o.O Pero lo entiendo. ^^
Gustó? Sigo? x) Coments! xD Las kiero!
Peace. Out.

Ally C-B.

Capitulo Veintiseis
Antes de la Oscuridad
Bella POV
Ya nos encontrábamos en la casa de Edward, y la bienvenida departe de todos había sido muy divertida. Nos habíamos entretenido con una gran charla en la sala principal, en la que me contaban anécdotas ocurridas en esos quince años que no estuve con ellos.
La charla había durado durante la mayor parte de toda la noche, hasta que Edward me pidió que saliéramos afuera y estuviéramos solos. Nos sentamos en las escaleras del porche, tomados de las manos y comenzamos a charlar entre nosotros. Él tenía cosas que contarme, como por ejemplo que él le había pedido a Alice que no intentara ver nada acerca de mí, o como se sintió él al dejarme.
Todo su relato me había dejado un tanto shokeada y triste. El había sufrido mucho al dejarme, al igual, o quizás más que yo. No aguanté la necesidad de besarlo y prometerle que nunca más nos separaríamos, que siempre estaríamos juntos.
Luego de la charla, seguimos con la sesión de besos, entre chistes y bromas que gritaba Emmet desde adentro. Al parecer, él y Josh se habían vuelto muy amigos. Y mi querido hermano, le había contado a Emmet en la situación en las que nos encontró a Edward y a mí en el río, por lo tanto, las bromas tenían que ver con nosotros.
-Edward, -dije contra sus labios cuando noté que el sol comenzaba a salir por el horizonte, provocando que su luz se reluciera en nuestra piel- tengo que volver a casa…
-¿Ahora? –preguntó mientras seguía besando mis labios. Asentí con una sonrisa.
Yo estaba en su regazo, con mis brazos alrededor de su cuello mientras los suyos, me rodeaban la cintura y me estrechaba fuerte contra su cuerpo. Me sentía tan llena al estar de esa forma con él, que en realidad no me importaba el horario ni el tiempo, pero había prometido volver a mi casa antes del Instituto.
Quise intentar levantarme del regazo de Edward, pero el me abrazaba mas fuerte y profundizaba el beso, ganando que siempre le correspondiera y no tuviera oportunidad de irme.
-Edward, es en serio. Tengo que irme…-susurré contra sus labios mientras él protestaba.
-Está bien, -dijo bufando mientras soltaba su agarre en mi cintura y me dejaba levantarme.
Lo hice sonriendo divertida al verlo enojado, como si fuera un niño de cuatro años al que le quitaron su juguete favorito.
-Hey, -lo llamé. Él levantó la vista serio- dentro de unas horas tenemos que ir al Instituto –le dije sacándole la lengua. Edward sonrió mientras se levantaba y me abrazaba por la cintura. Él sabía lo que significaba: "Mas horas para estar juntos".
Sus labios volvieron a tocar los míos, dejándome otra vez sin oportunidad que seguirle. Definitivamente, sus labios eran mi droga personal.
-Déjala ir, pareces un acosador –dijo Alice en dirección a Edward, parada en la puerta principal de la casa.
-Eres un duende metido –le dijo Edward una vez que se separó de mí y se giraba a ella.
Le di un pequeño golpe en el hombro, nada duro, haciéndome la enojada. El se giró y me miró confundido.
-No le hables así a mi mejor amiga y cuñada –le dije mientras corría hacia Alice y la abrazaba. Ella se sorprendió, pero me devolvió el abrazo con una sonrisa y con fuerza.
-Nos vemos luego, Alice –la saludé con un beso en la mejilla antes de correr a Edward.
-No me extrañes –le susurré a Edward antes de darle un corto beso en los labios y correr hacia el bosque, en dirección a mi casa. Pude escuchar el suspiro de Edward, antes de desaparecer de su vista.
En el camino, iba muy metida en mis pensamientos, recordando todo lo ocurrido con Edward desde que llegué de Volterra, cuando escuché a lo lejos como si alguien viniera corriendo en mi dirección. Me detuve tratando de captar el olor de ese alguien, pero lo único que reconocí fue el olor a vampiro.
En un abrir y cerrar de ojos, tenía al vampiro adelante mío, apretando mi cuello con sus manos y me tenía apoyada contra un árbol, a tal punto, que no sentía mis pies en el suelo. Lo reconocí al instante, el vampiro era Darren.
-¡¿Dónde esta Lena? –preguntó alterado mientras apretaba más mi cuello.
Intenté usar alguno de mis dones para que me soltara, pero era imposible. Su don me lo impedía, me había olvidado completamente de el. Quise darle patadas, pero sus piernas me tenían acorralada y mis manos se encontraban agarrando las suyas, intentando que me soltara. No es como si su agarre en mi cuello fuera "supuestamente" a matarme, estaba más que claro que yo no necesitaba respirar, gracias a lo que era, pero la sensación de no sentir el aire entrar hacia los pulmones se volvía molesta.
Su agarre no me dolía y no podía matarme, por lo que veía su acción muy estúpida.
-¡Dime dónde rayos esta Lena! –me gritó furioso cerca de mi rostro.
-E-en…tus…s-sueños…imbécil…-logré contestarle con el poco aire que tenía en mis pulmones. Una especie de chillido doloroso salió de mis labios cuando sentí sus uñas clavarse en mi cuello.
-Darren, cálmate, la lastimas…–dijo una voz femenina que no reconocí.
¡Eso era lo que el muy MAL NACIDO hacía! Darren, con su don, hacía que los míos no funcionaran, como si nunca los hubiera adquirido, dejándome indefensa. Por lo tanto, él podía hacer lo que quería. Su don te hacía sentir débil, sin fuerzas; en resumen, te hacía sentir como un humano, y eso implicaba que sintieras sus ataques profundos, con mucho dolor, como cualquier humano los sentiría.
Abrí mis ojos intentando omitir el dolor que sentía, quería ver de quien provenía esa voz femenina. La mujer, aparentaba tener unos veinti-tantos, era de cabello oscuro, largo hasta menos de la mitad de su espalda, sus ojos eran profundos y rubíes, como los de cualquier vampiro que bebía sangre humana y su estructura era mediana con curvas bien proporcionadas. No sabía porque, pero su voz me hizo recordar a la de Lena, a pesar de que Darren ya la hubiera mencionado.
-¡¿Qué me calme? –preguntó Darren hundiendo más sus uñas en mi cuello. Cerré mis ojos mientras el chillido volvía a salir de mis labios. Realmente me dolía, y eso provocaba que me sintiera indefensa, sensación que odiaba con toda mi alma.
-Suéltala, ella puede contestar sin que la lastimes –dijo la voz de la muchacha con calma.
-¡¿Quieres no meterte y dejarme a mí, Carlie? –le gritó Darren a la chica molesto. Ella suspiro mientras balbuceaba algo así como un insulto y se alejaba.
No había escuchado muy claramente qué era lo que ella había balbuceado, el dolor estaba por encima de todo, no me dejaba pensar ni escuchar muy bien.
-Te lo preguntaré por última vez, -dijo soltando un poco su agarre, permitiéndome respirar un poco, pero aún provocando que el dolor estuviera allí- ¿Dónde esta Lena? No me iré sin ella, ¿entiendes? La encontrare con tu ayuda o sin ella…-dijo la última frase exasperado, como si estuviera perdiendo la paciencia.
Lo miré con furia, mientras tomaba una gran bocanada de aire para poder contestarle.
-N-nunca…te ofrecí mi ayuda, por lo t-tanto, te i-irás sin ella. N-no pienso…d-decirte dónde e-está Lena, a-así que…PÚDRETE –le contesté antes de escupirle en el rostro.
Él rió falsamente mientras cerraba sus ojos y sacudía su cabeza con una sonrisa burlona.
-Te arrepentirás de haber echo eso –dijo antes de volver a apretar su agarre en mi cuello, clavando más profundamente sus uñas en él, provocando que un grito desgarrador saliera de mi pecho por el dolor que sentía.
Era extraño sentir ese dolor luego de tantos años; me sentía humana, indefensa, débil y estúpida al no poder hacer nada. El dolor era insoportable, y ya me estaba cansando de tanto gritar. No aguantaría mucho más tiempo si alguien no llegaba a ayudarme.
Por primera vez en tanto años, era yo la que necesitaba que me protegieran, y ese pensamiento no me gustaba. Siempre había sido la más fuerte de mis hermanos, yo era la que debía proteger a mi familia, y el sentirme de esa forma, tan desprotegida, en ese momento, me inquietaba y me angustiaba por dentro.
-¡SUELTALA! –esa voz aterciopelada, un tanto furiosa, se escuchó a lo lejos.
Abrí mis ojos para encontrarme con un Edward con las manos cerradas en puños y con una mirada tan furiosa que daba miedo. A su derecha, estaban Emmet y Jasper, igual de enojados; y a su izquierda, estaban Alice y Rosalie, también enojadas, que tenían agarrada a la tal Carlie de los brazos. La chica se zarandeaba intentando salir del agarre de mis amigas, pero le era imposible.
Darren, al escuchar la voz de Edward, me soltó antes de girarse a él, haciendo que yo cayera al suelo y comenzara a toser por el dolor y la falta de aire.
Vi como Darren miró atentamente y con la respiración acelerada a los vampiros de su alrededor, demostrando así el miedo que comenzaba a apoderarse de él. El muy cobarde quiso salir corriendo, escapar; pero Emmet y Jasper lo agarraron antes de que pudiera hacerlo y se deshicieron de él, mientras la chica gritaba de tristeza al ver como lo mataban. No me importó, el imbécil se lo merecía y se lo deseaba con todas mis fuerzas.
Mientras tanto, en el momento en que Emmet y Jasper corrieron tras Darren, Edward corrió hacia mí, que estaba en el suelo tosiendo intentando que el aire volviera a mis pulmones y que el dolor desapareciera, pero aún me sentía débil.
-Bella, amor, ¿estás bien? –me preguntó con preocupación y dulzura mientras me alzaba y me acurrucaba en su pecho. Yo no podía dejar de toser, mientras mis manos estaban en mi cuello, intentando que, con el frío de ellas, el calor que sentía por el dolor, se fuera.
Edward noto la posición de mis manos en mi cuello, así que las quitó con delicadeza y la furia salió a la luz de sus ojos al ver mi cuello. No sabía como se encontraba, pero si sabía que dolía.
-¿Te duele, Bells? –me preguntó Alice con preocupación mientras venía caminando junto con los demás.
-D-demasiado…–tartamudee escondiendo mi rostro en el cuello de Edward. El me abrazó mientras vi como los demás se volvían a la casa, dejándonos solos.
Cerré mis ojos y comencé a sollozar por el dolor, pero a la vez por angustia. Nunca, desde que me transformaron, me había sentido tan débil y expuesta. Expuesta, por el motivo de que Darren me haya lastimado de esa forma, sin yo poder haber echo nada, sin poder haberme defendido.
-Tranquila, mi Bella, aquí estoy…-intentó calmarme Edward mientras me abrazaba fuerte.
-Duele, Edward, y mucho…-dije sollozando en sus brazos. Él respiró hondo, innecesariamente, antes de cargarme como si fuera un bebe y salir corriendo.
No preste atención hacia donde lo hizo, pero lo supe cuando reconocí el olor que salía de mi casa, tan familiar, a lo lejos. No entendía porque, pero una oscuridad extraña comenzaba a apoderarse de mi, a invadirme, y me asustaba. ¿Qué rayos ocurría?
-E-Edward…-fue lo último que dije o susurré, antes de que la oscuridad me hundiera profundamente.

Ok, lo sé. Muchas debieron haber quedado con sus caras de: WTF! o.O
Pero tranquilas, todo a su tiempo. ^^
Coments¿?
Peace. Out.
Ally C-B.
P.D.: Mil lo sientos por haber dejado abandonado el blog! ^_^ Prometo ponerme las pilas con él, en serio. ;)
 
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