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martes, 10 de enero de 2012

Bella POV
¡Bella! Saltó Alice abrazándome cuando me bajé de mi auto una vez que lo aparqué en el estacionamiento del Instituto.
Alice…Reí correspondiéndole. No había pasado más de un par de horas desde que nos separamos y me abrazaba como si no nos hubiéramos visto en semanas.
Una vez que me soltó, y nos volviéramos a saludar entre todos, entramos en el Instituto. Edward tenía su brazo firme alrededor de mi cintura, dejando notar que yo tenía dueño, y era él. Sonreí sin poder evitarlo. Pero toda sonrisa de alegría se fue de mi rostro cuando entramos en ese pasillo con un par de estudiantes merodeando, ya que era tarde, y el olor a sangre humana me golpeara como si fuera una maldita neófita, una principiante.
Me tensé tomando fuerte la mano de Edward que jugueteaba con la mía. Sentía ese ardor en mi garganta matándome, metafóricamente. Estaba a punto de perderme
“¡Edward, está a punto de perder el control!” Escuché el grito de Jasper en mi cabeza y mi mano voló al collar que colgaba de mi cuello.

 Chicas! ^^ Okey, qué les pareció el adelanto? XD
El cap ya casi esta listo, pero me gustaria saber que opinan... :)
Tengo que agradecerles enomermente por seguir apóyandome a pesar de todo lo que pasó con el blog y mis cuentas... <3
Yolanda: Tu coment, sinceramente, me hizo llorar. <3 Gracias, cariño. Justo ese día no estaba del todo bien, y tus palabras lograron animarme e ¡inspirarme! Te lo agradezco. ;)
Bell.mary: Cariño, gracias por estar siempre. ^^ Siempre allí pendiente y comentando, te lo agradezco. <3
Perdonen si no mencioné a alguna otra, ando con algo de prisa, por lo que en verdad lo siento... :( Pero sepan que cada una siempre tendrá, y tiene, un lugar importante en mi corazon, que me permite seguir adelante con cada una de mis locuras. XD
LAS AMO! <3
Se me cuidan, ¿okey? :D
Peace. Out.
Ally C-B.

domingo, 8 de enero de 2012

 Summary: OS. "-La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella, ¿no lo crees? -preguntó ella seductora en el oído del rubio antes de morder el lóbulo de su oreja. Un rugido gutural se escapó de la garganta de Jasper ante esa acción. -A la mierda con Edward -dijo él antes de besar a aquel duende que lo traía loco desde hacía tiempo."
Advertencia: Contiene escenas sexuales explícitas -por eso el rating M, daa-, lees bajo tu propia voluntad. Persona que no les gusten los LEMMONS de cualquier tipo, RETROCEDAN. No me hago responsable bajo advertencia.
Canción (?): No. Por esta vez, no hay nada. Les doy permiso para que escuchen lo que se les plasca. XD HAY LLEMON, tengan eso en consideración al comenzar a leer. (; Por lo que yo únicamente sugiero algo sexy. :$
N/A: Un hermoso aplauso en agradecimiento a mi payasa, Karina, por haber inspirado este intento de "Drabble-OS". XD Te qero, chuucha mía! 3

1. Capitulo Único.
Dirty Temptation
By Ally Cullen-Black
&.
Él caminaba bajo las luces que desprendían de aquel club, donde la música se escuchaba desde dos cuadras atrás. Se veía tan varonil vestido con esos jeans gastados y ligeramente rasgados en sus rodillas, con esa remera negra apretada a su musculoso torso dejando notarse esos abdominales que seguramente dejaba a más de una totalmente excitada de imaginarse una noche con ese rubio de ojos eléctricamente celestes.
Ella caminaba bajo luz dentro de aquel club, con la música a todo volumen a su alrededor. Volaba la mente de todos con solo verla caminar vestida con una remera blanca totalmente suelta al cuerpo que en el frente decía "SPREAD LOVE", un diminuto short negro que dejaba ver sus suaves piernas color crema que parecían largas gracias a los zapatos negros de tacón alto que llevaba en los pies.
Alice bailaba pegada a sus amigas, una morocha despampanante, llamada Leah, y una rubia de ojos marrones, llamada Jessica. Ellas tres eran mejores amigas desde el kínder, y eran las más codiciadas tanto en el Instituto como en ese club para mayores.
Cuando Jasper vio a la hermanita de su mejor amigo bailar de esa forma en el medio de la pista de baile, cómo todos miraban con ojos hambrientos a ella en especial, a esa pequeña adolescente que lo venía trayendo loco desde la vez que la volvió a ver en el cumpleaños de su casi hermano y mejor amigo, Edward, una incontrolable ira lo invadió y no pudo evitar caminar directo hacia ella cuando justo a sus amigas las sacaron a bailar otros chicos. La tomó del brazo y la giró para que lo mirara de frente.
—¿Qué haces aquí? —Le preguntó tratando de controlar la fuerza con la que la sostenía.
—No tengo por qué darte explicaciones. —Le contestó la pequeña duende moviendo su brazo, haciendo que Jasper la soltara.
—Oh, sí tienes qué. Tu hermano no está aquí y… —Comenzó él, pero ella lo interrumpió.
—Entonces, ¿tú quieres suplantarlo? ¿Quieres ser mi hermano, Jasper? —Le preguntó Alice acercándose demasiado a los labios del rubio. Él tragó en seco intentando recordarse de quién se trataba la que tenía en frente, y si no fuera por ello, hacía tiempo la hubiera tomado allí, delante de todos, sin importarle un mierda de nada. —Vamos, se cómo miras. Sé que me deseas tanto como yo a ti… —Susurró sensualmente la pelinegra en el oído de Jasper, provocando que su amigo vibrara en sus pantalones.
—La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella, ¿no lo crees? —Preguntó ella seductora en el oído del rubio antes de morder el lóbulo de su oreja.
Un rugido gutural se escapó de la garganta de Jasper ante esa acción. —A la mierda con Edward. —Dijo él antes de besar a aquel duende que lo traía loco desde hacía tiempo.
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Jasper desprendió los botones del pequeño short que Alice llevaba haciendo que cayera al suelo deslizándose por sus hermosas y suaves piernas color crema. Se le hizo agua a la boca cuando notó que ella ya se había quitado la remera y solo tenía unas pequeñas bragas que apenas cubrían lo debido y un sostén blanco de encaje. En ese momento deseó arrancarle toda la ropa interior con los dientes.
"Mal… Esto está MUY mal." Le reprendió su mente -una vez más-, pero él no le dio importancia. Ya no… O al menos, eso intentaba.
Ella le sonrió antes de ir al final de su camiseta y comenzar a subirla acariciando con sus dedos ese torso por el que tanto deseaba pasar su lengua. Él levantó los brazos para que ella pudiera quitársela sin problemas, y una vez afuera, ella bajó acariciando delicadamente con sus dedos por sus musculosos brazos sin quitar la mirada de esos celestes ojos que la hacían sumergirse en lo profundo. Cuando llegó a sus manos, tomó una de ellas y la dirigió a su húmeda entrepierna.
"Pecado. Sucio. Perderás la confianza de Edward…" Su mente le decía la cruda verdad, pero a él no le importaba, y en su mente, volvió a repetir: "A la mierda con Edward."
Los pesados jadeos de Jasper no se hicieron esperar cuando sintió la humedad de Alice sobre la fina y poca tela de las bragas.
—Tócame allí, Jasper. —Le pidió Alice en un susurro, y él cedió. ¿Cómo no hacerlo? Se trataba de la mujer con la que tanto había fantaseado, con la que había tenido que tomar duchas de agua helada para calmar su excitación y, cuando no había caso, terminaba masturbándose. ¿Cómo maldita sea no iba a cumplir sus peticiones?
En ese momento, él verdaderamente mandó a la mierda al mundo entero.
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Él sabía que estaba mal en lo que hacía tiempo venían haciendo. Él era consciente de la diferencia de edad entre ellos, aunque intentara no recordarlo. Él tenía bien en claro lo que sentía por ella: un deseo torturador. Y sobre todo, era muy consciente de quién se trataba, y no era cualquier persona. Ella era la hermanita de su mejor amigo, casi hermano, Edward Cullen.
Sin embargo, le encantaba verla desnuda bajo su cuerpo, ver cómo se arqueaba cada vez que él arremetía contra ella con fuerza, ver cómo un adorable sonrojo aparecía en sus mejillas cada vez que él le susurraba algo sucio y atrevido.
Pero lo que más le gustaba era verla sobre él, tomando el control de la situación y moviéndose a su manera, a su gusto. Lo volvía loco verla montándolo, completamente entregada al placer, con su espalda arqueada; sus ojos fuertemente cerrados disfrutando de las sensaciones que solo él le provocaba; sus pechos saltando gracias a la intensidad con la él la obligaba a cabalgarlo con sus manos en su fina cadera.
Ella era su perdición, su peor pecado. Pero uno que no se arrepentía en cometer…
—Oh, mierda… —Gimió Jasper cuando ella comenzó a moverse en círculos clavando sus uñas en el pecho del rubio. Él sabía que si ella seguía de esa forma, no aguantaría mucho, pero no podía hacer nada.
Sus manos estaban atadas al respaldar de la cama, gracias a una apuesta que había perdido contra ella, por lo que no podía hacer más que disfrutar de las sensaciones que solo ella le provocaba, aunque se sintiera un poco cohibido por el hecho de llegar a su orgasmo antes que ella.
Eso era algo principal en la lista de un hombre: "Ella debía ser siempre la primera en llegar al orgasmo, nunca Él".
—A-Alice. —Gimió él echando su cabeza hacia atrás y arqueándose, perdido en el placer. —Desátame. —Le ordenó, pero ella soltó una risotada y comenzó a moverse más rápido, si es que eso era posible. Un sonido gutural, parecido a un gruñido, salió de su garganta haciendo que Alice se excitara más y comenzara a dar pequeños saltitos sobre su miembro, pero sin dejar los movimientos circulares.
—Nop. —Contestó la pelinegra acercándose al rostro de Jasper. —Es mi turno ahora, cariño. —Susurró sensualmente en su oído antes de pasar su lengua desde el cuello del rubio, haciéndolo gemir, hasta su mentón, y luego a sus labios, donde él la recibió con gusto. Luego de unos segundos, ella soltó su boca para volver a concentrarse en su vaivén de caderas.
Jasper sentía demasiado placer, sentía su cabeza dar vueltas y vueltas, sentía su miembro endurecerse aún más, tanto que casi dolía de no ser por la mujer que en ese momento lo estaba complaciendo. Él comenzó a tirar con todas su fuerzas de la soga que lo tenía atado, no resistía el hecho de no poder tocarla, de no poder llevar el control. La soga finalmente cedió ante su fuerza, y rápidamente se sentó tomando con sus manos la cadera de Alice, haciendo que comenzara a saltar sobre él.
—No… es j-justo…—Protestó ella enredando sus dedos en el cabello del rubio. Él sonrió arrogante contra su piel.
—La vida no siempre es justa, cariño. —Contestó él sonriendo antes de atrapar sus labios y fundirse en ellos mientras aumentaba el ritmo de sus caderas.
"La vida no siempre es justa…"
Él lo entendía mejor que nadie. La vida había hecho que deseara a una adolescente con todas sus fuerzas. La vida había hecho que perdiera el control, que mandara al demonio a todos y que nada más le importara, aparte de poseerla, corromperla, desearla con locura.
La vida, a pesar de todo, le había dado otra oportunidad para olvidarse de su pasado e intentar ser feliz. Aunque fuera con una adolescente…

*sonríe ampliamente* ¿Opiniones?
En sí, más que OS es un tipo Drabble -que significa que es aún mas corto que un OS-. XD En fin... Me gustó como quedó y no quise agregarle mas. :)
Porfa, chicas, no se vayan sin dejarme su OPINION! :( Es muy importante para mi, y saben que esa es SU forma de darme cariño... ;)
Las amo!
Peace. Out.
Ally C-B.

viernes, 6 de enero de 2012

 Capitulo Treinta y uno
Entrenamiento
Bella POV
-¿Lista? –me gritó Josh desde la otra punta del claro en el que nos encontrábamos.
Le guiñé un ojo con una sonrisa divertida en mi rostro como respuesta a su pregunta. Él me devolvió la sonrisa y comenzó a correr hacia mí. Si no lo conociera y viera como esa gran montaña, esa bola de músculos imparable corría hacia mí, hubiera salido corriendo con el rabo entre las piernas, metafóricamente. Pero este no era el caso…
Comencé a correr hacia él con el apoyo de mis hermanos, que no dejaban de gritar alientos hacia a mí. En realidad, los que me apoyaban a mí eran Jaime y Lena, mientras que Sophy y Nicole apoyaban a Josh.
-Traidoras…-les dije antes de que “la pelea” con Josh empezara. Ambas me sacaron la lengua antes de abrazar a Josh, una en cada brazo, que iba adelante mío haciéndose el líder. Sacudí mi cabeza riendo.
-Bella, no les des importancia –dijo Lena abrazándome.
-Sí, son una vendidas –dijo Jaime pasando su brazo por mis hombros.
-Cállate, enano –le dijo Josh girando su cabeza hacia nosotros, que estábamos atrás.
-Para tu información, soy chico de edad, NO de estatura –le contestó Jaime a Josh con una sonrisa de suficiencia en el rostro, y haciendo énfasis en el “NO”.
A mi opinión, Jaime estaba bastante dotado, y no lo decía porque fuera la hermana mayor, era la pura verdad. Él era alto, me pasaba por unos tres o cuatro centímetros más, con un cuerpo bien proporcionado; algunos de sus rizos color marrón chocolate caían por encima de sus ojos dorados hacia el costado, que antes de la transformación, habían sido color verde agua, al igual que los de Nicky. Era todo un hombrecito, aparte de ser el caballero que yo le enseñé a ser. Desde niño, lo crié con un lema inventado por mí:
“Las damas son como cristales preciosos, si no los tratas con delicadeza y con el amor que se merecen, se rompen en mil pedazos”
El lema era un poco rudo al final, pero era útil, y fue lo que llevó a Jaime a respetar a cualquier señorita con la que se cruzara, sin importar si la conociera o no. Yo me encargué personalmente de que no fuera el típico joven envuelto por sus hormonas que usa a las chicas para una sola noche y luego las tiran como si fueran un trapo usado y sucio…
-Y te agradezco por ello…-me susurró Jaime en el oído con una sonrisa de agradecimiento.
-Enano, deja de meterme en mi cabeza…-dije antes de sacarle la lengua y abrazarlo por la cintura. Él me devolvió el abrazo riendo por haberle dicho “enano”.
-¡Ah claro! ¿Ella puede llamarte “enano” y yo no? –preguntó Josh haciéndose el ofendido.
-Ella, es mi hermana BIOLOGICA –contestó Jaime riendo. Josh bufó antes de girarse y hacerse el ofendido. Todos reímos.
En el momento en que empecé a correr hacia Josh, se me ocurrió jugar un poco. Al principio parecía que iba a ir directo hacia él, pero cuando estuve a tan solo un par de metros, me desvié perdiéndome entre los árboles, dejando a Josh confuso y algo frustrado. Rápidamente, comencé a treparme por los árboles.
-¡Buenas! –escuché el saludo de Alice desde la altura- Vi que comenzarían con el entrenamiento, y pues, queríamos ser parte de él…-dijo Alice explicando su aparición. Pude distinguir los olores de los vampiros presentes, aparte del de mis hermanos. Entre ellos, estaban Alice, obvio, y Jasper; Emmet y Rose; y el inconfundible olor de mi Edward.
-Está bien, Alice. Perdona nuestra incompetencia por no haberles avisado, pero es que ALGUNAS personas estaban bastantes ansiosas y no nos dieron tiempo a nada –dijo Sophy haciendo énfasis en “algunas”.
-Hey, yo no era el único ansioso –protestó Josh girando, observando todo a su alrededor. Podía verlo desde arriba, se veía nervioso y preocupado de que yo me le apareciera de la nada, como solía hacerlo siempre.
-Hola, Edward -vi como Jaime y Edward se saludaban con un apretón de manos y sonrisas. Ambos se llevaban estupendamente, situación que me alegraba bastante.
-Hola, Jaime –le saludó Edward- ¿Dónde esta Bella? –preguntó confundido antes de que Jaime comenzara a reír junto con los demás al ver cómo Josh se giró preocupado ante la mención de mi nombre.
-¡Aghj! ¡Demonios! –protestó Josh al darse cuenta de que no estaba- ¡¡Elizabeth Isabella O’Conner, sal YAA!!
-¿Por qué? ¿Dónde esta? –preguntó Rosalie confundida.
-Ella y Josh estaban entrenando, y a mí adorada hermana se le ocurrió empezar con sus juegos –dijo Sophy algo molesta. Sabía que no le gustaba ver a Josh de esa forma, pero yo adoraba molestarlo. Escuché las risitas de parte de Alice, Emmet y Edward, aparte de la de mis hermanos.
Josh se acercó más justo debajo del árbol en el que yo estaba “escondida”, así que aproveché para posicionarme para saltar encima de él. Todo yacía en silencio, por lo que cuando sin querer pisé un rama mediana que estaba algo salida del árbol se escuchó, y automáticamente Josh alzó su mirada hacia arriba donde yo estaba.
-Te encontré…–dijo con una sonrisa divertida. Me dejé caer encima de su espalda, abrazándolo por el cuello y rodeando su cintura desde atrás con mis piernas riendo a carcajadas sin poder evitarlo. Amaba jugar de esa forma con Josh, él era grandote y yo diminuta a su lado, por lo que lo hacía más divertido y entretenido.
Josh comenzó a intentar quitarme de su espalda, pero yo estaba prendida a él como garrapata, se lo hacía difícil y complicado. Llegó un determinado momento, luego de todos los malos intentos de querer sacarme de su espalda, me agoté -literalmente-, así que terminé por tirar a Josh al suelo, boca abajo, y tomando sus muñecas por detrás y colocando mis rodillas en su espalda para que no intentara salirse.
-¡Peleas como niña! –me gritó Josh mientras intentaba salir de mi agarre.
-Soy niña… -le contesté firme- ¿Cuál es tu excusa? –todos comenzaron a reírse por mis palabras. Yo únicamente sonreí ladinamente.
Josh gruñó y logró salir de mi agarre, empujándome hacia arriba y lejos por los aires. No me había dolido en lo absoluto, y estaba por reaccionar y volver mis pies al suelo, pero antes de hacer nada, escuché un gruñido enojado, y dos segundos más tarde estaba en los brazos de Edward, cargada en forma nupcial.
-Hola, preciosa –me saludo con una sonrisa divertida. Se la devolví antes de besarlo.
-Hey, se supone que Bella es la profesora aquí –bromeó Jasper.
-¡Ja! Profesora y alumno, ¡eso es ilegal! –le siguió Emmet a Jasper en la broma. Comencé a reírme contra los labios de Edward al escucharlos.
-Idiotas, -protestó Edward antes de darme un corto y casto beso en los labios y devolverme al suelo.
 Tomé su mano, entrelazando mis dedos con los suyos, y juntos fuimos hacia los demás mientras Edward no dejaba de acariciar mi mano con su pulgar.
-¿Empezamos? –preguntaron Emmet y Josh al mismo tiempo. Ambos estaban entusiasmados y ansiosos.
-Faltan Eleazar y Carmen, -dijo Nicky volteando a ver si venían.
-Al igual que Carlisle y Esme –dijo Alice realizando el mismo movimiento que Nicky.
-Aquí estamos –dijeron ambas parejas mientras salían de entre los árboles riendo.
-Okey, entonces, estamos listos para comenzar –dijo Alice saltando de alegría en su lugar. Reí sacudiendo mi cabeza, Alice era imposible. Inclusive con el transcurso del tiempo, seguía siendo ese pequeño monstruito que yo había adoptado como mi mejor amiga.
-Amm, en realidad, aún no estamos todos –dijo Eleazar algo nervioso. Fruncí el ceño confundida.  
-Eleazar…-lo llamé realmente confundida. ¿A que se refería? ¿Quiénes faltaban?
Antes de que estuviera a punto a decir algo, se escuchó un ruido entre los árboles y a nuestro alrededor. Se escuchaban respiraciones agitadas y corazones que latían demasiado rápido para lo normal de un simple humano.
-Tranquilas, sanguijuelas. Vengo en paz…-dijo Jacob alzando sus brazos antes de que una estruendosa carcajada saliera, no solamente de sus labios, sino también de los de Josh, Eleazar y Carmen.
-¡Jacob! –grité antes de correr lo más rápido que pude en su dirección. Había extrañado demasiado a mi mejor amigo, casi hermano, Jacob Black.
-¡Bella! –gritó riendo cuando lo abracé por el cuello- ¡Tanto tiempo sin verte! –comentó correspondiendo a mi abrazo con fuerzas y despegando mis pies del suelo.
Jacob me abrazó levantándome del suelo. Había extrañado tanto a mi casi hermano, que me había olvidado de todo mi alrededor. Cuando escuché que alguien se aclaró la garganta a mis espaldas, reaccioné y recordé a mi amado Edward, su sobreprotección y sus enormes celos.
-Me alegra verte, Jake –dije soltando nuestro abrazo y retrocediendo algunos pasos.
-A mí también, Bells –dijo con una gran sonrisa en su rostro, que desapareció cuando miró a mis espaldas- ¿Qué hacen ellos aquí? –me susurró para que únicamente yo lo escuchara, pero que obviamente Edward escuchó a través de sus pensamientos, mientras cerraba sus manos en puños. Todos los vampiros a mis espaldas se tensaron, al igual que los licántropos detrás de Jake.
-Tranquilo, yo…volví con Edward –Jacob abrió sus ojos como platos ante mi confesión- Fue todo un malentendido –expliqué al notar lo atónito que se había quedado.
-Un malentendido que costó tu vida…-dijo sarcástico y molesto.
-Una vida a la que yo no pertenecía –contraataqué sabiendo que únicamente él me entendería. Jacob se dio por vencido y asintió, volviendo a dejar que en su rostro apareciera esa sonrisa que a mí tanto me gustaba.
En ese momento, miré detrás de la espalda de Jacob, donde había muchos licántropos en su forma lobuna. Pero de entremedio de ellos, se acercó una chica menudita, aunque con músculos y bien proporcionadas curvas, de cabellos color castaño claro que caían en forma de cascada en su espalda, terminados en perfectos bucles casi rubios.
-Bella, te presento a Melody, mi novia –dijo Jake mientras abrazaba a la chica por la cintura una vez que llegó a él. Sonreí de oreja a oreja.
-Es un placer, Melody –dije estirando mi mano hacia ella como saludo. Ella dudó unos instantes, pero luego me sonrió y me tendió la suya como saludo. Por su aroma, supe que era uno de ellos.
-Así que, tu eres la famosa Bella…-dijo abrazando a Jake por la cintura, mostrándose posesiva. Reí sin poder evitarlo junto con Jacob.
-La misma y la única –dije sonriendo antes de que el grito de Seth atrajera mi atención.
Abracé a Seth de la misma forma que a Jake, pero esta vez no escuché nada desde atrás, lo que me dejó algo confusa. Cuando Seth vio a mi familia y a los Cullen a mi espalda, no dudó en ir hacia ellos y saludarlos amistosamente, a diferencia de Jake, que prefería solo un ligero “Hola” desde su posición hacia los Cullen, mientras que mi familia fue envuelta en un abrazo tritura huesos de casi todos los licántropos. Por suerte, los Cullen aceptaron demasiado bien el abrazo confianzudo de Seth, que al parecer le agradaba a Edward.
Una vez que se terminaron los saludos, y que algunos de los lobos prefirieran mirar y no salir de su forma lobuna por protección, el entrenamiento empezó, teniéndome a mí como profesora.
-Los neófitos van a luchar como niños. Las dos cosas básicas que jamás deben olvidar son: primera, no dejen nunca que los atrapen entre sus brazos, y segunda, no busquen matarlos de frente, eso es algo para lo que todos están preparados –dije seriamente mientras mi mirada se paseaba por todos los presentes en el lugar.
Jaime, Lena y Nicky me miraban con diversión y lo único que pasaba por su mente era imágenes graciosas para hacerme reír, que no funcionaron. Eleazar, Carmen, Esme y Carlisle me miraban con suma atención, pero Eleazar no dejaba de repetirme por su mente que los entrenara duro, como lo haría con cualquier otro vampiro. Josh y Emmet me miraban con impaciencia, ellos ya querían llegar a la parte práctica. Alice y Rose también me miraban con atención, al igual que Jasper y Edward. La diferencia era que estos últimos demostraban impresión y admiración. Los lobos solo atendían a cada una de mis palabras.
-En cuanto vayan por ellos de costado y en continuo movimiento, van a quedar demasiado confusos para dar una réplica efectiva. ¿Josh? –lo llamé mientras me moví, colocándome de costado a todos los presentes. Josh sonrió mientras se dirigía al otro extremo, quedando frente a mí y de costado a los presentes- Josh será el primero. Es el mejor ejemplo de ataque de un neófito –expliqué sonriéndole divertida. Josh me sacó la lengua como niño pequeño antes de devolverme la sonrisa.
-Procuraré no romper nada…-dijo guiñándome un ojo. Reí ante su estúpido comentario antes de seguir con mi explicación.
-Con ello quiero decir que confía en su fuerza. Su ataque es muy directo. Los neófitos tampoco van a intentar ninguna sutileza. Procuraran matar por la vía rápida –dije retrocediendo varios pasos más con mi cuerpo en tensión.
No era tarea fácil entrenar vampiros y lobos al mismo tiempo.
-Okey, Josh…intenta atraparme –dije antes de Josh corriera hacia a mí como un oso hambriento, sin dejar de gruñir, pero con una sonrisa divertida en su rostro típica de él.
Cada vez que sus enormes manazas intentaban agarrarme, me escurría yendo hacia todos lados, evitando que sus manos siquiera llegaran a rozarme. Esta vez, él peleaba en serio, al igual que yo. Luego de todos los malos intentos de su parte en atraparme, lo sorprendí por detrás, dejando ver mis colmillos a tan solo unos centímetros de su garganta. Josh comenzó a maldecir haciendo que la mayoría de los presentes rieran.
-Otra vez –insistió Josh, sin ninguna sonrisa en su rostro.
-Eh, ahora es mi turno –dijo Emmet corriendo hacia a mí con diversión.
Cuando estuvo al lado de Josh, ambos se miraron ideando un plan en mi contra.
-Hey, son dos contra uno, eso no es justo…-dije retrocediendo un paso mientras Edward se ponía en pie dispuesto a defenderme si es que fuera necesario.
Mis dos hermanos con cuerpo de oso, desistieron de su malvado plan mientras se giraban resignados, dándome la espalda. Sin siquiera pensarlo, derribé a ambos, uno con cada brazo, dejando a todos los presentes sorprendidos. Ambos giraron sus cabezas a mirarme molestos y sorprendidos, ya que estaban en el suelo boca abajo.
-Regla número uno, nunca confíen en su oponente…-dije haciendo énfasis en el “nunca” mientras los soltaba para que pudieran ponerse en pie. Ambos me miraron molestos. Les dirigí una sonrisa compradora, que no pudieron resistir a devolvérmela.
Me giré y vi a Esme preocupada, mirando a todas las chicas de mi familia y de la suya. Entendí su preocupación.
-Me toca a mí –dijo Edward sonriéndome y dirigiéndose hacia a mí.
-Aguarda, antes quiero demostrarle algo a Esme –dije pidiéndole a Nicky por señas que se acercara a mí, lo cual hizo con una enorme sonrisa.
-Bella, -dijo Esme preocupada al ver a Nicole diminuta a comparación mía.
-Tranquila, Esme. Nicole está preparada –dije guiñándole un ojo y calmándola- Sé que les preocupan los menores, –hablé sobre todo a los mayores- quiero demostrarles por qué no es necesario –dije mientras Nicky se me acercaba con sus despreocupados pasos de bailarina que tanto me recordaban a Alice.
Aunque todos sabían que nunca permitiría que le sucediera algo malo a mis hermanos, en especial a Nicky, seguía siendo duro para ellos mirar como yo retrocedía antes de acuclillarme delante de mi pequeña hermana, dispuesta a atacarla. Ella permaneció inmóvil, pero con una hermosa sonrisa que me hacía recordar a Renné. Me adelanté un paso para luego deslizarme con sigilo hacia la izquierda mientras ella cerraba sus delicados ojos. La mayoría de los presentes se tensaron al ver su acción y verme a mí, tan amenazadora.
Salté los más alto que pude, casi perdiéndome de la vista de todos, hasta luego caer a su lado. Ella ni siquiera se había movido un milímetro. La rodeé, calculando mis movimientos, para luego lanzarme sobre ella de frente. Pero lo único que atrapé fue el suelo, cuando ella se movió veloz, con sus ojos aún cerrados y sin perder su hermosa sonrisa. Justo como yo le había enseñado.
Comencé a lanzarme sobre ella, con todo lo que tenía, pero al mismo tiempo controlándome, no podía perder la noción de mis ataques, y menos con ella. Mientras más rápido yo intentaba atraparla, ella más rápido se movía, se escabullía de mí.
-Pareciera que estuvieran bailando –le susurró Rosalie a Alice sorprendida.
-¡Mira qué bien se ve Bella realizando esos pasos! –dijo Alice entusiasmada aplaudiendo sonriente.
-Parece una danza de parejas, de esas que están bien coreografiadas –dijo Esme sonriendo a Carmen.
El prestar más atención en lo que decían y pensaban los otros, me distrajo, dándole oportunidad a Nicky de treparse a uno de los árboles para luego caer sobre mi espalda con sus colmillos cerca de mi garganta. Edward se tensó al igual que Jasper.
-Te gané –dijo antes de abrazarme y besarme en la mejilla. Reí divertida antes de que ella se bajara y devolverle el beso. Nicky se volvió a su lugar, al lado de su mellizo.
-Eres un monstruito aterrador, en serio –dijo Jaime abrazándola por los hombros, de la misma forma en que abrazaba a Lena. Ella le guiñó un ojo sonriendo.
-Mi turno –dijo Edward acercándose a mí en silencio, para luego comenzar a rodearme con movimientos felinos y atentos, como un puma. Sabía lo que intentaba hacer, quería intimidarme.
Ambos amagábamos el uno al otro mientras acortábamos la distancia, hasta que él se lanzó sobre mí con rapidez y destreza. Pero él no estaba acostumbrado a mis movimientos, por lo que cada vez que él lograba rozarme, me escabullía de sus brazos como gotas de agua. Y cada vez que yo lograba estar cerca de él y atraparlo, se giraba o se movía justo cuando me faltaban milímetros de llegar a él. Ambos teníamos mucha rapidez, por lo que se escuchaba la protesta de algunos de los presentes por no poder ver claramente lo que ocurría.
-Okey, niños, dejémoslo como un empate –dijo Carlisle interceptando la lucha.
Reí mirando a Edward y asentí al mismo tiempo que él, mientras ambos girábamos dándonos la espalda. Aproveche para girarme de nuevo hacia él y atacarlo, pero su fuertes brazos me atraparon levantándome del suelo, haciendo que no pudiera mover mis brazos atrapados entre los suyos.
-No debo confiar en mi oponente –dijo sonriendo engreído antes de guiñarme un ojo y depositar un tierno beso sobre mis labios. Sonreí correspondiéndole.
Casi todos comenzaron a aplaudir riendo mientras Edward me soltaba y volvía a su lugar.  
Luego de mi pelea con Edward, llegó el turno de Jasper. Su mente estaba totalmente fascinada con todo lo que había visto acerca de mis peleas, por lo que ya se daba una idea bastante acertada sobre mis ataques. Jasper comenzó a rodearme, justo como había hecho Edward, pero su mirada felina puesta en mí, debía admitirlo, daba miedo. Era como si él ya supiera todo lo que yo había dicho y enseñado. Miró mis pies atentamente, preparados para saltar lejos si su ataque lo requería, miraba mis manos cerradas en puños, que trataban de contenerse para que ningún don saliera a luz. Pero así como él miraba, yo también lo hacía. Sus pies también estaban preparados para saltar o correr si fuera necesario, capté los deslizantes movimientos de sus brazos y piernas. Algo me decía que él sabía de todo lo que yo hablaba.
Su ataque vino de frente, a lo que me dio oportunidad de esquivarlo, pero como él seguramente sabía de mi movimiento, me tomó por debajo de los brazos para luego lanzarme pasando sobre su cabeza para dejarme en el suelo. Pero fui más rápida, así que para antes de que mi cuerpo tocara el suelo, mi espalda se encorvó y me deslicé por debajo de sus piernas mientras agarraba sus brazos y lo giraba a él, para dejarlo recostado en el suelo boca arriba.
Cuando su espalda chocó contra el suelo, se escuchó como si un accidente de más de veinte autos hubiera sucedido en el medio de la ciudad.
-Sabes pelear…-dijo Jasper sonriendo con su cuerpo aún recostado en el suelo. Sonreí antes de soltarlo y de que él me soltara.
Luego de esa intensa pelea, que dejó a la mayoría de los presentes sorprendidos, hice que formaran parejas y comenzaran a luchar. Carmen luchó contra Esme; Eleazar contra Carlisle; Josh contra Emmet, esa fue una de mis favoritas; Jaime contra Edward; Jasper contra Alice, otra de mis favoritas; Sophy contra Rosalie; y Lena contra Nicky. Los lobos solo preferían mirar.
Fui acercándome a cada pareja, corrigiendo sus ataques cuando hacían algo mal, animándolos y recordándoles los movimientos.
-Eso es, justo así –animé a Alice cuando la vi escabullirse de Jasper por los costados- Los costados, recuerden los costados –repetí al ver a Sophy y Rose.
Me detuve a ver la pelea de Jaime y Edward. Cuando uno de los dos perdía, hacían como si nada ocurriera y seguían, entremedio de sus risas y chistes, a diferencia de Josh y Emmet, que realmente competían. Sonreí al verlos, sin darme cuenta de los dos monstruitos que corrían hacia mí con velocidad.
Lena y Nicole corrieron hacia a mí, empujándome y haciendo que las tres rodáramos en el suelo, gracias a la velocidad en que ellas arremetieron contra mí. Las tres quedamos recostadas en el suelo riendo a carcajadas, seguidas por la de todos los presentes.
-¿Están bien? –preguntó Eleazar riendo mientras se acercaba y me tendía su mano. Asentí aún riendo y tomando su mano.

*se esconde bajo la mesa esperando los tomatazos y abucheos* Okey, sí lo siento... :( Siento haberlas hecho esperar tanto, no tengo excusa, así que... DX
Bueno, que me dicen? ;) Se los dejé bien largo para compensarlas... (:
Reviews? ^^ Chicas, por favor, no se vayan sin dejarme su opinión, sip? Es muy importante tanto para mí -personalmente-, como para mi musa, ok? 3
Peace. Out.
Ally C-B.

 Summary: Él; una leyenda en el pueblo, rebelde y con esa fachada de chico malo en el Instituto, sin mencionar que es el rey del sexo. Ella; nueva en el pueblo, reservada y con un gran secreto detrás de su espalda. Y por supuesto, la única que le ha dicho NO al playboy del Instituto. ¿Qué pasará cuando ambos descubran los secretos del otro? E/B. Rating: M.
Advertencia: Contiene escenas sexuales explícitas -por eso el rating M, daa-, lees bajo tu propia voluntad. Persona que no les gusten los LEMMONS de cualquier tipo, RETROCEDAN. No me hago responsable bajo advertencia.
Canción ultra-mega-archi-super necesaria: The Pretty Reckless_My medicine. Cuando lo indiquen estos: [] le dan ON a la canción. Si no van a escucharla mientras leen, directamente NO LEAN… Es casi tan necesaria como respirar.
N/A: Okey, my girls! ;) Tengo que aclarar un asunto Importante... En este cap, contiene TRÍO. Así es. Perdonen si arruiné la sorpresa, pero sinceramente, no quiero problemas absolutamente con nadie por lo que me es obligatorio ADVERTIRLES. Ustedes ya saben, si no les gustan estos temas, tienen el permiso y el derecho de volverse por donde llegaron, pero creo que la mayoría están aquí por algo, ya que el rating es M. ^^ En fin... Ya no molesto más, so enjoy! XD
UPS! Lo olvidaba... Un enorme aplauso para mi Beta, Guadi, que siempre está allí soportándome a mí y a mis locuras... XD
Ahora sip... Enjoy! XD

5. Capitulo Cinco
Beautiful Dangerous
By Ally Cullen-Black
&.
Bella entró en aquel bar de mala muerte, con muy poca fachada de lujoso. Más bien, parecía uno de esos cabarets viejos, donde todo está sucio -o al menos, eso parece-, donde el olor a cigarrillo - y quizás otras drogas- llenaban tanto el ambiente que daba hasta asco respirar. Sin mencionar la poca gente que concurría el lugar, tan solo unos cuantos indigentes de la calle con algo suerte y alguna que otra persona normal.
En fin… El bar daba pena, pero había sido el único que Bella pudo encontrar abierto a las dos de la madrugada en un día de semana. El 95% de las personas no solían salir en esos días, pero existían personas que sí lo hacían. Personas como Bella que entraban en ese 5% restante…
Isabella suspiró al notar que el bar no estaba tan vacío como lo hubiera preferido. Pero todos eran mayores, no había ningún joven en aquel antro perdido en el medio de la nada.
"Sí, definitivamente, todo ese 5% está aquí." Pensó ella dejando que apenas una sonrisa se asomara por la comisura de sus labios mientras se encaminaba hacia la barra.
Ella tenía la clara intensión de perderse esa noche, y olvidar… Olvidar, sin importar que fueran por unas pocas horas, la vida de mierda que le tocó.
—Un vodka con whisky, por favor. —Pidió al camarero mientras se sentaba en la banqueta alta frente a la barra, con su vista pegada en sus entrelazados dedos sobre la misma.
—¿Tienes edad para consumir algo así? —Preguntó la masculina voz del camarero.
Bella levantó la vista perpleja, y aun más enfurecida de lo que ya estaba antes de llegar a aquel penoso lugar. ¿Quién se creía él para cuestionarle algo? Estaba lista para contestarle con toda la furia contenida, pero la misma se aplacó sola al encontrarse en aquellos grises ojos que destilaban diversión, y esa sonrisa juguetona que marcaban unos tiernos y sexys hoyuelos en sus mejillas. ¿Por qué esos ojos y esa sonrisa la calmaron? ¿Por qué se sentían tan familiares?
Bella se golpeó mentalmente volviendo a la realidad.
—¿Te interesa realmente? —Contestó ella mientras el camarero le entregaba el vaso con alcohol.
—Wow, Terminator, tranquila… No quise atacarte. —Bella rió sin poder evitarlo antes de darle un sorbo al vaso.
Cuando tragó, sintió un doloroso y torturador ardor bajar deslizándose por su garganta y luego por su esófago dejando en el camino esa ardiente sensación a su paso hasta llegar a su estómago. ¡Diablos, y como ardió cuando éste se llenó de ese maldito líquido torturador!
Bella cerró sus ojos con fuerza y frunció el ceño tomándose fuerte de la barra. Respiró por la boca intentando que el aire fresco aplacara su garganta y el resto, pero no hizo más que empeorarlo.
—¡Mierda! Ni que fuera un maldito y sediento vampiro… —Dijo ella creyendo que solamente lo había pensado antes de que el camarero explotara en una estruendosa carcajada, haciendo que Bella abriera precipitadamente los ojos y se sonrojara al darse cuenta por qué reía el chico.
—Oye… —Logró decir el camarero una vez que se calmó. —Si quieres algo con lo que perderte sin sufrir, ven conmigo… —Le dijo el pelinegro guiñándole un ojo a Bella.
Ella observó a su alrededor, con miedo a que alguien pudiera haber oído algo de lo que el chico había dicho con tanta neutralidad, como si del clima se tratase. Sabía de eso que él hablaba. No era como si nunca lo hubiera probado…
El chico sonrió antes de cruzar por encima de la barra hasta quedar a su lado y tomarla de la mano para guiarla. Ella asintió mientras se ponía en pie y se dejaba arrastrar prácticamente, gracias a la velocidad del enorme hombre que la guiaba.
Bella comenzó a asustarse -por primera vez luego de tanto tiempo- al ver que aquel chico la guiaba hacia una puerta que daba a la parte trasera del bar.
—¿A dónde me llevas? —Preguntó sin contenerse y con la respiración agitada, aunque no sabía si por el miedo o por la velocidad del enorme chico con cuerpo de oso.
—Ya verás… —Dijo con un tono divertido, y ella pudo descifrar que hasta de entusiasmo. ¿Acaso traería algo entre manos? —Por cierto, me llamo Emmet. —Se presentó el pelinegro cuando se detuvo antes de abrir la puerta.
"Le queda bien…" Pensó Bella. "Va perfecto con su enorme cuerpo…"
—Me llamo Bella. —Se presentó ella cuando cruzaron la puerta.
Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando se percató de que estaban en el patio trasero. Diablos. ¿Acaso la violaría? No. Lo dudaba. Su amistosa y divertida sonrisa lograron calmarla -otra vez-, dándole a entender que él era incapaz de algo así.
"Claro que si él lo hiciera, no me negaría en lo más mínimo…" Pensó Bella mordiéndose el labio y observando a aquel hombre de pies a cabeza. Emmet rió. "¡Diablos, Bella! Disimula…" Se reprendió a sí misma sacudiendo su cabeza.
—¿Te llamas 'Bella'? —Preguntó Emmet extrañado por aquel nombre.
—En realidad, me llamo Isabella. Pero prefiero Bella… —Explicó la castaña. Emmet asintió comprendiendo antes de emprender camino.
Bella estuvo a punto de preguntar, otra vez, hacia dónde la llevaba, pero se quedó callada cuando vio como una especie de casa a la cual se dirigían.
Cuando llegaron a la puerta se detuvieron y Emmet se giró a ella, tomó su rostro con una de sus manotas por su barbilla y la besó. Bella se sobresaltó por su arrebato, pero no dudó en llevar su mano y entrelazar los dedos con el cabello de su nuca, acercándolo más a ella y profundizando el beso.
La situación comenzaba a ponerse demasiado excitante mientras sus lenguas batallaban en una lucha que no prometía un ganador. Emmet se separó de repente con la respiración agitada, y con un gran problema entre sus piernas, y por supuesto dejando a una excitada y agitada Bella.
—Lo siento, no pude resistirme más… —Se excusó Emmet por lo que había hecho guiñándole un ojo a Bella. Ella solo sonrió antes de que él la volviera a tomar de la mano y abriera la puerta.
La estruendosa música resonó en los oídos de Bella. El lugar parecía otro bar, solo que éste estaba repleto de jóvenes con las hormonas a flor de piel. Las chicas vestidas como putas listas para follar en tanto alguien lo mencionara. Y los chicos… Bueno, ellos siempre serán hombres. Algunos, sentados en la barra y en los distintos sofás que había por el lugar bebiendo, y otros, excitados y exaltados rodeando alguna pareja de lesbianas o bisexuales comiéndose.
"Justo como acabo de comerme a Emmet." Pensó Bella sonriendo.
Emmet soltó su mano y rodeó la cintura de Bella en forma posesiva cuando vio cómo varios hombres la comían -o mejor dicho, la follaban- con la mirada. ¿Qué putas se creían? Él la había visto primero, y él sería quien la follara primero.
Bella se percató de la acción de Emmet cuando éste la comenzó a empujar hacia la barra. Cuando llegaron, Emmet pidió dos cervezas, y cuando se las entregaron le tendió una a Bella. Ella la aceptó sonriente.
—Bienvenida a "Perdición". —Dijo él dando un ligero choque de botellas entre la suya y la de Bella antes de darle un profundo trago a su cerveza.
—¿"Perdición"? ¿Así se llama el lugar? —Preguntó ella casi a gritos, gracias a la fuerte música, antes de darle un trago a la botella. Emmet asintió.
—Luego entenderás el por qué… —Dijo él alzando sus cejas varias veces, sugestivamente. Bella sonrió dándole otro trago a su cerveza antes de que su vista se perdiera en una esquina del lugar, donde las más putas rodeaban a varios chicos de cuerpo fornido y con facha de "Me creo un dios, venérame".
No sabía por qué, pero algo le sonaba demasiado familiar para su gusto…
Ella frunció el ceño, intentando esforzar su vista. En eso, su mirada se encontró con un par de ojos esmeraldas, bastante idos, que la miraban entre sorprendido y con resentimiento.
—Genial… —Susurró para sí misma con ironía volviéndose a Emmet.
—¿Sabes? Te volviste famosa en tan solo… veinticuatro horas. —Comentó Emmet divertido. Bella levantó una ceja en señal de pregunta. —Eres la primera, y la única, que ha puesto en sus casillas a Edward… —Ella se atragantó sin querer ante lo que Emmet había dicho. Él le palmeó la espalda hasta que dejó de toser.
—¿Cómo lo sabes? —Preguntó ella confundida, y sorprendida. El pelinegro sonrió.
—Bella, ¿cuántos años crees que tengo?
"Obviamente, unos veinte-tantos…" Pensó Bella, pero cuando estuvo por contestarle, él la interrumpió.
—Sabes, no contestes. Sé que parezco mayor… —Dijo guiñándole un ojo. Ella volvió a sonreír comprendiéndolo. Ambos iban al mismo purgatorio…
—¿Tan mal lo hice quedar? —Preguntó Bella con diversión, y esperanzada de que así fuera. No soportaba en lo más mínimo a aquel niño mimado, con falsa facha de chico rebelde y malo.
Emmet rió.
—Bella… Nunca, nadie, desde que Edward dejó de ser mi amigo, le ha dicho NO. En especial, una chica… —Dijo acercándose más a Bella. —Deberías ganarte un premio por haberle dicho NO, y con todas las letras…
—Gracias. —Dijo ella orgullosamente dándole un último trago a su cerveza.
Emmet se puso de pie, y sacó de su bolsillo una bolsita. Bella lo observaba entre curiosa y confundida cuando él le entregó la bolsita llena de pastillas.
—¿Quieres volar? —A ella le sorprendió con la confianza con la que Emmet había hecho la pregunta.
—¿Y si no sé cómo hacerlo? —Preguntó divertida. —Tú no me conoces… —Emmet sonrió.
—Tu aspecto no engaña a nadie, Bella. —Ella sonrió secamente.
—Linda forma de decir: "Estas destruida"… —Comentó ella con ironía. Emmet rió estruendosamente, sorprendiéndola, otra vez.
—Sabes que no quise decir eso… —Dijo el pelinegro una vez que se calmó. —Tú me entiendes, Bella. —Él le guiñó un ojo con diversión y le sonrió burlonamente. —Pero, si quieres, puedo enseñarte… —La castaña sonrió perversamente y le devolvió el guiñó mientras sacaba dos pastillas de la bolsita, se las llevaba a la boca y las tragaba en seco.
A Emmet se le borró la sonrisa al ver lo que ella había hecho. Estaba sorprendido, él nunca se había animado a hacer algo como eso, y menos con pastillas de ese tamaño. Es decir, no eran demasiado grandes, pero tampoco lo suficientemente pequeñas como para no necesitar la ayuda de algún líquido para ser ingeridas.
Bella rió animada ante la expresión atónita de Emmet.
—Okey, retiro lo que dije… —Dijo él alzando sus manos en señal de rendición. Bella rió aún más fuerte.
Al cabo de unos minutos, Bella ya no se encontraba en aquel bar con Emmet. Ella estaba volando, en vaya a saber uno en qué clase de nube. Aunque, ella sí sabía. Su nube era grande, suave y placentera…
.
[ON]
.
Bella sintió manos… Manos en sus pechos, manos en su intimidad, y labios… Labios sobre su cuello y clavícula, que se dirigían a sus pechos, labios en su cuello que se dirigían a su hombro, y humedad… Humedad que quedaba al paso de aquellos labios, humedad que se escurría de entre sus piernas deslizándose por sus muslos…
Una de las tantas manos se fue a su entrepierna y notó aquel escurrimiento. Ella gimió ante el toque y escuchó un gruñido detrás de ella.
—Diablos, Bella… —Dijo la ronca voz de ¿Emmet? Sí, tenía que ser él. Su voz era inconfundible, aun estando tan poseída por el deseo como en ese momento. —Estás tan… húmeda. —La castaña gimió alto en respuesta, o a lo mejor por el hecho de que otra mano la tocaba allí.
—Mierda. —Gimió otra voz ronca que no reconoció.
Ella abrió los ojos para descubrir de quién era aquella voz masculina, y se quedó sin habla al encontrarse con un par de ojos celestes, de los cuales brillaban lujuria y deseo.
¡Mierda! Se sintió derretir ante aquella felina mirada, como cuando un león ve a su presa y se prepara para ir por ella. El hombre de ojos celestes era enorme, quizás no tanto como Emmet, pero sí igual de fornido, con cada abdominal marcado, y fuertes brazos. Su rebelde cabello rubio y el tatuaje de un dragón en su brazo izquierdo le daban un toque aún más peligroso. Tentadoramente prohibido.
Bella gimió al sentir una erección rozar su trasero. Giró la cabeza con cuidado, aún se sentía como si estuviera flotando, y se encontró con los labios de Emmet a escasos centímetros de los suyos.
—Al fin volviste, preciosa. No quería hacer esto sin que estuvieras del todo consciente… —Dijo Emmet antes de penetrarla por detrás, juntando sus labios con los de ella.
El grito-gemido de Bella se perdió en la boca del pelinegro. Ella se sintió desfallecer cuando el enorme y grueso miembro de Emmet le penetró sin cuidado, solo la habían follado una vez por allí, por lo que no estaba acostumbrada. Pero estaba tan mojada, tan excitada, que todo lo que pudo sentir fue más placer, y también debía de admitir que gracias a las profundas caricias del leonino hombre que tenía en frente en su hinchado y excitado clítoris.
Emmet gruñó cuando las paredes de Bella lo apretaron inocentemente, en un intento de ella en contener el grito-gemido.
—¡Mierda! —Gimió el pelinegro soltando los labios de la castaña. —Demonios, Alex… Será mejor que entres ahora, antes de que importes una mierda y termine follándola solo… —Amenazó al rubio mientras apoyaba su frente en el hombro de Bella, conteniéndose.
La aludida oyó una divertida risa que le puso los bellos de punta antes de sentir otra erección frotarse contra su húmedo centro.
Los gemidos de las tres personas en ese lugar no se hicieron esperar. Los del rubio, llamado Alex, y Bella por lo obvio, y los de Emmet gracias a que Bella movía sus caderas buscando más fricción con el miembro de Alex, generando también una deliciosa fricción con el miembro de Emmet que ya estaba dentro de ella.
—¡Puta madre, Alex! —Volvió a protestar amenazante Emmet. El rubio volvió a reír antes de penetrar a Bella por adelante.
—¡Mierda! —Gimió Bella al sentirse totalmente invadida.
Pero era tanto placer… Tanto placer que la hacía delirar. ¡Y diablos! ¡Dos! ¡Eran dos malditos miembros dentro de ella! Bella sentía el enorme pecho de Emmet pegado a su espalda, y el estructural pecho de Alex pegado al suyo.
Las manos de Emmet se fueron a los pechos de Bella, y comenzó a masajearlos y tironearlos. Mientras que las de Alex se iban a su cintura y la levantaba, haciendo que ambos miembros salieran unos cuantos centímetros de su cuerpo. Los tres jadearon con fuerza.
—Será mejor que te sostengas fuerte, pequeña… —Murmura el rubio con voz demasiado ronca antes de besarla con rudeza.
Bella le correspondió con la misma intensidad, y luego todo se fue al carajo…
Alex la tiró con fuerza hacia abajo, haciendo que ambos miembros la penetraran profundo. Tanto, que pudo sentirlos tocar su garganta por su interior. Bella tomó los hombros de Alex y clavó las uñas en ellos, mientras mordía el labio inferior del rubio conteniendo el grito de placer que quiso emitir. El aludido jadeó y sonrió ante esa acción.
Los remolinos de sensaciones fueron simplemente demasiados.
Y esta vez Bella volvió a volar. Voló lejos. Donde todo fue rápidamente soledad y oscuridad.
Ya no hubo rubio y moreno para ella, sólo el frío desértico de un sueño profundo. La agradecida inconsciencia hizo acto de presencia al fin.

O.O *se esconde debajo de la mesa esperando el bombardeo de insultos* Sí, lo sé, lo merezco por haberlo cortado allí. :-O
*suspira asomando un poco la cabeza* En fin... ¿Alguna desea dejarme un review insultando o diciéndome que gusto? XD
Please, chicas, con un simple "Si me gusto" o "Si como sea" me conformo... C: Además de que solo esas simples palabras me inspiran a seguir escribiendo, lo cual lo hago únicamente por placer y porque es una de mis formas de -en cierta forma- aliviar un poco mi mente... ^^
Las amoo!
Peace. Out.
Ally C-B.
 
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